marzo 16, 2026

Sócota en FA

Siempre es alegría y ánimo cuando se abren nuevas bibliotecas.
En nuestra última asamblea, el profesor y bibliotecario de la Red, Abel Vásquez Saucedo, llevó muchos libros para abrir en Sócota, Cutervo, dos BR en FA: ¡Bibliotecas Rurales en Familia!
Las BR en FA forman parte de una propuesta que surgió durante la pandemia cuando, en los lugares más remotos del Perú, donde no hay ni celulares ni señal de Internet, los estudiantes estaban casi dos años sin atención eficiente de parte de los docentes y de las Instituciones Educativas. 
Estas mini bibliotecas familiares que creamos en este contexto fueron la única fuente de información y aprendizaje para muchos niños. Y fueron también el motivo de reunirse nuevamente en las noches, en familia, después del trabajo agrícola, alrededor del fogón, para leer.
Ahora se están extendiendo en todo el territorio de la Red, gracias a iniciativas como las de don Abel.
¡Muchas gracias y bienvenidos a nuestro ayllu de Bibliotecas!

También aprendemos de nuestra tierra

El pasado 25 de febrero nuestros compañeros José Isabel Ayay Valdéz y Javier Huamán Lara tuvieron un conversatorio en el marco de un curso de Lingüística del Español en la Universidad Nacional de Cajamarca.
Muchas personas podrían manifestar desprecio (y posiblemente escandalizarse) ante la idea de que dos campesinos realicen una actividad de naturaleza tan “académica”, y más todavía en una universidad.
La verdad es que los conocimientos vienen de todos lados y ninguno merece ser despreciado, cosa que en la Red defendemos desde nuestra concepción. 
Además, lo cierto es que la educación no se encuentra entre cuatro paredes grises con muchachos enganchados ocho horas diarias a escritorios con alguien al frente que tiene (académicamente) un poquito más de experiencia que ellos. La educación es un fenómeno transversal a la existencia del ser humano y que muchas veces viene de los lugares más inesperados.
Así lo atestiguan los estudiantes que participaron en esta actividad, que también reafirmaron que don Javier y don José Isabel dieron una magistral cátedra de quechua y de cultura andina.
Rumi Mires

De permanencias y albores

Quienes conocen a la Red de Bibliotecas Rurales saben que comprendemos a nuestra asociación no como una entidad jerárquica, sino –desde la concepción andina– como una organización horizontal. Nuestro organigrama recuerda a un mandala, esos diagramas hindúes que representan el cosmos a través de un conjunto de círculos concéntricos y patrones recurrentes.
Ahí, uno de los círculos o “figurines” es el Consejo permanente, entidad de consulta en diversos ámbitos de la Red.
Durante mucho tiempo, esta entidad no estuvo activo; la avanzada edad de algunos de nuestros miembros, la pandemia y otros factores impedían que nos reuniéramos. En el 2025, en nuestra última asamblea, constituimos un nuevo Consejo permanente, conformado por coordinadores del campo, profesores y voluntarios de la Red.
Este 19 de febrero, después de muchos años, el nuevo consejo se reunió por primera vez. Sentimos mucha alegría, satisfacción, ánimo, luz y esperanza, mucha dedicación y muchas nuevas ideas e impulsos en este espacio de escucha y debate.
Parece que esta permanencia tiene muchos albores.

marzo 03, 2026

23 de febrero

Este 23 de febrero, Alfredo Mires hubiese cumplido 65 años. Su fino humor, su capacidad de contar y de atraparme en la fascinación de sus pensamientos me hicieron ver el mundo con otros ojos. Es algo que extraño mucho. Es por eso que, tantas veces, leo y re leo sus textos. Hoy quiero compartir un fragmento de una de las muchas ponencias de Alfredo con ustedes.
La memoria está en el núcleo de la identidad de los pueblos, pero hay que abrir el núcleo, porque la crónica legal es como un blindaje que lo asfixia. De ahí el valor de la mayéutica, el arte de ayudar a parir, de hacer emerger lo entrañable. Porque el recuerdo no tiene que ser sujeto de dominio cuando tiene la independencia del corazón comprometido y el vigor de la mentalidad indómita (valga la ocasión para hacer un reconocimiento público a las ardillas: al parecer, ellas sí tienen un olvido fecundo, porque como no siempre recuerdan dónde han enterrado sus nueces, son responsables, cada año, del nacimiento de cientos de miles de árboles).
Gracias, Alfredo, por tus enseñanzas, por tu presencia entre nosotros, por acompañar nuestros andares, siempre.
Rita

Crianza, ayllu y apus

Los días 19 al 21 de febrero de 2026 nos encontramos en la Asamblea General con los coordinadores de las Bibliotecas Rurales, las profesoras de las Bibliotecas Rurales en Institución Educativa, algunos voluntarios, el equipo central y el Consejo Permanente de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca. Días de minga, canje de libros, risas, aprendizajes, lecturas y reflexiones.
En esta asamblea nos hemos tomado mucho tiempo para comprender de dónde venimos, qué podemos aportar a la sociedad y cómo nos moldea formar parte de la Red. 
En Bibliotecas Rurales aprendemos el profundo significado de la CRIANZA. Pues, decir bibliotecas rurales es decir los Andes y, por tanto, hablar de crianza: cultivo de papas y otros alimentos, semillas, plantas, animalitos; criar implica cuidado y protección, conversación y sintonización de la vida.
Pero Bibliotecas Rurales también es AYLLU, entendido como familia extendida, la comunidad de quienes se quieren y se respetan. Ayllu son las montañas y las lagunas, los árboles, las piedras que están vivas y conversan; los colibríes cual “dioses alados”, los animalitos, los humanos o runas: todos hacen parte de esta gran familia andina bibliotecaria.
Y, asimismo, Bibliotecas rurales nos ha enseñado que los APUS, nuestras montañas sagradas, tienen fuerza y vitalidad, son y existen, nos acompañan y conversan. Son cerros Wak’a, protectores y guardianes, lugar donde se manifiesta la potencia de la comunidad.
Ser parte de Bibliotecas Rurales es, entonces, todo eso. Y es nuestro querer y deber seguir enseñando y compartiendo esta forma de ver y de vivir la vida. 

febrero 16, 2026

¡Así, sí!

Hace algunas semanas, vimos una publicación en Instagram: una máscara de carnaval que incluye una ñaupita como personaje. La pintura fue realizada por la artista Kim-Libélula.
Como equipo, inmediatamente revisamos la publicación porque sabemos que muchas personas e instituciones hacen uso de los trabajos, producto de la ardua investigación de nuestro recordado hermano Alfredo Mires, y nunca mencionan la fuente, mucho menos reconocen al autor artístico de los dibujos que se publican en los libros de iconografía de la Red de Bibliotecas Rurales, si no, veamos los afiches del carnaval cajamarquino, como botón de muestra… Pero, esta vez fue diferente, porque la pintora, menciona que realizó su trabajo con Iconografía de Alfredo Mires, así sí que nos da gusto seguir compartiendo el vasto legado que Alfredo nos dejó.
Sinceramente, reconocemos el trabajo de Kim-Libélula y sus muestras de respeto por el trabajo de los demás.

Amigos de siempre

En medio de los preparativos para nuestra I Asamblea del año, recibimos una grata visita.
Jerónimo y Clara, amigos de Esperanza TM llegaron para compartirnos gratos recuerdos, conversar sobre nuestro quehacer en bibliotecas y repensar nuevos horizontes en este mundo tan cambiante.
Gracias queridos amigos por su confianza, por su apoyo solidario, por acompañarnos siempre. Nuestro caminar se hace más llevadero; el ánimo se fortalece con sus gratas palabras, su buen humor, acciones sinceras, admiración y respeto.
Sean bienvenidos siempre a esta su gran familia, la Red de Bibliotecas Rurales.

febrero 10, 2026

La peluca

Con tanta pena, la vida se quedó calva. Le daba vergüenza andar así pelada. Entonces, juntó pelusas de alegría y se hizo una peluca postiza.
Es bella la vida cuando anda así peinada.
Pero en el mundo hay mucho viento.
Alfredo Mires
en: El duende del laberinto

Manos que ayudan…

Se acerca nuestra primera Asamblea General de este año. En ella, nuestros compañeros coordinadores llevarán las reediciones de los nueve primeros tomos de la colección Biblioteca Campesina de la serie: Nosotros los cajamarquinos, así como también otros títulos diversos que sabemos son de interés de los lectores de las Bibliotecas en el campo, porque contienen temas que pueden aplicar en sus actividades diarias, complementando sus saberes ancestrales. 
La preparación de estos libros se ha logrado con el apoyo del equipo de voluntarios tanto de la Oficina central como del grupo de amigos que se sumaron a nuestra causa. Su apoyo ha sido fundamental para cumplir con la meta trazada.
Gracias a Cintia, María, Nathalie, Sandra, Andrea, Emma, Juan Andrés, Brenda, Auris, Rodrigo, Jaylli, Graciela, Bruno, Paul, Brandon y a todo el equipo central de la Red por contribuir con nuestras bibliotecas del campo.

enero 28, 2026

Ser comuneros

Hasta los antónimos de la palabra unidos tienen un sonido feíto: desunidos, desorganizados, solos, separados, dispersos, abandonados… Las palabras contrarias a juntos, duelen: divididos, desconectados, alejados, ailados, distanciados, apartados, marginados, incomunicados…
Qué potencia tienen palabras como unión, afinidad, juntura, agrupación, yunta, minga, entronque, prójimo, empatía. Y no solo poder, también belleza y rojura tienen palabras como familia, hogar, amparo, pachaque. Comunidad: ¡qué plenitud, que reciedumbre!
(…)
Fragmento de la introducción escrita por Alfredo Mires
para el libro de la Red de Bibliotecas Rurales “Ser comuneros”