enero 28, 2026

Ser comuneros

Hasta los antónimos de la palabra unidos tienen un sonido feíto: desunidos, desorganizados, solos, separados, dispersos, abandonados… Las palabras contrarias a juntos, duelen: divididos, desconectados, alejados, ailados, distanciados, apartados, marginados, incomunicados…
Qué potencia tienen palabras como unión, afinidad, juntura, agrupación, yunta, minga, entronque, prójimo, empatía. Y no solo poder, también belleza y rojura tienen palabras como familia, hogar, amparo, pachaque. Comunidad: ¡qué plenitud, que reciedumbre!
(…)
Fragmento de la introducción escrita por Alfredo Mires
para el libro de la Red de Bibliotecas Rurales “Ser comuneros”

Jallalla Feria del Ñaupa

Jallalla (celebración y buenos deseos).
“Los inicios son de valerosos entusiastas, que, con convicción, emprenden un viaje cargado de ilusiones”
Para aquellos que ven un valor especial en los números, enmarcados temporalmente en acontecimientos significativos, visitar el blog de La Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca, permite entender la conexión que, al parecer, el destino nos regala con eventos memorables. Al pasar los renglones, leer y degustar su narrativa, encuentro una fecha (1971) “con los libros en la tierra”. Cincuenta y cinco años después, un 12 y 13 de diciembre de 2025, la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca Inicia y desarrolla su PRIMERA FERIA DEL ÑAUPA. Un evento que dejó vivir en comunidad las expresiones culinarias, manualidades y emprendimientos de un grupo de personas que llenaron cada rincón de sonrisas, colores y experiencias de vida. Los dulces típicos, las bebidas, los tejidos y los sueños le dieron ese sabor navideño a un espacio que libera letras en cada texto leído.
No hizo falta enumerar lo vendido, lo perdido o lo ganado. El ambiente solo dejó perfumarse por el olor a vino caliente, a canela, a plantas medicinales. Sus visitantes, disfrutaron de una buena conversación acompañada de un buen libro al calor de un chocolate. Se mezcló lo tradicional y lo moderno, lo clásico y lo innovador, lo biodegradable y lo naturista. El valor económico pasó a un segundo plano para dar paso al incontable valor de la cordialidad. 
Ojear una y otra vez los libros, pasar las paginas y comentar los poemas, sonreír con los cuentos, admirar las imágenes, no fueron episodios solo de jóvenes y adultos. Los niños se dejaron asombrar por las formas y los contenidos. 
Una feria, qué a mis 55 años, deja una experiencia que resonará en mis recuerdos como “mi primer feria artesanal”. Soy emprendedora de jabones artesanales de Colombia. Asistí a la Feria del Ñaupa por cosas del destino. Destino que nombro en el inicio de este texto, porque creo con convicción que la vida nos ubica y nos regala lo que necesitamos y merecemos.   
Gloria Velásquez

La huella de la indiferencia

Varias veces al año, subimos como familia al apu Qayaqpuma para hacer nuestro all’pata paguikun, nuestra ofrenda a la tierra, a las montañas y a los difuntos. Es una forma de estar cerca de la naturaleza y del espíritu de Alfredo, quien amaba esta montaña. Es una manera de dejar atrás –aunque sea por un momento– la ciudad y la llamada “civilización” (tengo una amiga que lo llama “sifilización”) y es una posibilidad de encontrar tranquilidad y paz en un lugar muy especial.
Cada vez que voy hay algo que no había visto en la visita anterior, algo que me duele: chacras invadiendo el apu, una carretera que antes no había, construcciones que no se mimetizan en nada con el hermoso paisaje o la hiriente vista a un tajo abierto de alguna empresa minera. No sé si el Qayaqpuma seguirá siendo el mismo en unos diez o veinte años. Nadie lo puede saber. Por el afán de “vivir más cerca de la naturaleza” o de “promover el turismo”, los humanos invadimos sin escrúpulos a estos últimos recintos saludables y sagrados y dejamos nuestra huella de la indiferencia. Parece que la gente se olvida que la naturaleza no es un basurero sino nuestra gran casa común.
Agradezco la compañía de Mara y Mateo en esta salida quienes, sin hacer ruido al respecto, en el camino de regreso se dedicaron a recoger toda la basura que encontraron. Si hubiera más humanos como ellos, el mundo sería otro.
Rita Mocker