febrero 16, 2025

Celebrando la lluvia

El año 2024 fue un año con ausencia de lluvias. Se percibía altas temperaturas y un sol sofocante, Como consecuencia de ello existieron muchos incendios forestales afectando nuestra flora, fauna silvestre, animales domésticos de pastoreo y también chacras de sembrío de nuestros hermanos agricultores. 
Normalmente estábamos acostumbrados que las primeras lluvias llegasen en el mes de octubre, para sembrar el maíz, pero el verano continuaba; los primeros días de diciembre se apreció las primeras nubes grises oscuras dando señal de la llegada de lluvia, tan ansiada por todos nosotros, generando una esperanza para nuestros sembríos y animales.
A mediados del mes de diciembre empezaron a caer las primeras lluvias, lo cual fue una alegría inmensa para todos nosotros, ya que la lluvia significa para nosotros LA VIDA; la lluvia es una época donde hay producción de todos nuestros sembríos, crecen los pastos para los animales y ya no estamos acarreando el agua desde lugares tan lejanos para el consumo de nosotros y de nuestros animales.
En honor y agradecimiento a los dioses por darnos el agüita, comuneros y comuneras de las diversas comunidades lectores de bibliotecas rurales hacemos nuestro paguito a nuestra madre tierra, como fuente de vida que nos alimenta y nos cobija, a nuestras montañas sagradas, los apus, por guardar la agüita en su vientre para tiempos de sequía y en memoria de nuestros difuntitos por su honor, pasión, fortaleza, sabiduría y su fe mística espiritual con la madre naturaleza. 
Ahora es tiempo de sembrar semillas, palabras y conocimientos realizando la lectura con nuestros libros luego de un paguito a la Pachamama.
Javier Huaman Lara
Coordinador General

 

Sandra escribe sobre Bibliotecas

Hace unos días, Sandra Rodríguez Castañeda, antropóloga y amiga de Bibliotecas Rurales nos hizo llegar unos ejemplares de la revista Lectura. En la primera edición de esta revista, de diciembre 2024, se publica un artículo que Sandra escribió –desde su experiencia y su corazón– sobre la Red. 
El artículo se titula Domesticar la palabra, recrear la utopía y refiere la opinión y visión que Sandra tiene de nuestra organización y de los aprendizajes que adquirió en sus conversaciones con Alfredo Mires como un “conocerse a uno mismo”. Pero el artículo de Sandra también es un intento de narrar la historia de Bibliotecas Rurales: nuestros inicios, nuestros conceptos y nuestra concepción, nuestros andares y creceres, nuestros tropiezos y desafíos, nuestros sueños y visiones, lo que somos y lo que queremos seguir siendo.
De manera cariñosa, Sandra nos hace recordar a Alfredo y a las cosas que él nos enseñó en todos estos años. Ella dice: “Porque después de tantos años, Alfredo continúa siendo un interlocutor en mi cabeza y el trabajo de Bibliotecas Rurales un referente al mío”. 
A nosotros nos pasa lo mismo, querida Sandra.
Gracias por tu claridad, por tus reflexiones y por este homenaje.

Aprendiendo...

Empezamos el 2025 reintegrándonos a las labores del centro de Canje de la Red, después de algunos días de descanso por navidad y año nuevo.
Como es sabido en esta área siempre necesitamos apoyo de manos amigas para realizar algunas tareas del Centro de Canje, área operativa de la Red. Una de las tareas es contabilizar, ordenar y ubicar los libros que produce la Red en cajas para preservar su buen estado, las mismas que son ordenadas y ubicadas en los estantes, de acuerdo a las temáticas.
En esta oportunidad tuvimos el valioso apoyo de Don Javier Huamán Lara, Coordinador General de Red, quién muy animosamente se ofreció para apoyarnos en esta tarea que beneficia grandemente el trabajo de la Red en el campo.
Estamos sumamente agradecidos por tener la iniciativa de involucrarse, aprender y apoyar en las tareas del Centro de Canje.

febrero 01, 2025

Idilios

El reflejo de la luna
en un pétalo mojado
la primera miel del día
de un colibrí enamorado.

Una gota de rocío
el ala de un escarabajo
la cima de la montaña
mirándola desde abajo.

Eso eres vos y de lejos
la inspiración más hermosa
el sueño de los deseos
la sonrisa más preciosa.

El brillo de un ojo tierno
un rayo de sol cantando
el eco de un fiel suspiro
un hilo de voz brillando.

El olor de la tierrita
tras el primer aguacero
y un cartucho de azucena
brindando con un lucero.

El saliente de una roca
para trepar la montaña
un espacio limpiecito
en medio de la maraña.

Alfredo Mires Ortiz
en: Resuellos

Los nuestros

A inicios de los años 80, el compañero Alfredo Mires junto a su equipo empezó con el rescate de la tradición oral cajamarquina, recojo de la gran sabiduría de nuestros abuelos; Bibliotecas Rurales desde entonces, no solo promociona la lectura sino también, produce sus propios libros que con orgullo los llamamos –Los Nuestros–, esos que hablan de nuestras raíces, que nos remontan a tiempos pasados pero que también nos hacen valorar el ahora y nos dicen que somos importantes, que sabemos algo y que debemos seguir aprendiendo; y lo más importante nos hacen reflexionar respecto al cuidado de la naturaleza, porque todo tiene vida, todo tiene una razón de ser.
Así con el mejor ánimo y aprendiendo de a poquitos, seguimos con ese legado, y ahora estamos reeditando nuestros libros de la Enciclopedia Campesina; ya contamos nuevamente con Dios Cajacho, Seres del más acá, Tintes y tejidos, Nuestras herramientas, Música maestro, Todos los tiempos, Trenzando sombras, José María y prontito los Hombres de Kishuar. Los Nuestros seguirán contando, seguirán enseñando. Seguiremos avivando la memoria de nuestros pueblos.
Nuestra gratitud a quienes apoyaron en el rescate, y ahora a quienes se esmeran con la edición, la revisión y la impresión.

Shaki y sus pequeños

A mediados de junio, rescatamos a Shakira una de nuestras gatitas que ahora cuida la casa y, lo bautizamos como Shakira en honor a una gran amiga de Bibliotecas quien ayudó con el rescate y se encargó de cuidarla cuando llegó a casa.
Hoy Shakira ya es madre, siempre pendiente de sus hijos y los hijos muy cariñosos y agradecidos con ella.
Dicen que los gatos cuidan los hogares de las malas energías, pero sabemos además que dan lecciones de vida. Y, hoy Shakira y sus pequeños lo confirman, nos van enseñando día a día, la importancia de la protección, de estar atentos ante cualquier problema o necesidad del otro.
Bienvenidos pequeños, grandes protectores.

El derecho a la ilusión

A inicios de este mes, nos reunimos todos los integrantes del equipo central de la Red para planificar las actividades que nos proponemos realizar este año.
Tenemos un calendario extenso: reuniones de equipo, encuentros de capacitación, Asambleas generales, encuentros sectoriales, viajes de coordinación, publicación de libros, talleres y tinkus, visitas de algunos voluntarios… en fin. Y, revisando las fechas, nos damos cuenta de que todo el año está lleno de actividades.
¿Podremos realizar todo lo que nos hemos propuesto? En verdad, no nos hemos hecho la pregunta y tampoco tenemos la respuesta; pero nos entusiasma saber que estamos dispuestos a conseguirlo, uniremos los esfuerzos de todos y nos “prestaremos” tiempo si es necesario.
Nos sentamos a planificar con entusiasmo, buen ánimo y mucha ilusión. Ese es nuestro derecho.

enero 01, 2025

Navidad

Queridos lectores de nuestro blog,
en estos tiempos, en nuestra familia siempre recordamos una carta que Alfredo nos regaló hace diez años. Aunque la hemos leído muchas veces, sigue tocándonos el alma. Por eso la queremos compartir hoy día con ustedes.
Alfredo envió esta carta también a sus amigos. Sin embargo, sigue siendo una carta personal. Seguramente, desde donde está ahora, Alfredo nos permite hacer a ustedes partícipes de sus pensamientos y palabras. Pero estamos igual de seguros que le gustaría que mencionen su autoría si, en algún momento, van a usar este texto. Sería lo justo.
Van nuestros mejores deseos y abrazos para este nuevo año.
Rita Mocker y familia.



Quindewach’anan, Cajamarca, diciembre 24
Muy entrañables:
Otra vez por Navidad, los árboles de la Plaza de Armas de Cajamarca han sido forrados con papel metálico, en colores azul, rojo, plateado y dorado (cada pliego no es barato y es muchísimo lo que se ha empleado). Otros han sido cubiertos con una imitación de nieve en su follaje, y les han colgado campanitas, luces intermitentes y cajas de panetones y regalos forradas con papeles llenos de ositos y trineos, angelitos y casitas con chimeneas en medio de un invierno europeo.
Pasé nomás por ahí y me imaginé a mi mismo vestido de torero en Hawai: estos arbolitos van a sudar la gota gorda por lo menos durante un mes gracias a las inspiraciones decorativas de las autoridades locales.
He tenido que preguntarme –una vez más– si hay otra fiesta como la Navidad que ha devenido en tamaño desgaste espiritual y semejante cúmulo de ridiculeces.
Me explico: esta es una fiesta que conmemora un parto. La palabra viene del latín medieval nativitatem, que es acusativo de nativitas, “nacimiento”. Así que no es cuestión de piñata porque no se está celebrando un cumpleaños sino el hecho de nacer.
¿Qué es la Navidad aparte de un feriado largo? Este bombardeo malsano de villancicos salvadores y terapia mercantil de embrutecimiento colectivo, me reaviva cada fin de año las indigestiones de una farsa que cada vez se vuelve peor.
Sé de la maravilla y riesgo que significa un parto.
A más de los casos que alguna vez me ha tocado atestiguar y asistir en el campo, atendí en la casa el nacimiento de mi hijo Rumi con una viejita partera que conocía bastante bien su oficio. Unos años después estuvimos juntos otra vez esta dupla insigne para atender el nacimiento de Mara, aunque la mayorcita ya se olvidaba de sus tijeras y quería entablarse en grandes polémicas conmigo sobre la seguridad en tiempos modernos, en tanto Rita ya no podía más con los dolores del alumbramiento.
Mientras Rumi hizo malabares para no salir del extraordinario mundo uterino, Mara nació con dos vueltas del cordón umbilical en el cuello: venimos al mundo cubiertos de ahogo y sangre, expuestos a la luz y al desafío de ambientarnos o morir.
No puedo dejar entonces de pensar cómo habrá sido el parto de María.
La compañera debe haber sido escuincla (nada de la chapocita inamovible que nos pintan las estampitas). No habrá estado el burrito obediente tras la verja del establo, ni la vaca contemplativa ni mansas las ovejitas guardando piadoso silencio. Ese lugar debe haber estado lleno de carcas y meados arenosos.
Los papás sudados y sin bañarse, tensos por la persecución y el hambre, ¿habrán tenido un trapito pasable para limpiarle las grasas sanguinolentas al parido, alguien les habrá traído agüita caliente?, ¿el José habrá contado con un candil para alumbrarse y alguien le habrá ayudado a espantar las moscas?
Como también hago trabajos de carpintería, sé lo que es ampollarse las manos con la sierra y trozarse las uñas con el martillo; conozco el despellejarse con el formón y rebanarse graciosamente con la escofina. Así que José, dedicado a un oficio ligeramente diferente al de una enfermera diplomada, seguramente sin mandil y sin las mínimas condiciones de asepsia que se recomiendan (sobre todo si el que nace es el hijo de Dios), debe haberse hecho ochos con las manos callosas y encoladas para cortar el cordón umbilical y dar coraje a la parturienta.
¿Habrá habido alguien –en medio de ese pobrerío– que le prepare un caldito a la parida para que reponga algo de sus fuerzas?, ¿habrán tenido leche sus pechos, suficiente sitio con paja sin rumiar, una mantita para envolver al crío, habrá tenido frío?
Bastante bravo el Padre de este compañero, como para ponerlo a prueba así, desde el principio, con tanto esmero. Y bastante fresco, además, para cargarle la factura al papá intermediario.
Jesús pudo vivir después de nacido, seguramente, por esa increíble capacidad que tienen los pobres para adaptarse a los asedios de la muerte. Porque, dadas las condiciones, no se me hace que Dios haya estado muy cuidadoso como para que no lo ataque un tétanos o una bronconeumonía fulminante.
Probablemente voy a pecar de aguafiestas, pero esta vaina de la Navidad que se celebra no se parece en nada al nacimiento del Hijo del Carpintero. No es cocinable esa boba imagen de un niño rosadito sobre pajita limpia en cajita deslumbrante; no es justa esa trillada representación de María exageradamente vestida y con cara de inmaculada; y es oprobiosa aquella pinta blandengue de don Pepe (a los José les dicen Pepe por Pater Putativus, PP para abreviar, «considerado o tenido por padre»), como un viejito inútil, incapaz de hacer algo con su esposa.
Tampoco es tragable la pinta de los tres reyes magos tal como nos los presentan (ojalá que siendo sabios hayan tenido la cordura de traer algo masticable aparte de oro, incienso y mirra). Y, si llegaron ya de noche al famoso pesebre, los pastores deben haber estado bastante mugrientos y cansados después de haber arreado montones de cabras ajenas en medio de arenales sin consuelos de agua.
Así, no hacen gracia las películas de Navidad donde todos los judíos de aquel tiempo salen vestidos con túnicas limpísimas. Son pura burla las tarjetas llenas de nieve para los áridos desiertos de Palestina. ¿Qué tendrán que ver las chocolatadas amortiguantes y los mutilados árboles de pino cubiertos de guirnaldas, bolas rojas, estrellitas y escarcha, con la criatura nacida en medio de la miseria y destinada a darse a los suyos?
¿Brindaremos por el Maestro cuyo viejo fue inmutable y no le apartó el terrible trago que se le avecinaba (“Padre, si fuera posible, aparta de mi este cáliz”) o brindaremos por el gordo jojorojo vestido con los colores de la Coca-Cola?; ¿estará bueno acordarse de la miseria humana en medio de las lucecitas que se encienden y se apagan (con petróleo de Irak, inversiones de la familia Bush, etc.), aguzando los oídos en medio de los Noche de Paz electrónicos (inaguantables), el jugueterío impiadoso, las ofertas de juerga, los Merry Christmas, los renos y los sermones de “¡Ha nacido el Salvador!”?
¿Nos acordaremos de vos, compañero?
Esta noche comeré pavo y tomaré champaña. Le diremos al Hijo del Hombre: Vente a la casa, hermano, que aquí te queremos.
Brindemos juntos por la bronca.
Tal vez tu mamá te contó cómo es que le sacaste la vuelta a la muerte natural desde el principio; cómo es que no pudiste escapar de los malnacidos que te asesinaron, de los traidores que te vendieron, del imperio que te echó mano, de los jerarcas que te afrentaron y de los amigos que te negaron cuando las papas quemaron.
Y hablaremos también de los que te quisieron.
Vente que vos siempre fuiste fiestero (¡fue genial ésa de convertir 600 litros de agua en 600 litros de vino!).
Mientras brindemos habrán nacido otros miles de hambrientos y de rebeldes, sin ninguna promesa de adviento pero con bastantes garantías de crucifixión.
Es probable que no podamos cambiar el mundo, pero tampoco vamos a permitir que el sistema nos convierta en sus carneros.
Un abrazo,
Alfredo Mires Ortiz.

diciembre 16, 2024

Evaluando con cariño

Se acerca el fin del año y en el Programa Comunitario nos toca monitorear y evaluar nuestro trabajo.
No es lo que más nos gusta, pero al iniciar la reunión de los coordinadores una mañana de noviembre veo caras alegres, contentos y animados. También me animo. Pienso que evaluamos para mejorar, para poder acompañar mejor a los niños con capacidades proyectables. Ellos son nuestro eje articulador. Alrededor de ellos gira nuestra propuesta.
A veces es difícil hacer entender eso a los amigos de las organizaciones que nos apoyan. Más difícil aún es que nos comprendan los auditores, porque en este mundo de “indicadores de impacto” y “marco lógico” ya se ha perdido el sentido de comunidad. Pero nosotros seguimos siendo eso: una gran familia que se trata con respeto y cariño, que sobrepone el afecto a la economía y el abrazo a la perfección.
Porque antes de ser bibliotecarios (o coordinadores) somos humanos. Y somos colectivo, somos el otro, somos los demás, como nos enseñó Alfredo. Nosotros somos orgullosos de eso. 
Rita Mocker

¿Qué hacen?

Celebramos nuestra segunda Asamblea General de este año.
¿Quién está debajo del sombrero?
Es el maestro José Isabel, elaborando su cartonera, una estrategia para compartir lecturas, aprovechando material desechable. Consuelo y Nathalie nos la enseñaron, como parte de la capacitación en nuestra Asamblea.
¿Qué hacen don Javier, Rosita, don Aníbal, don Eusebio y todos los demás?
Muestran su trabajo de equipo: el abecedario de las palabras relacionadas con la Red de Bibliotecas Rurales, con los libros y la lectura. Esto nos permitió ver cuánto tenemos para mostrar a los demás, aprendimos de préstamos lingüísticos y otros recursos que nos presentó Fernando Hoyos, un amigo colombiano, mediador de la lectura, que nos regaló también otras estrategias para compartir en nuestras comunidades.
¡Gracias, Fernando, por tu solidaridad con nosotros!
¡A los tiempos, doña Laurita!
Sí, doña Laura vive muy lejos, es coordinadora del sector Algamarca. Y no quiso perderse ni un minuto de esta Asamblea. Ella y don Jacinto llegaron tempranito para participar.
¿Qué miran?
Ah, es una conferencia virtual que recibimos de otra amiga de la Red, Irene Vasco, también es mediadora de la lectura. Ella compartió con nosotros su experiencia en la biblioteca “La Alegría, en Santiago de Tolú, en Colombia.