noviembre 30, 2021

Dios Cajacho y Los seres del más acá

Damos la bienvenida a la nueva edición del Tomo 1, Dios Cajacho, y el Tomo 2, Los seres del más acá, de la Biblioteca Campesina.
El primero está en relación a las narraciones sobre los santos, apariciones y milagros de la Tradición Oral Cajamarquina, donde se encuentra plasmada nuestra fe y nuestra religiosidad.
En el libro Los seres del más acá, se relata la vida de lo que comúnmente se suele llamar “seres del más allá”; lo que se demuestra es que ellos están muy cerca de nosotros, desde almas y duendes hasta apariciones y encantos.
En esta nueva edición de la Red de Bibliotecas Rurales, se han incrementado historias de las provincias de Jaén, Cutervo y San Ignacio, así como relatos de otros personajes.
¡Bienvenida la lectura!

CV de Alfredo Mires

Hace algunas semanas, una institución solicitó el currículo vitae de nuestro compañero Alfredo Mires. Así, nos tocó revisar este documento donde se señalan los principales estudios y actividades que ha desarrollado a lo largo de todos estos años; sin embargo, al ver que este documento suele ser muy preciso y no contempla todas las características y cualidades de una persona, decidimos enviar primero su biografía, que señala con más fidelidad lo que Alfredo hace, escribe, estudia, a qué y a quiénes se dedica, entre otros aspectos. Y, aun así, hay mucho de su vida que no alcanzamos a dar conocer, ni con todos nuestros esfuerzos, por eso me permito esta nota.
Alfredo es adicto a su familia, y son uno solo, en su vida de hogar y en el trabajo, casi todo lo que hacen lo hacen juntos, como una verdadera comunidad de voluntarios.
Y en la familia de la Red de Bibliotecas Rurales transmite este mismo espíritu: todos debemos tener los mismos objetivos, hacer un solo esfuerzo, ir juntos por donde tengamos que ir.
Alfredo nos enseña a leer no solamente libros: nos enseña leer la naturaleza, el tiempo, los gestos, todo lo que nos rodea, aunque nos cueste trabajo aprender.
Nos enseña a escribir, a ordenar ideas, a expresarnos de la manera más auténtica posible; a dejar huellas, como dice él mismo, de nuestra propia esencia.
Tiene muchas cualidades: es exigente en el orden y la limpieza, porque sin estos dos aspectos es imposible organizarse.
Es humilde y cuidadoso en las expresiones hacia los demás, pero es claro en lo que tiene que decir. Y es muy creativo, innovador: juega con las palabras con una facilidad envidiable, y hace de los espacios físicos lugares increíblemente bellos y bien aprovechados.
Tiene muchas cualidades y sentimientos que no alcanzarían a ser enumerados en su CV o en su biografía.
Hoy solo quiero destacar una característica que, todos sabíamos, también lo caracterizó siempre y, en este tiempo, se hace notar con más intensidad que nunca: es un gran luchador y no se da por vencido. Sabemos que atraviesa por un delicado estado de salud, pero sigue creando y trabajando, celebra cada logro de la Red y se preocupa por las situaciones difíciles olvidando que ahora su prioridad es él mismo.
Alfredo, en nombre de toda tu familia y ayllu de la Red, queremos darte gracias por ese extenso CV que no se escribe, pero que todos sabemos y sentimos. Queremos decirte que admiramos tu fortaleza y estamos contigo. Queremos agradecer tu existencia y el ejemplo de no darte por vencido.
Gracias, compañero, por seguir adelante, mostrándonos que todavía hay mucho que caminar.
Lola Paredes

II Feria del libro en Jaén

Jaén leyendo al bicentenario
es el lema de la II Feria del libro de Jaén que se llevó a cabo del 18 al 29 de noviembre.
La Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca tiene una Biblioteca en el Instituto Superior “Víctor Andrés Belaúnde”, de Jaén, que fue formada por iniciativa de la profesora Sara Moreno. Sara es uno de los pilares de la Red y se desempeña con mucho cariño y mucha dedicación, transmitiendo los saberes de la lectura y sus valores en relación a la tradición oral andina. Muchos estudiantes, sobre todo de la carrera de Ciencias Sociales, gozan del apoyo, acompañamiento y formación de Sara Moreno y participan en diversas actividades e iniciativas que ella promueve.
Así que no es de sorprender que Sara y estos estudiantes también estuvieron presentes en la Feria del libro. El domingo 21 de noviembre presentaron la experiencia de Bibliotecas Rurales de Cajamarca en el marco de las actividades programadas en esta feria y, durante toda la feria, estaban presentando nuestros libros.
La profesora nos escribe:
«Nuestro querido equipo central,
para compartir que tuvimos el honor de presentar a nuestra hermosa Red por primera vez en Jaén. Fue una mañana muy linda, hicimos ofrendita a la tierra, luego fuimos compartiendo nuestros sentires y pensares sobre la experiencia de la lectura, la Red y los libros.
Un profesor está muy interesado en las Bibliotecas Rurales en Instituciones Educativas, para Yanuyaco y Sallique. Vendimos siete libros, esperamos que en el transcurso de la semana vayamos mejorando.
Grandes abrazos».
Gracias profesora Sara, a Elizabeth Olano, docentes, estudiantes y amigos, por su trabajo y ayuda, pero sobre todo por ser parte de nuestra familia.


Aquí estamos

Nos quisieron anular y aquí estamos, a pesar de los pesares, caminando a la faena con paso firme y con entusiasmo; orgullosos de nuestras raíces, adaptándonos a los nuevos tiempos, sin descuidar nuestra esencia.
Todavía somos; somos tierra, somos agua, somos el aire que respiramos; descendientes de hombres sabios, trabajadores, luchadores y, sobre todo, respetuosos con todo lo que existe.
Aquí estamos en la Red de Bibliotecas Rurales, juntos porque así somos más fuertes; agradeciendo a nuestra madre tierra, dándole su agradito por todo lo que ella nos da: las ricas papas, los ollucos, las ocas, las mashuas, el buen trigo, la cebada, el maíz, las lucmas, las tunas, las chirimoyas, las moras, el pushgay, el aguaymanto y otros tantos productos que quedan por mencionar; le agradecemos también por ser fuente de vida de los cuyes, las perdices, las vizcachas, los quindecitos y más; le agradamos a nuestros apus por protegernos de las sequías, por aclimatar nuestro ambiente, por alegrar el paisaje; y agradito a nuestros difuntos, por ser presencia, por acompañarnos siempre.
Aquí estamos para compartir esta dicha con quienes están viniendo.

1971-2021: Homenaje a nuestra Red —11

Nuestra Red ha sido hogar y lugar de permanencia, espacio de aprendizaje y escuela; con ella hemos crecido en coraje e impulso, en cariño y constancia; hemos recordado nuestras raíces, nuestra existencia chacarera y solidaria; hemos sabido que aquí estamos y seguimos en este camino y convicción con los libros en la tierra.

Homenaje al ánimo y al impulso —11

Un homenaje a muchos compañeros coordinadores y bibliotecarios que continúan empeñosos en este caminar de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca, desde distintas zonas y comunidades. De Cutervo, en San Andrés: Mario Sánchez; en Churumayo: Eusebio Silva; en San Juan: Aníbal Segura y Jorge Carrasco. De Celendín: Santos Rodríguez. De la zona de Chota, en Pión: Custodio Tello; en Cutaxi­: Silverio Herrera y en Chalamarca: Rigoberto Vásquez. De la zona de Hualgayoc, en Ahijadero: Lino Gálvez; en Chala: Víctor Carranza, y en Pújupe: Antero Vásquez.
¡A ellos el cariño y reconocimiento pleno!

Nuevos ánimos, nuevos libros, nuevos trayectos

Pese a los días de pandemia que cambiaron nuestro cotidiano devenir, las tareas de la Red de Bibliotecas Rurales han ido recobrando su ritmo poco a poco; se han adelantado nuevas acciones y procesos, nuevos libros y nuevos ánimos nos acompañan en esta etapa caracterizada, a decir de nuestro compañero Alfredo Mires Ortiz, por “las purgas y reinvenciones, las limpias y las purificaciones”.
La Red cuenta con varias Bibliotecas Rurales en Familia (BR en FA), nuevo tipo de biblioteca emergida del contexto de la pandemia y que, hoy, contribuye fuertemente a que los libros encuentren lectores en su propia casa. Los libros, los encuentros para leer están cerca, muy cerca.
Nos han solicitado nuevas Bibliotecas Rurales en Institución Educativa (BRIE), como es el caso de la biblioteca en la institución educativa de San Pedro, en Chiclayo, coordinada por el profesor Marino Torres. A él y a sus estudiantes les damos la bienvenida a esta familia bibliotecaria.
Ya están disponibles para el canje los libros: “El campesino y la tierra”, de nuestro comunero de Contumazá Marcos Florián Alcántara, y “El puma al acecho” escrito por Alfredo Mires Ortiz y Miguel Garnett.
Agradecemos a Francis Bazán y Mauricio Pérez, quienes nos dieron un mano en la preparación de estos materiales para el campo.
Algunos coordinadores han llegado hasta Cajamarca, a la Oficina Central, a traer sus libritos ya leídos y llevarse otros, los que circularán entre las comunidades. Este movimiento de los libros nos anima, el canje de libros como semillas es un bastión esencial en la concepción de nuestra Red.
Sabemos que nuestras familias bibliotecarias continúan realizando sus lecturas, además de desarrollar sus labores en el campo; hacen sus ofrendas a la tierra, cuidan sus chacritas y sembríos y continúan empeñosos en sus labores como voluntarios y comuneros de la Red.
Es muy grato sabernos juntos a pesar de estos tiempos; reconocernos como gran familia, amigos y hermanos.

Volver a encontrarnos

A principios de noviembre –cuando no había tantos casos nuevos de coronavirus aquí– tuvimos la primera reunión presencial con los coordinadores del Programa Comunitario para el acompañamiento de niños con capacidades proyectables, después de casi dos años.
El Programa Comunitario en este momento cuenta con nueve coordinadores campesinos; dos de ellos no podían asistir a esta reunión y, como éramos tan poquitos y todos estamos vacunados, pudimos reunirnos en el Hatun Wasi, el gran salón de Bibliotecas Rurales, con las ventanas y puertas abiertas. También habíamos trasladado el comedor al espacio abierto del garaje para poder estar más cómodos y seguros durante las comidas.
Fue un encuentro realmente conmovedor, con sentimientos profundos y enriquecedor al mismo tiempo. Poder hablar directamente, vernos y compartir nuevamente nos ha hecho muy bien a todos.
Recibimos e intercambiamos muchas experiencias, nos pusimos al día con los logros y avances del proyecto y de los niños y constatamos la importancia del trabajo de nuestros voluntarios: sin el Programa Comunitario, los niños con discapacidad en las comunidades campesinas habrían sido abandonados durante toda la pandemia.
¡Gracias a este equipo de personas realmente grandes!
Gracias por su presencia, su trabajo voluntario continuo, su dedicación y cariño con los niños y las familias del Programa.

noviembre 10, 2021

Gracias por los loritos

Don Antonio Goicochea es un docente sanmiguelino, promotor de la lectura y de las buenas formas de enseñar a los niños en las escuelas; también es productor de materiales didácticos. “El Antu”, como cariñosamente se le conoce, también es escritor y, entre sus producciones, hace algunos años publicó el libro “Mi lorito parlanchín”, en el cual narra muchas historias ocurridas en su natal San Miguel y en otros lugares.
Este ameno libro estará pronto en nuestras bibliotecas rurales gracias a una donación que el propio Antu ha hecho para nuestra Red.
Estamos reconocidos por los valiosos libros que hemos recibido. Sabemos que cada ejemplar animará la lectura en las comunidades a donde pronto han de llegar.
Gracias profesor Antonio, por su aporte para nuestras bibliotecas.

Homenaje al ánimo y al impulso — 10

Son muchas las mujeres que iluminan el cielo de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca.
Queremos exaltar el trabajo cariñoso y constante de doña Laura Palacios, coordina-dora de un sector de bibliotecas rurales en las comunidades de la zona de Condorcucho, a cargo de mujeres campesinas y voluntarias de la Red de Cajabamba.
También un reconocimiento a las coordinadoras de las Bibliotecas Rurales en Institución Educativa como Elizabeth Olano y Sara Moreno, de Jaén; Marleny Olivera, de San Ignacio; Soledad Álvarez, Nalda Malca y Carmen Malca, de Cajabamba; Manuela Vásquez, de Bambamarca; Flor Mendoza, de San Pablo. Ellas representan el compromiso y el cariño pleno a nuestra gran familia bibliotecaria.
¡Abrazos fraternos!