Hace algunas semanas, por un problema de salud visual, tuve que suspender la lectura de mi libro de turno. Cada día, el dolor iba en aumento, era un dolor doble e intenso: por el problema de salud y por la imposibilidad de leer.
Esta situación me hizo pensar cuán valioso es este sentido que nos permite disfrutar de la lectura en libros impresos: avanzar al ritmo que se nos ocurra, retroceder algunas líneas para volver a disfrutar o para comprender mejor lo que acabamos de leer o, simplemente señalar lo que va teniendo mayor significado para nosotros. Intenté escuchar algunas lecturas, pero nada se compara al placer de tomar un libro con las propias manos y pasar cada página con la satisfacción de saber cuánto hemos leído ya y cuánto más nos falta.
Felizmente hay males que pasan, aunque nos dejen un poquito maltrechos, y que nos devuelven las ganas de seguir disfrutando de aquello que más nos gusta, como la lectura porque sí.
Lola Paredes
Esta situación me hizo pensar cuán valioso es este sentido que nos permite disfrutar de la lectura en libros impresos: avanzar al ritmo que se nos ocurra, retroceder algunas líneas para volver a disfrutar o para comprender mejor lo que acabamos de leer o, simplemente señalar lo que va teniendo mayor significado para nosotros. Intenté escuchar algunas lecturas, pero nada se compara al placer de tomar un libro con las propias manos y pasar cada página con la satisfacción de saber cuánto hemos leído ya y cuánto más nos falta.
Felizmente hay males que pasan, aunque nos dejen un poquito maltrechos, y que nos devuelven las ganas de seguir disfrutando de aquello que más nos gusta, como la lectura porque sí.
Lola Paredes

No hay comentarios:
Publicar un comentario