junio 16, 2026

El libro entre los hijos de Atahualpa

En abril del 2021, la Biblioteca Nacional del Perú editó El libro entre los hijos de Atahualpa, un compendio que reúne seis conferencias sobre la Red de Bibliotecas Rurales que Alfredo Mires dio, entre los años 2008 y 2018, en distintos lugares de Colombia.
Estas conferencias ofrecen, en conjunto, una amplia visión de la concepción, los quehaceres, los desafíos y los logros de la Red, destacando nuestra labor en la promoción de la lectura como herramienta de identidad comunitaria, desarrollo y liberación.
El libro recoge también profundas reflexiones de Alfredo sobre la urgencia de contar con servicios bibliotecarios apropiados y de calidad, así como reveladoras muestras de la sabiduría que caracterizó su pensamiento y su trabajo.
El libro entre los hijos de Atahualpa forma parte de la colección Lectura, Biblioteca y Comunidad, una iniciativa que busca promover la construcción de una ciudadanía crítica a través de las bibliotecas, los libros y la lectura. Antes de partir, Alfredo nos recomendó insistentemente estudiar este libro. “Ahí está todo”, decía.
La obra está disponible también en formato pdf. Si quieren sumarse a la lectura comunitaria y recordar a Alfredo pueden acceder a ella a través del siguiente enlace:
EL LIBRO ENTRE LOS HIJOS DE ATAHUALPA La experiencia de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca - Alfredo Mires Ortiz

Qayaqpuma

Ven,
asciende al silencio,
en hondo
silencio.

Fragmento del poema “Oyendo” de Alfredo Mires Ortiz – Romance de la montaña

Animados por Helen Heery, amiga de la Red de Bibliotecas Rurales, subimos al Qayaqpuma para agradecer su protección y para recordar las enseñanzas de nuestro compañero Alfredo.
Esta montaña sagrada despierta un mundo de emociones. Ahí no solo están los recuerdos de nuestros abuelos, están también los prodigiosos regalos de la madre naturaleza.
Un colibrí nos abre camino y empezamos la caminata en medio de achupallas, cactus, chamanas, lloctaras; en fin, una inmensa variedad de plantas que nos muestran su hermosura allá en lo más alto. Las piedras además de su belleza, transmiten protección y fortaleza. Las lechuzas se muestran vigilantes de su hogar; las hormigas, las arañas y las abejas dan testimonio de su incansable labor y; desde lo alto, desde ese cielo azul maravilloso, adornado por sus blancas nubes; nos observan las chinalindas.
En Qayaqpuma se encuentra la calma que el corazón necesita. La montaña te acoge con la frescura de su brisa; te brinda calor o sombra en el momento oportuno, te hace sentir en casa, te contagia su energía, te anima y, te muestra el camino para seguir avanzado.
Gracias compañero Alfredo por dejarnos este legado tan valioso para todos los cajamarquinos; y confiemos en que quienes lo visiten lo hagan con responsabilidad y respeto.

junio 08, 2026

Un camino

Si se ahuyentara el sol esta mañana
cuenta con que a la sombra
le gustará mostrar su cara.

Si se secara el río así de bruces
será porque las piedras de su cauce
quisieron tal vez mirar sin lentes de agua.

Que la noche suele ser
víspera de madrugada
y el amanecer anuncia
noches estrelladas.

Que vivir es un crecer
que a veces mata
y morir es un vivir
que a veces crece.
(…)

Alfredo Mires Ortiz
en: Como acostarse indeciso y despertar a arriesgarse

Ojos que no ven, corazón que sufre

Hace algunas semanas, por un problema de salud visual, tuve que suspender la lectura de mi libro de turno. Cada día, el dolor iba en aumento, era un dolor doble e intenso: por el problema de salud y por la imposibilidad de leer.
Esta situación me hizo pensar cuán valioso es este sentido que nos permite disfrutar de la lectura en libros impresos: avanzar al ritmo que se nos ocurra, retroceder algunas líneas para volver a disfrutar o para comprender mejor lo que acabamos de leer o, simplemente señalar lo que va teniendo mayor significado para nosotros. Intenté escuchar algunas lecturas, pero nada se compara al placer de tomar un libro con las propias manos y pasar cada página con la satisfacción de saber cuánto hemos leído ya y cuánto más nos falta.
Felizmente hay males que pasan, aunque nos dejen un poquito maltrechos, y que nos devuelven las ganas de seguir disfrutando de aquello que más nos gusta, como la lectura porque sí.
Lola Paredes