agosto 02, 2024

Danza

Mara Mires nació en el corazón de la Red, entre libros y lecturas, asambleas, mingas y bibliotecarios. Desde muy pequeña nos acompañó en las salidas al campo y, aún sin poder hablar y caminar bien, nos acompañaba cuando visitábamos a los niños con capacidades proyectables. Más grande, Mara aprendió a jugar con estos niños, hacerles algún ejercicio de terapia o buscar el remedio homeopático que le indicamos. En los encuentros de Bibliotecas nos enseñó a hacer origami y ayudaba a grabar los testimonios durante los rescates de la tradición oral. Actualmente, Mara es responsable de nuestras redes sociales.
Pero Mara no es solo eso. Ella empezó a practicar ballet desde los siete años; luego aprendió a bailar tap y, en estos momentos, lleva una licenciatura en danza en la Universidad de Antioquia, en Medellín.
Muy pocas veces podemos ver danzar a Mara, por la distancia. Nos impactó mucho su presentación de danza contemporánea en un evento de la Academia de Ballet “Coppèlia”, en la Plazuela San Pedro en Cajamarca en estos días.
Felicitaciones, querida Mara.


Danza, baila, ronda,
florea, zapatea, gira, menea,
salta, piruetea, juega,
retoza, festeja.

Alfredo Mires Ortiz
En: La ensoñación del Ñaupa


En Masintranca

Después de tres días de intensas y emotivas interacciones en la Asamblea de Bibliotecas, en la ciudad de Cajamarca, llegamos a la población de Masintranca, donde don Sergio y doña Donatila coordinan y desarrollan programas bibliotecarios; por otros tres días, ellos dos, junto con su hija Nerly, fueron los más amorosos anfitriones y guías, como hermanos mayores, que enseñan a caminar, a ver y a escuchar. Desde su acogedora casa intentamos acercarnos a su hacer, entender cómo perseveran los comuneros en que las bibliotecas rurales sigan siendo faro y lugar de encuentro y pensamiento para las comunidades, en que la palabra los una y les ayude a crecer juntos.
Uno de nuestros objetivos -de Javier y yo- era, a través del encuentro con las y los estudiantes de secundaria de la I.E. Cristo Rey de Masintranca, conocer un poco el mundo que viven y construyen estos muchachos y muchachas; sus anhelos, su forma de ver y participar en su comunidad, en fin, ese yo que cada uno pone en juego al ser parte de una familia, de un pueblo. El comprensible silencio de ellos y ellas, así como sus profesores (con quienes también hicimos un taller), ante este par de personajes extraños que aparecen de repente a preguntar cosas, se volvió comunión en la palabra escrita, en las emociones que de un modo u otro experimentamos todos, pero que a veces no nombramos.  A partir de un ejercicio de escritura, que básicamente consiste en responder algunas preguntas de carácter existencial, lo que se propone es una puesta en común de lo que convocan y provocan esas respuestas; ver que, finalmente, no somos tan diferentes, nos dolemos y nos alegramos y soñamos de modos similares, aunque cueste mucho hablar de eso. 
Así llegaron sus reflexiones, propias de jóvenes de entre trece y diecisiete años, gracias a la escritura, pero especialmente gracias a su disposición para escucharse a sí mismos y contarse cosas que posiblemente no se pregunten en el día a día. Y gracias también a su confianza en nosotros (y en que seremos respetuosos guardianes de sus asuntos), ya que, valga decir, también nos confiamos a ellos con parte de nuestras propias historias. Queda un valioso montoncito de hojas donde ellas y ellos son lo que son y también lo que sueñan, donde lloran pérdidas y soledades, desconfianzas y desigualdades, pero también donde celebran y se alegran con la grandiosidad de lo pequeño. Creemos, como dice una de las jóvenes, que, aunque no queramos recordar y hablar de ciertas cosas, hacerlo nos “ayudará a construir un futuro mejor”. De aquí que otra de las chicas dijera: {me siento} “de manera bacán, porque nos permitió hablar sobre un poco de nuestra vida, como fuimos viviendo”.
Nos dieron invaluables regalos: los jóvenes estudiantes, la posibilidad de asomarnos, desde sus miradas, al presente de este hermoso territorio; nuestros amables anfitriones, incluida la pequeñita y bella Salomé, la generosidad infinita de la hospitalidad que junta corazones. A todos, nuestra gratitud y sincero deseo de volver a encontrarnos.

Orlanda Agudelo Mejía
El Carmen del Viboral, Colombia

julio 16, 2024

Un día como hoy...

Un día como hoy, un 8 de julio hace más de veinte años, falleció Juan Medcalf, fundador de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca.
Juan vino al Perú para unirse al camino de los muchos que seguían los llamados de la Teología de la Liberación, voluntarios dispuestos a vivir -en carne y hueso- la opción por los pobres. Juan, hombre comprometido y auténtico, llegó a vivir en Bellavista, una pequeña comunidad en Llaucán, Bambamarca, en una humilde casita del campo. Fue ahí donde empezó a prestar los primeros libros a sus vecinos y a comprender la magnitud de la vida en el campo. Fue ahí donde nace la Red en el corazón de un sacerdote.
Hace muchos años, Juan ya no está con nosotros. Me lo imagino ahora, allá, junto a Alfredo, conversando, riendo, recordándonos, soñando y anhelando una copita de ron. Que, de ellos, Dios siga gozando.
Rita Mocker

Porque juntos somos más fuertes

Llenos de alegría y cargados de ilusiones, el día jueves 27 de junio, esperamos a los compañeros que iban llegando, uno a uno, desde las diferentes comunidades bibliotecarias; algunos viajando dos o tres días, y muchos de ellos haciendo trayectos caminando. Nos reunimos para celebrar nuestra Asamblea General, la primera del año 2024.
La Asamblea, para nosotros, tiene muchos significados, empezando por el encuentro para fortalecer nuestros lazos de familia bibliotecaria: momento para compartir, para seguir aprendiendo y desaprendiendo, reflexionar sobre lo actuado y plantearnos nuevos retos, oportunidad para recargarnos de energía y seguir andando.
Y en esta Asamblea, aparte de mostrar nuestro agradecimiento con el all’pata paguikun, rescatar la sabiduría de nuestros mayores, celebrar la fiesta del canje para la implementación de nuestras bibliotecas con nuevos libros; hicimos una pausa para revisar la concepción de la Red de Bibliotecas Rurales. Con el apoyo de los compañeros Javier Naranjo, Orlanda Agudelo, Nathalia Quintero, Sara Moreno y los valiosos aportes de cada uno de los coordinadores, quienes nos hablaron del contenido de algunos de nuestros libros enriqueciendo las ponencias y conversatorios. 
Y, para recibir la energía de nuestra tierrita, cerramos la Asamblea visitando al Apu Qayaqpuma, montaña sagrada, de la cual el compañero Alfredo Mires, nos dejó cuatro grandes libros en los que registra el arte rupestre de nuestros antepasados.
Porque juntos somos más fuertes; estamos seguros que la madrecita tierra, nuestros apus y nuestros difuntos harán lo posible para seguir reencontrándonos, para seguir juntándonos en una próxima asamblea.

Las preguntas de Orlanda y Javier

Hace algunas semanas nuestros amigos Javier Naranjo y Orlanda Agudelo llegaron desde Colombia para acompañarnos, visitar algunas bibliotecas en las comunidades y participar de nuestra Asamblea General.
En este tiempo de su visita aprovechamos también y les pedimos que nos compartan sus emotivas estrategias para leernos, cada uno de nosotros, y dar respuesta a las muchas preguntas que surgen en nuestras vidas. Es genial cuando Orlanda y Javier realizan alguna pregunta ya que nadie se tiene que preocupar por encontrar la respuesta correcta. Así lo sentimos los adultos que participamos de sus talleres y también los niños. Simplemente, preguntan para ayudarnos a descubrir nuestros afectos, recordar nuestros sueños y desahogar nuestras penas y frustraciones. Sus preguntas nos ayudan a recordar cómo aprendimos a vivir y a ser nosotros.
Este año, fue grato volverles a recibir en las aulas de la IE “Cristo Rey”, donde los niños disfrutaron mucho de “La pregunta, un viaje al adentro”. Taller que también fue replicado para docentes y promotores educativos de varias organizaciones.
¡Gracias, Jaiver y Orlanda, por su grata presencia! Acá los esperamos, hasta su próxima visita.

Minga en la central

Se aproximaba nuestra Primera Asamblea General programada para este año, en donde compartimos experiencias y conocimientos con nuestros compañeros coordinadores de la Red.
Parte de la Asamblea está destinada al Canje de Libros que es el intercambio de libros leídos por nuevos títulos, los cuales son llevados por los coordinadores a las diferentes bibliotecas en el campo; por tal motivo en la sede de la Oficina Central se organizó una minga para la preparación de los nuevos libros y de esta manera continuar incentivando la lectura.
Nuestro profundo agradecimiento a los voluntarios que nos apoyaron en esta maravillosa labor, su apoyo es muy valioso para nosotros.
Seguimos andando, seguimos viviendo, seguimos fortaleciéndonos en pro de la lectura y de nuestra cultura.

julio 02, 2024

Las pesadumbres antiguas

tienen raíces muy hondas:
el agua lavará los pesares.
Florecerá la alegría.

La ensoñación del Ñaupa
Alfredo Mires Ortiz

Jóvenes entusiastas

Los jóvenes de la Bibliotecas Rural en Institución Educativa (BRIE) de la Escuela de Educación Superior Pedagógica “Víctor Andrés Belaunde” están difundiendo los libros y la lectura en su centro de estudios. Y nos comparten este texto, contando de sus iniciativas y experiencias:

El viernes 22 de junio, luego de varias horas de intensa lluvia que no desanimó a los jóvenes del Programa de Ciudadanía y Ciencias Sociales, realizamos con mucho entusiasmo y compromiso una actividad de difusión y promoción de la lectura en la Escuela Pedagógica de Jaén. Presentamos un creativo mural y compartimos nuestros testimonios de cuanto nos aporta acceder a los libros en nuestro proceso de formación docente y en nuestras actividades de proyección en las comunidades rurales de práctica donde desarrollamos círculos de lectura con niños y adultos.
Durante esta actividad, varios profesores y estudiantes de nuestra Escuela Superior se mostraron interesados en las publicaciones, registrándose en el préstamo de libros. 
Otro de los gratos anuncios en estos días fue que el Programa de Comunicación, al que han ingresado 29 jóvenes, se incorpora a la BRIE.  

Desde la Oficina Central de la Red de Bibliotecas Rurales enviamos nuestras felicitaciones por estas hermosas noticias y un “abrazo de muchos brazos”. Nos reconforta saber que nuestra familia está creciendo.

Para Marciano

Hace unos días nos llegó la triste noticia que Marciano Amaya Pretel, de Anriqsha, en Contumazá, ha fallecido.
Durante muchos años, Marciano integró la Red de Bibliotecas Rurales y el Programa Comunitario como bibliotecario y coordinador.
Muchos libros pasaron por las manos de Marciano, muchos caminos hemos andado juntos, hemos visitado a muchos niños con capacidades proyectables y hemos pasado largas noches en la comunidad de Santa Ana atendiendo a los enfermos y dolidos. Hemos aprendido de Marciano sobre plantas y curaciones y recordamos muchas anécdotas y risas compartidas en estos años.
Gracias, compañero Marciano por tus enseñanzas, por tu compañía, por tu cariño y tu solidaridad. Algún día, nuestros caminos se volverán a encontrar.

En Bambamarca, con Rita y los niños de las BRIE

Días antes, como es costumbre, Rita ya tenía planeadas las visitas a las Bibliotecas Rurales en Institución Educativa -BRIE-. Esta vez, junto con Javier Huamán, coordinador de las bibliotecas rurales, nos dirigimos a la provincia de Hualgayoc a las BRIE de Chala con la profesora Rafaela y, de Bambamarca con nuestra querida bibliotecaria Manuela. 
‘Las chullpas de los Chachapoyas’ fue el libro que Rita utilizó para enseñar y recordar la riqueza cultural del Perú. Preparó unas fotografías y una pequeña estatuilla o sarcófago de momia para ilustrarle a los niños de qué se trataban las chulpas o las casas de los antepasados. El cuento tenía referencias importantes de nuestra tierra andina: los batanes, el ichu, los cerros, las lagunas, el cóndor, la reverencia y la memoria a nuestros abuelos. 
Luego, Rita, a través de varios pedazos de cerámica con rayas y colores les mostró a los niños uno de los símbolos más importantes de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca, el Ñaupa, el más antiguo de los abuelos. Les contó que Alfredo Mires, su esposo, se había encontrado muchas veces en las cerámicas y pinturas rupestres a esta particular figura, de la cuál creó el icono para las bibliotecas rurales, así nacería este compañero o compañera que hace y dice muchas cosas. Con esta explicación, Rita invitó a los niños a colorear los diversos ñaupitas, que Alfredo con su genialidad había creado. Ellos, muy felices los llenaron de color y diseño. Luego juntos ayudamos a disponer el mural de los Ñaupas de la Red, lindas obras de arte de los niños. 
Con Rita aprendimos varias estrategias para animar la lectura en nuestras comunidades rurales, repasamos símbolos nuestros, aprendimos algo de historia, nos divertirnos, coloreamos y saboreamos esa dicha de estar juntos y crecer. 
¡Gracias a Javier Huamán, a las profesoras Rafaela y Manuela! 
¡Gracias a Rita por ser, estar y darnos tanto!!
Nathalia Quintero C.
Voluntaria colombiana