septiembre 28, 2010

Continuar y crecer

Hace un tiempo recibimos una carta de nuestra querida amiga Amparito Castañeda, de la provincia cajamarquina de San Marcos. Aunque era una comunicación más bien personal, hemos pedido su autorización para poder compartir esta generosidad:

Sí pues, "la pobreza es más llevadera si se ve algo verde".

Ahora que estoy compartiendo más con la gente del campo, me doy cuenta mejor de con cuántas carencias vive la gente, que no tienen más opciones de trabajo que su chacra y sus animales; ni más oportunidades de estudio que la escuela o el colegio al que tienen que caminar durante horas y casi corriendo…

Los proyectos que se desarrollan en sus territorios son muy puntuales: interesa sólo la asistencia para la firma y la foto, que ejecuten la siembra aparentemente alternativa o cumplan con los trabajos que tienen previstos según sus actividades y cronogramas. Y nada más.

No quiero caer nunca en esa indiferencia. Estoy convencida que el compromiso debe ser mayor.

Caminando un día, pensaba que los jóvenes no se irían de su caserío si pudieran continuar estudiando en su propia comunidad. Y luego trabajar allí mismo… ¿por eso será que Alfredo ha pensado en aquello de una Universidad Campesina?

Es que es preocupante: la gente joven que logró algún nivel académico, se va. O los que físicamente pueden responder en los trabajos, emigran. Sólo quedan los viejitos y los niños en edad escolar. ¿Quiénes trabajarán en las mingas comunales?, ¿quiénes darán continuidad a la cultura campesina?, ¿quién valora su entorno y se queda?

Por eso las Bibliotecas Rurales no sólo debe continuar, sino crecer. Su trabajo es de hormigas y no es fácil encontrar voluntarios. Pero es posible.

Me gustaría que vinieran alguna vez por Huayanay y le hablaran a la gente del valor de su cultura, de su entorno, y de la importancia de leer, de ser mejores.

Tal vez podemos interesar a alguien para iniciar otras bibliotecas rurales.

Bendiciones y un abrazo para todos

Amparo

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