Ven,
asciende al silencio,
en hondo
silencio.
asciende al silencio,
en hondo
silencio.
Fragmento del poema “Oyendo” de Alfredo Mires Ortiz – Romance de la montaña
Animados por Helen Heery, amiga de la Red de Bibliotecas Rurales, subimos al Qayaqpuma para agradecer su protección y para recordar las enseñanzas de nuestro compañero Alfredo.
Esta montaña sagrada despierta un mundo de emociones. Ahí no solo están los recuerdos de nuestros abuelos, están también los prodigiosos regalos de la madre naturaleza.
Un colibrí nos abre camino y empezamos la caminata en medio de achupallas, cactus, chamanas, lloctaras; en fin, una inmensa variedad de plantas que nos muestran su hermosura allá en lo más alto. Las piedras además de su belleza, transmiten protección y fortaleza. Las lechuzas se muestran vigilantes de su hogar; las hormigas, las arañas y las abejas dan testimonio de su incansable labor y; desde lo alto, desde ese cielo azul maravilloso, adornado por sus blancas nubes; nos observan las chinalindas.
En Qayaqpuma se encuentra la calma que el corazón necesita. La montaña te acoge con la frescura de su brisa; te brinda calor o sombra en el momento oportuno, te hace sentir en casa, te contagia su energía, te anima y, te muestra el camino para seguir avanzado.
Gracias compañero Alfredo por dejarnos este legado tan valioso para todos los cajamarquinos; y confiemos en que quienes lo visiten lo hagan con responsabilidad y respeto.

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