marzo 03, 2026

23 de febrero

Este 23 de febrero, Alfredo Mires hubiese cumplido 65 años. Su fino humor, su capacidad de contar y de atraparme en la fascinación de sus pensamientos me hicieron ver el mundo con otros ojos. Es algo que extraño mucho. Es por eso que, tantas veces, leo y re leo sus textos. Hoy quiero compartir un fragmento de una de las muchas ponencias de Alfredo con ustedes.
La memoria está en el núcleo de la identidad de los pueblos, pero hay que abrir el núcleo, porque la crónica legal es como un blindaje que lo asfixia. De ahí el valor de la mayéutica, el arte de ayudar a parir, de hacer emerger lo entrañable. Porque el recuerdo no tiene que ser sujeto de dominio cuando tiene la independencia del corazón comprometido y el vigor de la mentalidad indómita (valga la ocasión para hacer un reconocimiento público a las ardillas: al parecer, ellas sí tienen un olvido fecundo, porque como no siempre recuerdan dónde han enterrado sus nueces, son responsables, cada año, del nacimiento de cientos de miles de árboles).
Gracias, Alfredo, por tus enseñanzas, por tu presencia entre nosotros, por acompañar nuestros andares, siempre.
Rita

Crianza, ayllu y apus

Los días 19 al 21 de febrero de 2026 nos encontramos en la Asamblea General con los coordinadores de las Bibliotecas Rurales, las profesoras de las Bibliotecas Rurales en Institución Educativa, algunos voluntarios, el equipo central y el Consejo Permanente de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca. Días de minga, canje de libros, risas, aprendizajes, lecturas y reflexiones.
En esta asamblea nos hemos tomado mucho tiempo para comprender de dónde venimos, qué podemos aportar a la sociedad y cómo nos moldea formar parte de la Red. 
En Bibliotecas Rurales aprendemos el profundo significado de la CRIANZA. Pues, decir bibliotecas rurales es decir los Andes y, por tanto, hablar de crianza: cultivo de papas y otros alimentos, semillas, plantas, animalitos; criar implica cuidado y protección, conversación y sintonización de la vida.
Pero Bibliotecas Rurales también es AYLLU, entendido como familia extendida, la comunidad de quienes se quieren y se respetan. Ayllu son las montañas y las lagunas, los árboles, las piedras que están vivas y conversan; los colibríes cual “dioses alados”, los animalitos, los humanos o runas: todos hacen parte de esta gran familia andina bibliotecaria.
Y, asimismo, Bibliotecas rurales nos ha enseñado que los APUS, nuestras montañas sagradas, tienen fuerza y vitalidad, son y existen, nos acompañan y conversan. Son cerros Wak’a, protectores y guardianes, lugar donde se manifiesta la potencia de la comunidad.
Ser parte de Bibliotecas Rurales es, entonces, todo eso. Y es nuestro querer y deber seguir enseñando y compartiendo esta forma de ver y de vivir la vida. 

febrero 16, 2026

¡Así, sí!

Hace algunas semanas, vimos una publicación en Instagram: una máscara de carnaval que incluye una ñaupita como personaje. La pintura fue realizada por la artista Kim-Libélula.
Como equipo, inmediatamente revisamos la publicación porque sabemos que muchas personas e instituciones hacen uso de los trabajos, producto de la ardua investigación de nuestro recordado hermano Alfredo Mires, y nunca mencionan la fuente, mucho menos reconocen al autor artístico de los dibujos que se publican en los libros de iconografía de la Red de Bibliotecas Rurales, si no, veamos los afiches del carnaval cajamarquino, como botón de muestra… Pero, esta vez fue diferente, porque la pintora, menciona que realizó su trabajo con Iconografía de Alfredo Mires, así sí que nos da gusto seguir compartiendo el vasto legado que Alfredo nos dejó.
Sinceramente, reconocemos el trabajo de Kim-Libélula y sus muestras de respeto por el trabajo de los demás.

Amigos de siempre

En medio de los preparativos para nuestra I Asamblea del año, recibimos una grata visita.
Jerónimo y Clara, amigos de Esperanza TM llegaron para compartirnos gratos recuerdos, conversar sobre nuestro quehacer en bibliotecas y repensar nuevos horizontes en este mundo tan cambiante.
Gracias queridos amigos por su confianza, por su apoyo solidario, por acompañarnos siempre. Nuestro caminar se hace más llevadero; el ánimo se fortalece con sus gratas palabras, su buen humor, acciones sinceras, admiración y respeto.
Sean bienvenidos siempre a esta su gran familia, la Red de Bibliotecas Rurales.

febrero 10, 2026

La peluca

Con tanta pena, la vida se quedó calva. Le daba vergüenza andar así pelada. Entonces, juntó pelusas de alegría y se hizo una peluca postiza.
Es bella la vida cuando anda así peinada.
Pero en el mundo hay mucho viento.
Alfredo Mires
en: El duende del laberinto

Manos que ayudan…

Se acerca nuestra primera Asamblea General de este año. En ella, nuestros compañeros coordinadores llevarán las reediciones de los nueve primeros tomos de la colección Biblioteca Campesina de la serie: Nosotros los cajamarquinos, así como también otros títulos diversos que sabemos son de interés de los lectores de las Bibliotecas en el campo, porque contienen temas que pueden aplicar en sus actividades diarias, complementando sus saberes ancestrales. 
La preparación de estos libros se ha logrado con el apoyo del equipo de voluntarios tanto de la Oficina central como del grupo de amigos que se sumaron a nuestra causa. Su apoyo ha sido fundamental para cumplir con la meta trazada.
Gracias a Cintia, María, Nathalie, Sandra, Andrea, Emma, Juan Andrés, Brenda, Auris, Rodrigo, Jaylli, Graciela, Bruno, Paul, Brandon y a todo el equipo central de la Red por contribuir con nuestras bibliotecas del campo.

enero 28, 2026

Ser comuneros

Hasta los antónimos de la palabra unidos tienen un sonido feíto: desunidos, desorganizados, solos, separados, dispersos, abandonados… Las palabras contrarias a juntos, duelen: divididos, desconectados, alejados, ailados, distanciados, apartados, marginados, incomunicados…
Qué potencia tienen palabras como unión, afinidad, juntura, agrupación, yunta, minga, entronque, prójimo, empatía. Y no solo poder, también belleza y rojura tienen palabras como familia, hogar, amparo, pachaque. Comunidad: ¡qué plenitud, que reciedumbre!
(…)
Fragmento de la introducción escrita por Alfredo Mires
para el libro de la Red de Bibliotecas Rurales “Ser comuneros”

Jallalla Feria del Ñaupa

Jallalla (celebración y buenos deseos).
“Los inicios son de valerosos entusiastas, que, con convicción, emprenden un viaje cargado de ilusiones”
Para aquellos que ven un valor especial en los números, enmarcados temporalmente en acontecimientos significativos, visitar el blog de La Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca, permite entender la conexión que, al parecer, el destino nos regala con eventos memorables. Al pasar los renglones, leer y degustar su narrativa, encuentro una fecha (1971) “con los libros en la tierra”. Cincuenta y cinco años después, un 12 y 13 de diciembre de 2025, la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca Inicia y desarrolla su PRIMERA FERIA DEL ÑAUPA. Un evento que dejó vivir en comunidad las expresiones culinarias, manualidades y emprendimientos de un grupo de personas que llenaron cada rincón de sonrisas, colores y experiencias de vida. Los dulces típicos, las bebidas, los tejidos y los sueños le dieron ese sabor navideño a un espacio que libera letras en cada texto leído.
No hizo falta enumerar lo vendido, lo perdido o lo ganado. El ambiente solo dejó perfumarse por el olor a vino caliente, a canela, a plantas medicinales. Sus visitantes, disfrutaron de una buena conversación acompañada de un buen libro al calor de un chocolate. Se mezcló lo tradicional y lo moderno, lo clásico y lo innovador, lo biodegradable y lo naturista. El valor económico pasó a un segundo plano para dar paso al incontable valor de la cordialidad. 
Ojear una y otra vez los libros, pasar las paginas y comentar los poemas, sonreír con los cuentos, admirar las imágenes, no fueron episodios solo de jóvenes y adultos. Los niños se dejaron asombrar por las formas y los contenidos. 
Una feria, qué a mis 55 años, deja una experiencia que resonará en mis recuerdos como “mi primer feria artesanal”. Soy emprendedora de jabones artesanales de Colombia. Asistí a la Feria del Ñaupa por cosas del destino. Destino que nombro en el inicio de este texto, porque creo con convicción que la vida nos ubica y nos regala lo que necesitamos y merecemos.   
Gloria Velásquez

La huella de la indiferencia

Varias veces al año, subimos como familia al apu Qayaqpuma para hacer nuestro all’pata paguikun, nuestra ofrenda a la tierra, a las montañas y a los difuntos. Es una forma de estar cerca de la naturaleza y del espíritu de Alfredo, quien amaba esta montaña. Es una manera de dejar atrás –aunque sea por un momento– la ciudad y la llamada “civilización” (tengo una amiga que lo llama “sifilización”) y es una posibilidad de encontrar tranquilidad y paz en un lugar muy especial.
Cada vez que voy hay algo que no había visto en la visita anterior, algo que me duele: chacras invadiendo el apu, una carretera que antes no había, construcciones que no se mimetizan en nada con el hermoso paisaje o la hiriente vista a un tajo abierto de alguna empresa minera. No sé si el Qayaqpuma seguirá siendo el mismo en unos diez o veinte años. Nadie lo puede saber. Por el afán de “vivir más cerca de la naturaleza” o de “promover el turismo”, los humanos invadimos sin escrúpulos a estos últimos recintos saludables y sagrados y dejamos nuestra huella de la indiferencia. Parece que la gente se olvida que la naturaleza no es un basurero sino nuestra gran casa común.
Agradezco la compañía de Mara y Mateo en esta salida quienes, sin hacer ruido al respecto, en el camino de regreso se dedicaron a recoger toda la basura que encontraron. Si hubiera más humanos como ellos, el mundo sería otro.
Rita Mocker

diciembre 21, 2025

Renovando el ánimo

El 21 de noviembre nos reunimos con lectores, bibliotecarios y coordinadores de nuestras bibliotecas en la Casa del Maestro de Bambamarca. Nuestros coordinadores Humberto Huamán Lara y Lino Gálvez habían organizado y gestionado este encuentro. La intención era reunir a los responsables de la Red de esta zona para animarlos a revivir nuestras bibliotecas en las comunidades campesinas del lugar.
Empezamos con un rico almuerzo y un paguito a la tierra. Luego, nuestro Coordinador General, Javier Huamán Lara, nos hizo reflexionar sobre el 16 de noviembre, el día de la captura de Atahualpa y la matanza de más de diez mil indios en la Plaza de Armas de Cajamarca, ese mismo día, en el año 1532.
Seguimos la tarde con la presentación de la nueva propuesta de la Red de Bibliotecas en el contexto actual y los bibliotecarios y coordinadores presentes expusieron sus ideas y proyectos para sumarse a este plan a partir del próximo año. Una pequeña lectora nos deleitó leyendo El burro astrónomo, del libro nuestro El shingo enamorao y otros cuentos. Concluimos con un círculo de lectura de Un país, poema escrito por nuestro fundador Alfredo Mires, texto que nos encamina hacia las elecciones del próximo año.
Fue muy bueno encontrarnos y renovar el ánimo de seguir juntos en este propósito comunitario. Gracias a todos los presentes por su esfuerzo y bravura para seguir andando.