Este año, concluimos una etapa del Programa Comunitario que, durante más de 30 años, acompañó a los niños con capacidades proyectables, de varias comunidades cajamarquinas.
Por ello, hace unas semanas, realizamos nuestra última reunión en un lugar especial: el distrito de Ichocán, cuyos pobladores denominan “La posada de la larga vida”, en la provincia de San Marcos. No muy lejos de Cajamarca.
Por ello, hace unas semanas, realizamos nuestra última reunión en un lugar especial: el distrito de Ichocán, cuyos pobladores denominan “La posada de la larga vida”, en la provincia de San Marcos. No muy lejos de Cajamarca.
Algunos visitaron este relajante lugar, por primera vez; otros, ya estuvieron antes, allí; pero, a la hora de volver, todos queríamos quedarnos un poquito más…
Durante los días que estuvimos reunidos, hemos disfrutado de gratos recuerdos, experiencias y aprendizajes. También asumimos nuevos compromisos porque, si bien sabemos que muchas cosas no pueden continuar por cuestiones económicas, también sabemos que los niños y sus familias esperan seguir acompañados, cuentan con nosotros, saben que estamos dispuestos a escucharlos o a darles una manito cuando nos necesiten.
Durante los días que estuvimos reunidos, hemos disfrutado de gratos recuerdos, experiencias y aprendizajes. También asumimos nuevos compromisos porque, si bien sabemos que muchas cosas no pueden continuar por cuestiones económicas, también sabemos que los niños y sus familias esperan seguir acompañados, cuentan con nosotros, saben que estamos dispuestos a escucharlos o a darles una manito cuando nos necesiten.
Tuvimos también la presencia generosa y esperanzadora de Claudia Bauer, voluntaria alemana que nos acompañó algunos días y que se involucró como si siempre hubiese sido parte de esta familia.
Ichocán definitivamente, nos llenó de energía, de entusiasmo, de esperanzas y también por qué no decirlo, de ricos dulces, como los que hornean para sus fiestas.
Quedamos muy agradecidos por las atenciones recibidas, por el cariño de su gente; pero, sobre todo, por el ánimo de nuestros coordinadores que, aun sabiendo que sería nuestra última reunión, participaron con todo su ánimo y su cariño.
¡Gracias, siempre!
Ichocán definitivamente, nos llenó de energía, de entusiasmo, de esperanzas y también por qué no decirlo, de ricos dulces, como los que hornean para sus fiestas.
Quedamos muy agradecidos por las atenciones recibidas, por el cariño de su gente; pero, sobre todo, por el ánimo de nuestros coordinadores que, aun sabiendo que sería nuestra última reunión, participaron con todo su ánimo y su cariño.
¡Gracias, siempre!




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