octubre 03, 2026

Los pliegues de la plegaria

VIII

Señor,
si muero mañana
no me mandes al cielo
porque el cielo no existe
y debe ser un infierno
habitar en un lugar
que no hay.
(…)

Alfredo Mires
en: Como acostarse indeciso y despertar a arriesgarse

Colombiando

En el mes de agosto tuve la oportunidad de viajar a Colombia y compartir la experiencia de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca, Perú, en diferentes espacios. En mi maleta llevé historias, imágenes, preguntas y muchos años de camino compartido con los campesinos de Cajamarca.
Por invitación de nuestra amiga Isabel Henao, responsable de las bibliotecas de COMFAMA, participé en dos talleres: uno en Támesis, una pequeña y hermosa ciudad al suroeste de Medellín, y otro en un encuentro de Juntanzas, una iniciativa que reúne bibliotecas públicas, escolares, comunitarias y universitarias para trabajar juntas por el acceso a la lectura, la escritura y la información.
En ambos espacios conversamos sobre qué significa una biblioteca cuando nace de la comunidad y camina con ella. Hablé de la Red desde el corazón, de nuestra manera de entender los libros, la lectura, la cultura y la vida, y también en nombre de los campesinos y de Juan Medcalf y Alfredo Mires, sus fundadores.
También visité la IE Concejo de Medellín, en La Floresta, donde conocí a una niña que lee y escribe de manera extraordinaria. El encuentro fue posible gracias a Gustavo Oquendo, profesor de filosofía, quien meses atrás le había hablado de nuestra Red y de uno de nuestros símbolos: el Ñaupa.
Unos días después, la profesora Gloria Velásquez me recibió en la Institución Educativa Técnico Industrial Simona Duque de Marinilla, donde compartí tres talleres con estudiantes de los últimos grados. Además de contarles lo que hacemos en la Red, realizamos algunas técnicas participativas de Educación Popular para pensar y sentir juntos lo que somos y hacemos aquí, en Cajamarca, en nuestras bibliotecas.
Nunca había visto estudiantes tan interesados y atentos. Al terminar uno de los talleres, un muchacho se acercó y me preguntó muy seriamente:
—¿Y también van a abrir una Biblioteca Rural en Marinilla?
Esa pregunta me abrió el corazón. Porque quizá de eso se trata también una experiencia como la nuestra: de compartir lo aprendido durante tantos años y descubrir que, al otro lado de una frontera, alguien puede escuchar, imaginar y pensar que nuestra experiencia también podría ser suya.
Regresé a Cajamarca contenta. Pero algo nuestro se quedó por allá. Así, como debe ser.
Rita Mocker
Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca

Lectura con sabor a chocolate

Janely Sugey Triful Centurión, Luz Marina Reto Díaz y Tatiana Yudit Vásquez Tantaleán, miembros de la Red de Bibliotecas Rurales y estudiantes de la Escuela de Educación Superior Pública de Gestión Privada “Víctor Andrés Belaúnde, de Jaén están haciendo sus prácticas profesionales en la IE “Inmaculada Concepción” en Montegrande, Jaén. Janely, Luz Marina y Tatiana son mediadoras de lecturas, conocen muy bien los libros de la Red y las usan en sus actividades y prácticas.
Hoy nos están compartiendo la experiencia del picnic-taller “Lectura con sabor a chocolate” que relaciona los saberes de los libros de Bibliotecas Rurales con las experiencias familiares y comunitarias de sus estudiantes. 
Las estudiantes nos cuentan su testimonio: “Consideramos que el taller permitió crear un ambiente diferente al de una clase habitual, ya que los estudiantes pudieron leer de manera más cómoda y libre: sentados o recostados en cojines, incluso sin zapatos, mientras compartían entre ellos. También valoramos que no se les impusiera un libro específico, más bien que tuvieran la libertad de explorar, observar y elegir el texto que más llamara su atención.”
Por su parte, el subdirector Marcos Sánchez manifiesta que la IE viene implementando un proyecto integral de lectura con metodología STEAM+H (Ciencias, Tecnología, Ingeniería, Artes, Matemáticas +Humanidades, por sus siglas en inglés), buscando ofrecer mejores condiciones para leer, comprender y pensar críticamente. “El desafío es acercar los textos a los estudiantes para que lean en libertad, acompañados por docentes mediadores. Porque si docentes, directivos y familias no leen junto a niños y adolescentes, perdemos un importante espacio de conexión con la lectura. No podemos esperar mejores resultados en comprensión lectora si no ofrecemos mejores condiciones físicas y pedagógicas”, menciona el profesor Marcos. “Gracias a la Red Rural de Cajamarca por ofrecernos literatura regional propia del pensamiento campesino y de la gente de a pie, que permite a los estudiantes reconocerse en su cultura y en el saber popular que los identifica como cajamarquinos.”
Felicitamos estas iniciativas y nos sentimos orgullosos de ellas y el liderazgo pedagógico del subdirector. Qué buena experiencia de lectura, qué manera más bonita de acercar a los estudiantes a los libros, sin estrés, sin tareas, sin exigencias. ¡Esos momentos recordarán toda la vida!