octubre 16, 2026

Juntos en "La posada de la larga vida"

Este año, concluimos una etapa del Programa Comunitario que, durante más de 30 años, acompañó a los niños con capacidades proyectables, de varias comunidades cajamarquinas.
Por ello, hace unas semanas, realizamos nuestra última reunión en un lugar especial: el distrito de Ichocán, cuyos pobladores denominan “La posada de la larga vida”, en la provincia de San Marcos. No muy lejos de Cajamarca.
Algunos visitaron este relajante lugar, por primera vez; otros, ya estuvieron antes, allí; pero, a la hora de volver, todos queríamos quedarnos un poquito más…
Durante los días que estuvimos reunidos, hemos disfrutado de gratos recuerdos, experiencias y aprendizajes. También asumimos nuevos compromisos porque, si bien sabemos que muchas cosas no pueden continuar por cuestiones económicas, también sabemos que los niños y sus familias esperan seguir acompañados, cuentan con nosotros, saben que estamos dispuestos a escucharlos o a darles una manito cuando nos necesiten.
Tuvimos también la presencia generosa y esperanzadora de Claudia Bauer, voluntaria alemana que nos acompañó algunos días y que se involucró como si siempre hubiese sido parte de esta familia.
Ichocán definitivamente, nos llenó de energía, de entusiasmo, de esperanzas y también por qué no decirlo, de ricos dulces, como los que hornean para sus fiestas.
Quedamos muy agradecidos por las atenciones recibidas, por el cariño de su gente; pero, sobre todo, por el ánimo de nuestros coordinadores que, aun sabiendo que sería nuestra última reunión, participaron con todo su ánimo y su cariño.
¡Gracias, siempre!

Claudia, voluntaria

A veces, nos sentimos solos y desganados, pues tenemos mucha chamba y nos faltan manos para poder avanzar, pero siempre aparecen personas, como llamadas por nuestros pensamientos y sueños, y nos ofrecen su apoyo para seguir en este camino que decidimos estar.
Claudia Bauer, de Offenburg, Alemania; llegó un domingo por la tarde, sin hablar bien el español, pero eso no fue impedimento para comunicarnos. Ella vino con ganas inmensas de conocer el trabajo de la Red y ofrecer su granito de arena.
Gracias Claudia, por ese tiempo que nos regalaste, contando libro por libro, revisando cada caja, sin quejarte; con paciencia y con una sonrisa. Por acompañarnos en esta tarea que hacen que los días aquí se sientan en familia. Esta es una labor silenciosa, a veces se trata de un trabajo mecánico, pero no cualquiera se atreve a hacerlo; sólo alguien con el firme propósito y convicción de apoyar y hacer posible que sigamos en pie, sabiendo que existen personas como tú que nos aprecian, nos ofrecen su apoyo voluntario desinteresado, nos hacen saber y ver que nuestra labor es valorada, no minimizada; y es una parte importante de la esencia de la Red.
Gracias por ser parte de esta familia lectora. 

octubre 03, 2026

Los pliegues de la plegaria

VIII

Señor,
si muero mañana
no me mandes al cielo
porque el cielo no existe
y debe ser un infierno
habitar en un lugar
que no hay.
(…)

Alfredo Mires
en: Como acostarse indeciso y despertar a arriesgarse

Colombiando

En el mes de agosto tuve la oportunidad de viajar a Colombia y compartir la experiencia de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca, Perú, en diferentes espacios. En mi maleta llevé historias, imágenes, preguntas y muchos años de camino compartido con los campesinos de Cajamarca.
Por invitación de nuestra amiga Isabel Henao, responsable de las bibliotecas de COMFAMA, participé en dos talleres: uno en Támesis, una pequeña y hermosa ciudad al suroeste de Medellín, y otro en un encuentro de Juntanzas, una iniciativa que reúne bibliotecas públicas, escolares, comunitarias y universitarias para trabajar juntas por el acceso a la lectura, la escritura y la información.
En ambos espacios conversamos sobre qué significa una biblioteca cuando nace de la comunidad y camina con ella. Hablé de la Red desde el corazón, de nuestra manera de entender los libros, la lectura, la cultura y la vida, y también en nombre de los campesinos y de Juan Medcalf y Alfredo Mires, sus fundadores.
También visité la IE Concejo de Medellín, en La Floresta, donde conocí a una niña que lee y escribe de manera extraordinaria. El encuentro fue posible gracias a Gustavo Oquendo, profesor de filosofía, quien meses atrás le había hablado de nuestra Red y de uno de nuestros símbolos: el Ñaupa.
Unos días después, la profesora Gloria Velásquez me recibió en la Institución Educativa Técnico Industrial Simona Duque de Marinilla, donde compartí tres talleres con estudiantes de los últimos grados. Además de contarles lo que hacemos en la Red, realizamos algunas técnicas participativas de Educación Popular para pensar y sentir juntos lo que somos y hacemos aquí, en Cajamarca, en nuestras bibliotecas.
Nunca había visto estudiantes tan interesados y atentos. Al terminar uno de los talleres, un muchacho se acercó y me preguntó muy seriamente:
—¿Y también van a abrir una Biblioteca Rural en Marinilla?
Esa pregunta me abrió el corazón. Porque quizá de eso se trata también una experiencia como la nuestra: de compartir lo aprendido durante tantos años y descubrir que, al otro lado de una frontera, alguien puede escuchar, imaginar y pensar que nuestra experiencia también podría ser suya.
Regresé a Cajamarca contenta. Pero algo nuestro se quedó por allá. Así, como debe ser.
Rita Mocker
Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca

Lectura con sabor a chocolate

Janely Sugey Triful Centurión, Luz Marina Reto Díaz y Tatiana Yudit Vásquez Tantaleán, miembros de la Red de Bibliotecas Rurales y estudiantes de la Escuela de Educación Superior Pública de Gestión Privada “Víctor Andrés Belaúnde, de Jaén están haciendo sus prácticas profesionales en la IE “Inmaculada Concepción” en Montegrande, Jaén. Janely, Luz Marina y Tatiana son mediadoras de lecturas, conocen muy bien los libros de la Red y las usan en sus actividades y prácticas.
Hoy nos están compartiendo la experiencia del picnic-taller “Lectura con sabor a chocolate” que relaciona los saberes de los libros de Bibliotecas Rurales con las experiencias familiares y comunitarias de sus estudiantes. 
Las estudiantes nos cuentan su testimonio: “Consideramos que el taller permitió crear un ambiente diferente al de una clase habitual, ya que los estudiantes pudieron leer de manera más cómoda y libre: sentados o recostados en cojines, incluso sin zapatos, mientras compartían entre ellos. También valoramos que no se les impusiera un libro específico, más bien que tuvieran la libertad de explorar, observar y elegir el texto que más llamara su atención.”
Por su parte, el subdirector Marcos Sánchez manifiesta que la IE viene implementando un proyecto integral de lectura con metodología STEAM+H (Ciencias, Tecnología, Ingeniería, Artes, Matemáticas +Humanidades, por sus siglas en inglés), buscando ofrecer mejores condiciones para leer, comprender y pensar críticamente. “El desafío es acercar los textos a los estudiantes para que lean en libertad, acompañados por docentes mediadores. Porque si docentes, directivos y familias no leen junto a niños y adolescentes, perdemos un importante espacio de conexión con la lectura. No podemos esperar mejores resultados en comprensión lectora si no ofrecemos mejores condiciones físicas y pedagógicas”, menciona el profesor Marcos. “Gracias a la Red Rural de Cajamarca por ofrecernos literatura regional propia del pensamiento campesino y de la gente de a pie, que permite a los estudiantes reconocerse en su cultura y en el saber popular que los identifica como cajamarquinos.”
Felicitamos estas iniciativas y nos sentimos orgullosos de ellas y el liderazgo pedagógico del subdirector. Qué buena experiencia de lectura, qué manera más bonita de acercar a los estudiantes a los libros, sin estrés, sin tareas, sin exigencias. ¡Esos momentos recordarán toda la vida!

septiembre 16, 2026

Anotar o recordar

Por toda mi casa hay papelitos, libretas y pizarras donde anoto lo que debo recordar: las cosas que tengo que comprar, el número de una cuenta, la contraseña de qué sé yo y el trámite pendiente. En mi celular programo alarmas para no olvidarme de tomar las pastillas, hacer una llamada o ir al dentista, y mi agenda —tanto la física, un bonito cuaderno, como la virtual, en este omnipresente teléfono móvil («el nuevo espejito que nos trajeron los gringos», como dice mi amigo Grimaldo Rengifo)— está llena de notitas, cumpleaños, reuniones y otros datos «útiles».
No sé si son las exigencias del trabajo o mi miedo a olvidarme de algo, pero tengo la sensación de que, si no anoto, no existo.
Me gustaría volver a la tranquilidad y la inocencia de una vida sin tantos apuntes. Alfredo suele recordárnosla con estas palabras:
La mama Santos Valdez, yach’aqmama –madre sabia– de la comunidad de Chilimpampa, solía decirme: «Yo soy analfabeta de castellano: en quechua –la antigua lengua madre de los Andes–. Yo sí sé defenderme. Y no necesito aprender a escribir porque nosotros hemos aprendido a recordar lo que aprendemos».
Rita Mocker

Recuperando memoria a través de la oralidad

Inicié un proyecto desde la Biblioteca Pública municipal infantil Isabel Bunch de Cortés con recuperación de memoria y oralidad en el Ancianato Municipal “Monseñor Misael Gómez”, en Pacho, Cundinamarca, Colombia. 
Dentro de la selección literaria que escogí para amenizar este encuentro, llevé un fascículo que me obsequió el año pasado Rita Mocker: El Shingo enamorado y otros cuentos, de los Bibliotecarios Rurales de Cajamarca, Perú, perteneciente a la Colección Biblioteca Campesina.
Qué momento tan emocionante fue leer estos cuentos. Los adultos mayores escuchaban con atención, se reían y, poco a poco, las historias comenzaron a despertar las propias:
— A mí me pasó algo parecido.
— Señorita, esos cuentos me hacen reír.
— En los tiempos cuando yo salía a bailar…
Y entonces comprendí que la lectura había cumplido su propósito: abrir la puerta de la memoria.
Al finalizar, varias personas quisieron compartir sus propias anécdotas y cuentos. La lectura dio paso a la conversación; la conversación, al recuerdo; y el recuerdo, a la palabra.
Porque cada adulto mayor guarda un libro que no está escrito en papel: su propia historia.
Hoy quiero agradecer a la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca, por el tiempo, la dedicación y el cariño con que han recopilado tantas historias campesinas y las han compartido con el resto del mundo.
Historias que viajaron desde los campos de Cajamarca hasta Pacho y que, al ser leídas en voz alta, volvieron a convertirse en memoria viva.
Bibiana Lucía Moreno

“El tío Lino” presente en nuestras aulas: El rescate y la oralidad frente a la obsolescencia

Por: Polinestor Huamán Tineo
Profesor especialista en Comunicación.

En nuestro contexto actual, vivimos fragmentados por el vértigo mediático y el consumo digital. Frente a ello, el rescate de la memoria colectiva y la tradición oral se erige como un acto fundamental de resistencia cultural. La ternura del “Tío Lino”, plasmada con maestría literaria por el poeta Mario Florián y recuperada y analizada rigurosamente por el investigador y escritor cajamarquino Alfredo Mires Ortiz, va más allá de ser una simple recopilación de picardías o anécdotas costumbristas. La obra de Mires Ortiz nos enfrenta a un fenómeno comunicativo y antropológico de profunda trascendencia: la construcción de la identidad andina a través del humor, la ironía y la palabra hablada.
1. La identidad y la práctica escolar
Hablar de identidad y práctica escolar es confrontar dos realidades que urgen de un reencuentro. Por un lado, la identidad representa nuestra memoria viva, el ingenio popular y la savia de nuestra cultura encarnada en la figura de “El Tío Lino”. Por el otro, la práctica escolar se ha encasillado demasiado a menudo en la rutina, la repetición y los contenidos importados que ignoran el entorno inmediato del estudiante. Explicar esta relación significa reconocer que la escuela no puede seguir enseñando de espaldas a su comunidad: educar con identidad no es un simple adorno, sino el cimiento indispensable para formar ciudadanos con pensamiento crítico y arraigo.
2. La aproximación al texto
Primeramente, se invitó a los estudiantes a formar un círculo en el aula. Tras narrarles costumbres familiares, historias y vivencias, uno de ellos preguntó: “Profesor, ¿por qué no lo escribe en un librito?”. Les respondí que ya estaba en proceso y que faltaba poco para publicarlo. Otro estudiante inquirió: “¿Cómo aprendió los cuentos, canciones, poesías y dedicatorias?”. La respuesta brotó de los recuerdos: "Porque me los contaban mis padres mientras trabajábamos en la chacra, en el pastoreo de los animales, durante los viajes o al caer la tarde, cuando nos sentábamos alrededor del fogón para cenar".
Ante la acotación general de que hoy en día la comunicación familiar se ha visto desplazada por el uso absorbente del celular, planteé la interrogante: “¿Qué debemos hacer entonces?”. La respuesta unánime fue pedir a nuestros familiares que nos relaten pasajes del pasado que muy poco conocemos.
En ese momento, les mostré las obras de “El Tío Lino” y les pregunté si las habían leído. Ante la negativa, compartí aspectos de su vida y leímos colectivamente uno de sus cuentos: “El relámpago del Tío Lino”. El entusiasmo fue tal que acordamos adquirir las publicaciones para el trabajo de aula.
3. Recreando la oralidad y el ingenio del Tío Lino en el aula
Para familiarizarnos con la lectura, colocamos los libros en el centro de un gran círculo. Con el propósito de motivar la escucha activa, superar la lectura pasiva e interpretar el humor y la ironía del autor, empleamos diversas estrategias: movimiento corporal, ejercicios de inhalación y exhalación, dibujo gestual, sociodramas y escritura creativa orientada a perder el miedo a hablar en público y revalorizar su identidad cultural.
Posteriormente, cada estudiante eligió libremente una lectura aplicando los momentos de comprensión lectora (antes, durante y después). Tras un momento de lectura silenciosa, pasamos a la lectura oral mediante la dinámica “La papa se quema”. Al finalizar cada intervención, el grupo aplaudía y el lector compartía las razones de su elección y la reflexión que le dejaba el texto.
Como producto de esta fase, se solicitó la redacción de un cuento corto bajo el título: “Escribiendo como el Tío Lino”. Asimismo, se propuso el rescate de la memoria familiar mediante el diálogo intergeneracional para recopilar dichos, cuentos, historias y ocurrencias locales, los cuales serán presentados por escrito o en formato digital para configurar un libro colaborativo titulado: “Rescatando Raíces desde la escuela”, conectando así con la labor fundacional de Alfredo Mires.
4. Conclusión
La obra de Alfredo Mires Ortiz sobre “El Tío Lino”, trasciende su función literaria para convertirse en una herramienta pedagógica invaluable. Nos deja una lección imperativa para el presente: la urgencia de rescatar y revalorizar nuestras memorias regionales frente a la homogeneización de la cultura de masas globalizadas. En un entorno donde los medios estandarizan los relatos, volver la mirada a autores como Mires Ortiz es un recordatorio de que la riqueza de nuestra sociedad radica en su diversidad armónica, espejo puro de lucidez y libertad.

Picnic literario

¡Muchas gracias, Red de Bibliotecas Rurales Cajamarca! Estamos muy agradecidos por los valiosos libros que comparten con nuestros niños. Recientemente disfrutamos de un hermoso Picnic Literario, donde estudiantes, padres de familia y docentes vivimos momentos de alegría, lectura y aprendizaje. ¡Gracias por contribuir a despertar en nuestros niños el amor por la lectura! 
Con cariño, la comunidad educativa de la I.E. N.° 82322 Sarín.
Agradecemos a Soledad Álvarez de la BRIE de Sarín, Cajabamba, por compartir con nosotros esta bonita vivencia.

septiembre 03, 2026

Decir

Dos páginas discutían.
La página escrita decía:
―Yo tengo algo dicho.
La página en blanco:
―Yo tengo algo que decir.
La voz las escuchaba en silencio.

Alfredo Mires Ortiz
en: El duende del laberinto

Alfredo Mires, maestro que vive para siempre en Chontas

En el presente año escolar el Ministerio de Educación convocó a todas instituciones educativas de educación básica del país a dejar de tener únicamente un número y ponernos un nombre.
De acuerdo a las normas educativas, en reunión con los padres de familia de la IEI Nº 1033 de Chontas, Sócota, Cutervo y las autoridades del lugar nos propusimos buscar un nombre de algún personaje que se haya destacado por la educación y la cultura.
Propusimos diferentes nombres de santos y otros personajes, pero cuando la profesora Marlene Paredes Gil, directora de la Institución Educativa Inicial de Chontas, contó de la vida y la memoria de Alfredo Mires Ortiz, por unanimidad elegimos honrar a este educador y antropólogo comprometido con las comunidades campesinas de Cajamarca.
Luego de consultar y pedir el permiso a la familia del señor Alfredo, quienes nos dieron el visto bueno, enviamos nuestra solicitud a la UGEL (Unidad de Gestión Educativa Local) de Cutervo para la expedición de la resolución correspondiente. Después de unos días de espera, nos llegó la resolución donde se aprobaba este cambio.
Gracias a ello, desde el mes de junio, el nombre completo de nuestra escuelita y nuestro Jardín es IEI Nº 1033 Alfredo Mires Ortíz - Chontas.
Nuestro agradecimiento va también para la familia Mires Mocker por aceptar la propuesta y por todo el esfuerzo y apoyo que realizan por las comunidades campesinas de nuestro querido Cajamarca. 
Con muchos abrazos
Profesora Marlene Paredes Gil

¿De dónde surgen las ideas?

A propósito del eslogan de la Felicaj (Feria del Libro de Cajamarca) 2026...
Entre los muchos legados que nos dejó nuestro siempre bien querido y recordado compañero Alfredo Mires, constan los títulos de nuestros libros, las expresiones que anuncian nuestro trabajo en las comunidades y las frases de animación a la lectura -algunas de ellas parafraseando versos de un poema o el dicho muy conocido de otro autor-, sin negar jamás su procedencia, su originalidad.
Pero claro, así era Alfredo y así somos en la Red: siempre reconocemos lo nuestro y agradecemos lo ajeno, cuando se nos permite utilizarlo. Lamentablemente, no todos somos iguales.
Por ejemplo, uno de los muchos escritos de Alfredo, tiene como título: La dignidad de los pueblos también es escribe leyendo, publicado en el año 2009.
Este año, vemos que la Felicaj, quizá casualmente, como sin querer, pareciera que parafraseó esta hermosa expresión y escribió: El futuro se escribe leyendo, como eslogan para su publicidad. Queda muy bien también, pero nada como el original que menciona la dignidad de los pueblos, esa dignidad que no se vende, esa dignidad que defiende la tierra, el agua, la comunidad.
Sería lindo, en el futuro, no solo coincidir con nuestras frases, sino también con nuestros principios.


agosto 16, 2026

Seguimos creciendo...

Nos complace compartir la creación de dos nuevas Bibliotecas en Institución Educativa (BRIE). Una en la IE16172, Señor Cautivo, de la comunidad rural El Espino, Sallique, con un aproximado de 92 alumnos. La segunda en la IE 16049 Inmaculada Concepción en la comunidad Rural de Montegrande. Esta IE cuenta con 630 alumnos en los niveles de primaria y secundaria. Ambas bibliotecas están ubicadas en la provincia de Jaén, departamento de Cajamarca
La creación de estas bibliotecas sirve para llevar los libros a donde más se necesitan, siendo un punto de encuentro para niños, jóvenes y docentes. Un espacio en donde el estudiante descubra el gusto por leer, aprender y compartir el conocimiento de la tradición oral cajamarquina.
Felicitamos a los profesores por la iniciativa e interés en la creación de estas bibliotecas y que nuestros libros sean la herramienta propiciadora para impulsar la lectura.

Organización y entusiasmo

El círculo se creía perfecto, hasta que se encontró con la esfera.

El duende del laberinto
Alfredo Mires Ortiz.

Sucede que, de manera natural, cada quien tiene su orden y parece que todo va bien. En la familia de Bibliotecas Rurales, aprendimos de la mano del compañero Alfredo Mires que la organización de los espacios es mucho más que mantener un orden; fortalece el compromiso y anima nuestra labor. Cuidamos los libros y ellos nos cuidan el ánimo. 
Expresamos nuestro agradecimiento a los voluntarios que con dedicación y entusiasmo hacen posible que estos espacios sigan siendo lugares de aprendizaje, encuentro e inspiración.

Auténticos patriotas

En estos días, hemos celebrado un aniversario más de la declaración de independencia de nuestro querido país. Semanas atrás, las tiendas y mercados vendían toda clase de símbolos, distintivos y adornos, muchos, incluso, “personalizados”, en tono con la última moda comercial. Y no es para menos; pues, se trata de celebrar que somos peruanos, que queremos a nuestra patria y demostrarlo en todas las formas posibles… Por ello, es necesario ir más allá de una celebración en julio, con un distintivo en el pecho y una bandera en el techo de la casa. Precisamos mostrar el patriotismo en cada acción diaria, en cada parte de nosotros y en cada centímetro de nuestro territorio.

En las comunidades cajamarquinas, los bibliotecarios y coordinadores, de las bibliotecas rurales, hacen patria todo el año: cultivan la chacrita, prestan los libros y motivan a leer a los niños y jóvenes quienes, a su vez, leen para los mayorcitos de sus familias. Los comuneros bibliotecarios respetan y protegen la tierrita plantando árboles, no por una campaña ambientalista, sino por instinto, porque les nace, y saben que todos somos uno, y que los humanos somos los invitados en esta casa.

Los bibliotecarios y coordinadores de la Red, no necesitan llevar distintivos en el pecho, pero todos los reconocemos como auténticos patriotas.

agosto 01, 2026

El camino

Entraré hasta el corazón
de la penumbra
para encontrar la luz
mientras te nombre.
(…)

Volveré a ser de verdad
hecho de estrellas,
de aquel viento que llegó
de dentro y fuera.

Y por fin entenderé
por qué camino
el andar que viene andando
mi destino.

Alfredo Mires Ortiz
en: Romance de la montaña

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Aún está a la venta en nuestra oficina central.

Compartiendo la Red

XVI Congreso de la Literatura Infantil y Juvenil – Trujillo 2026
Feria Educativa José María Arguedas.
Hace algunas semanas, tuve el honor de participar en el XVI Congreso de Literatura Infantil y Juvenil realizado en Trujillo, en representación de nuestra siempre admirada Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca.
Mi primera participación fue para compartir las experiencias de lectura de nuestra Red. En dicho espacio mencioné los aspectos más importantes del proceso de formación, cambios y adaptaciones de este movimiento educativo cultural, haciendo presentes a quienes lo fundaron y a los comuneros que participan, desde su voluntariado, animando y utilizando el libro como herramienta. No pude dejar de señalar lo que decía Alfredo Mires, en relación al libro y la lectura: Se trata de crianzas y amanses, de pruebas e incorporaciones apropiadas, de cultivos entrañables que distan de quienes pueden usar el libro como almacén y no como una herramienta prodigiosa en el que la lectura puede vivificar lo escrito.
La segunda participación, fue en la mesa de diálogo denominada: ¿Todas las voces, todas?, junto a Carlos Pérez Urrutia y Cucha del Águila. Fue un diálogo muy enriquecedor, compartir nuestros puntos de vista acerca de las y preocupaciones atraviesan la literatura regional dirigida a la infancia y adolescencia, así como a las otras formas de escribir, narrar y leer se dan en nuestra región, resaltando la experiencia de la Red de Bibliotecas Rurales en el rescate de los saberes ancestrales, para la producción bibliográfica y su retorno a las comunidades, siempre de la mano de Alfredo Mires, gestor de esta propuesta.
Ha sido muy bueno corroborar una vez más, la importancia del trabajo de la Red con las comunidades cajamarquinas, de sus procesos, de su experiencia a lo largo de estos 55 años con los libros en la tierra y del valor de cada uno de nuestros principios.
Muchas gracias a la Casa de la Literatura por su permanente reconocimiento al trabajo de Alfredo Mires y de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca.
Lola Paredes

Ben, voluntad y compromiso

Madre,
Vengo a tocar tu frente
Coronada por el viento.

Extracto de Romance de la montaña
Alfredo Mires Ortiz

“Cuando hay voluntad todo se puede”, es un dicho de nuestros sabios abuelos.
Con ese espíritu de voluntad y abrazado por la buena energía de las montañas; Ben Heeery, sobrino de nuestra querida compañera Helen de la Asociación Sarah’s Rural Library, participó en la exigente carrera de montaña/ultramaratón Lakeland 50. Con tan solo 18 años se internó en el corazón de Los Lagos y recorrió 80 km en apenas 10 horas, con el noble propósito de recaudar fondos para las bibliotecas.
Su gesto de voluntariado, su valentía y compromiso nos motivan para seguir andando, para estar en las comunidades donde el libro, la palabra, la biblioteca; son motivo de esperanza.
Hoy la familia de Bibliotecas Rurales no solo se llena de orgullo, sino que reafirma su compromiso para seguir leyendo, fortaleciendo nuestra cultura andina y cuidando a la madre tierra que siempre nos cobija.
Nuestro reconocimiento Ben, por todo lo que nos enseñas.

julio 16, 2026

En Masintranca, Chota

Del 16 al 19 de marzo tuvimos la enorme alegría de recibir la visita de nuestros entrañables amigos de Inglaterra: Helen, Ben y Bella.
Junto a ellos, y en presencia de nuestro coordinador general, Javier Huamán Lara, recorrimos tres sectores donde funcionan nuestras bibliotecas rurales. En cada lugar compartimos gratos encuentros con lectores, bibliotecarios y coordinadores de diversos caseríos. Estas visitas nos permitieron fortalecer el entusiasmo por la lectura, tanto individual como colectiva, promoviendo el préstamo de libros para que cada comunidad continúe disfrutando y aprovechando de nuestras publicaciones.
En la casa de nuestro coordinador Sergio vivimos también un momento muy especial. Compartimos una lectura con comuneros que nos invitó a reflexionar sobre nuestra realidad social y el momento que estamos viviendo. Fue un espacio de diálogo y encuentro por el que todos nos sentimos profundamente agradecidos.
Al día siguiente visitamos el colegio “Cristo Rey”, de Masintranca, donde desde hace muchos años funciona una BRIE: Biblioteca Rural en Institución Educativa. Allí nos reunimos con todo el equipo docente para conversar sobre la importancia de seguir promoviendo la lectura entre los estudiantes. Nos alegró ver el compromiso y el entusiasmo de los profesores para continuar fortaleciendo este trabajo.
Durante estos días compartimos experiencias, aprendizajes y momentos de amistad.
Desde este espacio queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a Helen, Ben y Bella por acompañarnos con tanto cariño. Su presencia, cercanía y entusiasmo han sido un gran estímulo para seguir promoviendo la lectura en nuestras comunidades.
Sergio Díaz Estela
Coordinador Interno
Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca

Lectura en Montegrande

Los estudiantes de 2° "Solidaridad" vivieron una experiencia que difícilmente olvidarán. Como parte de nuestro proyecto de lectura, participaron en una visita guiada al Sitio Arqueológico Huaca Montegrande, donde conocieron, de la mano del Dr. Quirino Olivera, el legado de la Cultura Marañón y el origen milenario del cacao, patrimonio que forma parte de nuestra identidad.
La jornada estuvo marcada por un significativo pago a la tierra, un espacio de agradecimiento y conexión con la naturaleza; la mediación lectora desarrollada por las estudiantes practicantes de Ciencias Sociales; y la apertura oficial de la BRIE (Biblioteca Rural de la I.E. 16049 "Inmaculada Concepción"), ceremonia conducida por la profesora Sara Moreno, representante de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca y docente de la EESPP "Víctor Andrés Belaúnde".
Nos acompañaron también la especialista de la UGEL Jaén, profesora Marleny Olivera, así como docentes de primaria y secundaria de las aulas focalizadas que vienen impulsando este proyecto.
Más allá de las actividades realizadas, esta experiencia nos recordó una enseñanza profunda: leer también es un acto de reciprocidad. Así como nuestros antepasados ofrendaban semillas de cacao, maíz y frijol para agradecer a la tierra y pedir abundancia, hoy nuestros estudiantes ofrecieron simbólicamente su primera lectura, comprendiendo que la lectura no solo alimenta el conocimiento, sino también el espíritu, la identidad y el sentido de pertenencia.
La Huaca Montegrande nos enseñó que el ser humano crece cuando reconoce su vínculo con la naturaleza, la cultura, la memoria y la comunidad. Esa misma conexión buscamos fortalecer desde nuestra BRIE: una biblioteca que no solo presta libros, sino que siembra curiosidad, diálogo, imaginación y amor por la lectura.
Sigamos construyendo, juntos, una escuela donde leer sea una experiencia que transforme vidas.
¡Felicitaciones a todos quienes hacen posible este hermoso proyecto!
Marcos Sánchez Medina
Subdirector IE 16049 "Inmaculada Concepción”
Montegrande, Jaén