La página escrita decía:
―Yo tengo algo dicho.
La página en blanco:
―Yo tengo algo que decir.
La voz las escuchaba en silencio.
En estos días, hemos celebrado un aniversario más de la declaración de independencia de nuestro querido país. Semanas atrás, las tiendas y mercados vendían toda clase de símbolos, distintivos y adornos, muchos, incluso, “personalizados”, en tono con la última moda comercial. Y no es para menos; pues, se trata de celebrar que somos peruanos, que queremos a nuestra patria y demostrarlo en todas las formas posibles… Por ello, es necesario ir más allá de una celebración en julio, con un distintivo en el pecho y una bandera en el techo de la casa. Precisamos mostrar el patriotismo en cada acción diaria, en cada parte de nosotros y en cada centímetro de nuestro territorio.
En las comunidades cajamarquinas, los bibliotecarios y coordinadores, de las bibliotecas rurales, hacen patria todo el año: cultivan la chacrita, prestan los libros y motivan a leer a los niños y jóvenes quienes, a su vez, leen para los mayorcitos de sus familias. Los comuneros bibliotecarios respetan y protegen la tierrita plantando árboles, no por una campaña ambientalista, sino por instinto, porque les nace, y saben que todos somos uno, y que los humanos somos los invitados en esta casa.
Los bibliotecarios y coordinadores de la Red, no necesitan llevar distintivos en el pecho, pero todos los reconocemos como auténticos patriotas.