mayo 21, 2008

GEPA

Grupo de Estudios de la Prehistoria Andina de la Red de Bibliotecas Rurales (GEPA)
Estas piedras no prometen nada, pero salvan del olvido.
E. Galeano - Huiztilopochco 1773

El Grupo de Estudios de la Prehistoria Andina se formó desde los esfuerzos de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca por recuperar las raíces y la memoria de las comunidades originarias.
Desde su experiencia con la tradición oral, el GEPA asumió el propósito de registrar el arte rupestre y la iconografía de Cajamarca por la urgencia de reivindicar los vínculos con la tierra y las montañas como espacios sagrados, como una manera también de proteger los cerros de la devastación en ciernes.
Esto implica largos procesos de exploración y el avivamiento de la memoria en las propias comunidades, así como el registro, estudio y difusión de la extraordinaria plástica legada por nuestros abuelos.

Programa Comunitario

Somos un grupo de personas –organizadas a través de un Programa de Trabajo de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca- que trabajamos en el acompañamiento de familias y comunidades campesinas con miembros “discapacitados”, como se les llama comúnmente.

Nosotros usamos, como contrapeso a este término negativo, la denominación Personas con Capacidades Proyectables (PCCP), porque sabemos de la capacidad y el valor de cada miembro de nuestra comunidad. Y nuestro trabajo justamente es despertar o “recordar” –como se dicen el campo para “despertar”- estas capacidades que a veces se encuentran reposando en las personas. En el campo de Cajamarca decimos “recuérdate” cuando queremos despertar a alguien.

El Programa es comunitario porque parte de la visión andina, que siempre es comunitaria, y en la cual la comunidad es el núcleo de la vida.

Sabemos, además, que el “tratamiento” o la “rehabilitación” individual no resulta si no está enlazado, entretejido y enraizado en el contexto vital de la comunidad. Y también todo andar es más fácil juntos y todo trabajo es más ligero en minga.

Nuestro trabajo como tal varía de comunidad en comunidad, de familia en familia, según las circunstancias, situaciones y problemas que se nos presentan.
Para poder llevar a cabo esta tarea, los que trabajamos en el Programa nos sometemos a un permanente intercambio y una constante capacitación, teniendo siempre en cuenta las costumbres y sabidurías de nuestros abuelos y sabios andinos.

El trabajo del Programa Comunitario no sería posible sin el apoyo de Kindernothilfe, Duisburg, Alemania y el trabajo solidario de la Asociación "David´s Schleuder", Speidelstr. 29, D-72213 Altensteig, Alemania.

Proyecto Enciclopedia Campesina


¿La tradición oral andina está definida por la oralidad o implica una diversidad de factores que se sustentan en la relación sociedad-naturaleza?



El estudio de las tradiciones orales desde las propias concepciones de la población campesino-andina, permitiría conocer mejor el proceso de transmisión del conocimiento. Determinando el papel que juega el contexto natural (momento, ambiente,tema-elementos referenciales, participantes, variaciones, etc.) en la tradición oral, se evidenciarían pistas metodológicas que podrían ser asumidas para la ejecución de propuestas pedagógicas.

No hay fronda sin raíces
La comunidad como punto de partida y de llegada. En 1981 los Bibliotecarios Rurales de Cajamarca escribimos los cuentos de nuestras comunidades, armamos libros con ellos y fueron publicados para retornar a sus sitios. “No basta con aprender a leer, hay que producir nuestros propios libros”. En 1986 fundamos el Proyecto Enciclopedia Campesina y los comuneros en minga dan lugar a la serie Nosotros los Cajamarquinos: 20 tomos en los que con sus propias palabras reseñan la vida de quiénes fueron y siguen siendo. Identidad y dignidad se suman al proceso de deshacer el oropel que siempre revistió al libro como instrumento de poder. “Ahora no sólo leemos, ahora también lo hacemos”. Y la vida continúa.

Nuestra Historia

Tiempos de revolución y cambios. Tiempos de urgencias y emergencias. El Papa Paulo VI diciendo en la apertura de la Segunda Conferencia Episcopal Latinoamericana, celebrada en Medellín en 1968: “No podemos ser solidarios con sistemas y estructuras que encubren y favorecen graves y opresoras desigualdades entre las clases y los ciudadanos de un mismo país”.
Paulo Freire en 1970: “Ya ahora nadie educa a nadie, como tampoco nadie se educa a sí mismo: los hombres se educan en comunión, mediatizados por el mundo”.

El Ministro de Educación en un Congreso Mundial en 1971: “El Perú está viviendo uno de los momentos más importantes y decisivos de su historia (…) nos hemos comprometido en la tarea de una educación liberadora y en la misión de crear una nueva sociedad”. Reforma agraria, nacionalización de empresas, movilización social, necesidad de conocer las leyes y los trasfondos de tanto asunto.

Juan Medcalf, sacerdote inglés naturalizado peruano, acompaña entonces el proceso de los campesinos cajamarquinos en su afán por agenciarse de información y datos para ir sabiendo. Folletos, recortes de periódicos y revistas, novelas varias van rotando de mano en mano y las ganas van ganando ganas: bajo cada sombrero se va derrotando la prepotencia que siempre incubó la palabra escrita. Una palana sirve para abrir surcos o para excavar sepulturas; el libro, depositario de la ajenidad agresora, se va perfilando como otro pozo de donde ir bebiendo. Así se amansó a los toros, así se crió el trigo, así se recreó al arpa y se domeñó al caballo. A las páginas con que se abatió a los pueblos, los mismos pueblos las crían para seguirse fortaleciendo.

Nuestra Tierra

Dada la idea convencional que se tiene de una biblioteca, es necesario ubicarse en el contexto: en nuestras comunidades no hay alumbrado eléctrico, ni servicios de agua o desagüe. En muchas de ellas las familias alcanzan a comer una vez al día lo poco que ha producido la chacra. Pese a que las estadísticas dicen lo contrario, en muchos caseríos más de la mitad de la población no sabe leer ni escribir y, si alguna vez lo supo, se le olvidó bastante pronto por falta de práctica o material de lectura apropiado o a su alcance.

Aunque sostienen con su trabajo las mesas de todo el país, los campesinos reciben precios de burla por sus productos.

Cajamarca

Se halla en la sierra norte de Perú y es considerado uno de los lugares más abatidos del país. Le llaman “pobreza paupérrima” y eso es más que un nombre para los hambrientos.
Y Cajamarca produce el 78% de la lenteja que se consume en todo el Perú.
De las 33 mil toneladas métricas de arveja seca que se producen a nivel nacional, Cajamarca alcanza a producir el 37%; producimos también el 30% de las 120,000 toneladas métricas de café, casi el 25% de la soya y cerca del 20% de las 230,450 toneladas métricas de maíz amiláceo.
Junto a la leche y el oro, ningún Departamento supera la cantidad de estos productos en todo el Perú.
Cajamarca produce también la tercera parte del ajo en el país y ocupa el segundo lugar en la producción de arroz en cáscara (16,6%), en oca (16%), en frijol seco (14,3%) y en trigo (12,1%). El tercer lugar en la producción de papaya (17,3%), de maíz choclo (12%) y arveja verde (11%), así como el cuarto lugar en la producción de yuca (9,1%) y el quinto en la producción de papa (8%).
Sin embargo, en Cajamarca, la carencia de un pan azota a más del 80% de la población. Las estadísticas oficiales dicen que la desnutrición afecta al 65.5% de los niños y que cada año mueren 52 de cada mil antes de cumplir el primer año de vida. Pero en algunas provincias casi el 80% son desheredados de cualquier puchero. Las estadísticas también dicen que en algunos lugares casi el 20% de la gente no sabe leer ni escribir, sobre todo las mujeres y, en general, el 10% de los jóvenes entre los 15 y los 17 años son analfabetos. Es un “Departamento de Muy Bajo Desarrollo Educativo”, dicen los técnicos.
Cajamarca es aún más pobre desde que se explotan impunemente en su territorio las minas de oro más ricas del continente.

Hoy, de alguna manera, los flagelados de la historia, los marginados de la macroeconomía, los ignorados por la ciencia oficiosa estamos presentes aquí, no como objetos de estudio, sino como sujetos de nuestro propio proceso y como protagonistas de un camino construido a punta de fuerza y alma.

Nuestras Herramientas

Presentamos una gran diversidad de nuestras herramientas en el campo, las cuales representan el trabajo, las que nos permiten laborear nuestras tierras para la multiplicación de las vidas y la subsistencia primordial en todos sus aspectos...el trabajo que presentamos es el esfuerzo colectivo de muchos hermanos nuestros de diferentes provincias, los mismos que vienen trabajando al interior de la Red de Bibliotecas.
José Humberto Velarde Chávez, comunero de AgomarcaCampesinos: Basados en la identidad y dignidad de las poblaciones andinas, en quienes persiste el equilibrio armónico de la existencia y asegurando la vida en el trabajo diario vinculado a las chacras. El ritmo de nuestro acompañar está sujeto al ritmo del tiempo agrícola.
Comunitarios: Eje articulador, generador y multiplicador de la vida y salud de todos los seres. Esto implica ser creyentes, leales a la sacralidad de la tierra y el cosmos. Afirmar este sentido comunitario, el ser partes del todo, demanda vigorizar la memoria de la comunidad: rescatar el ser y estar, lo que siempre fuimos y somos.
Voluntarios: Los sujetos participantes de este proceso no responden a un estímulo coyuntural ni económico, sino que los trascienden. Es la voluntad de asegurar la salud y vida de los demás, amparar y reciprocar.
Testigos: Caminar. Esto implica dar testimonio de los andares y saberes compartidos. Por esta razón se toma al libro como herramienta e instrumento articulador del trabajo, asimilada olla de saberes y multiplicador de los conocimientos de todos los pueblos.

Nuestros Objetivos

  • Reconocer y vigorizar nuestra propia cultura.
  • Aprender a leer y escribir desde la propia manera de ser.
  • Prestar permanente servicio de información y capacitación a través de los libros.
  • Producir material bibliográfico desde el conocimiento de la propia población.
  • Impulsar y acompañar la formación de grupos de lectura y aplicación de lo leído.
  • Vigorizar los saberes tradicionales.
  • Apoyar las actividades culturales de las comunidades campesinas.

La Red


Concebidas y fundadas en 1971 por el R.P. Juan Medcalf y los campesinos que entonces le acompañaban. Desde 1972 esta propuesta se fue construyendo adaptada a la filigrana de expectativas de la propia población campesina. Tal vez su mayor virtud fue no comenzar con un programa ni con un modelo, pues la propia experiencia le dio la posibilidad de ir creciendo.

Sin locales, sin vehículos, apuntalando el voluntariado, canjeando los libros como se canjean las semillas del temple con las de la altura, la red pudo afianzar sus nudos y cernir sus posibilidades.

El movimiento se halla concentrado en el campo. Podría tener otro nombre, dado que el de “biblioteca”, desde el punto de vista formal, no equivale al proceso que se sustenta (a más que no trabaja ni un solo bibliotecario académicamente formado); son los libros usados como herramientas los que le imprimen esa característica, pero no la razón de ser ni el objetivo que se persigue.

En la ciudad de Cajamarca existe una Oficina Central en la que participan tres personas de manera permanente, dedicadas a las cuestiones más administrativas y técnicas. Considerando la burocracia como una traba nociva, se ha renunciado además a todo tipo de centralismo en la toma de decisiones y en la elaboración de los programas puntuales de trabajo. De esta manera, la oficina solo constituye una suerte de andamiaje que afianza el movimiento señalado.

Organización

La organicidad de la Red hace posible este desafío: un conjunto de Comunidades-Bibliotecas Rurales constituyen un Sector, a cargo de un Coordinador Sectorial que a la vez es Bibliotecario; un conjunto de Sectores constituyen una Zona, a cargo de un Coordinador Zonal, que a la vez tiene un sector y su Biblioteca. El conjunto de Coordinadores Zonales constituye el Consejo Permanente de Coordinación. Este Consejo elige un Coordinador General, campesino como todos los Coordinadores y Bibliotecarios, el mismo que es ratificado en Asamblea General (la reunión de Bibliotecarios Rurales, Oficina Central, Coordinadores Sectoriales y Zonales). Así mismo, los Bibliotecarios y Coordinadores veteranos del movimiento constituyen el Consejo de los Mayores, entidad que dilucida y precisa los aspectos neurálgicos de la Red.

Así el punto de partida y de llegada es la propia comunidad.

Funcionamiento
El Bibliotecario Rural es elegido en asamblea comunitaria. Prima el aprecio y el afecto demostrado. Su casa es la biblioteca, su familia los bibliotecarios. No hay estantes, es voluntario, no hay sueldos. Maneja un grupo de libros que se canjean, luego de ser leídos, con los de la biblioteca rural vecina. Los libros van y vienen. Se amacolla lo sembrado. Persistir enriquecido.

mayo 16, 2008

Un andar que siempre empieza...

Bievenidos al nuevo Blog de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca.