El Apu Yanahuanga (“El Gran Ánimo petrificado en negro”) no permite que se acerquen tanto a sus linderos: el viento arremete, se enfangan sus laderas, se tupe la niebla, se enredan los caminos… Pero con cuanta generosidad entrega sus hierbas medicinales, sus remedios grandes, cuando el corazón entra en paz y agradeciendo.
¿Cómo será? Ahora el Yanahuanga está bajo la amenaza de depredación por parte de las empresas mineras.
Incapaces de comprender la antiquísima dimensión de la tierra como algo sagrado, el afán de destruir no contempla el delicado valor vital de espacios como éste. Y menos aún los esenciales vínculos que perviven entre la tierra y los pueblos.
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