Compartimos
dos noticias aparecidas en los diarios “La Crónica” de Quindío, Colombia, y “El
Tiempo” de Cuenca, Ecuador, acerca de los eventos de bibliotecas y diversidad
intercultural en los que la voz de nuestra Red estuvo presente a través de
nuestro compañero Alfredo:
octubre 22, 2018
octubre 06, 2018
Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas, en Bogotá
Entre el 17 y el 21 de septiembre se llevó a cabo en
Bogotá, Colombia, el VI Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas.
Nuestro compañero Alfredo Mires Ortiz fue invitado
para dar la conferencia inaugural y sostener reuniones y talleres.
Fueron más de 1,300 participantes vinculados a las
bibliotecas públicas de todos los rincones de este país.
La conferencia titulada “De bibliotecarios y biblionectarios: libros, lectura y procesos
comunitarios”, dejó hondas reflexiones entre el público asistente.
Alfredo se refirió a las catástrofes que hoy, dijo, “terminan siendo una sola: por un lado, lo
que podríamos llamar el cambio climático ambiental y, por otro, el pavoroso
cambio climático mental”; “No solo es
el árbol que se derriba –dijo–, sino
el espíritu que se desploma; que no solo es el bosque que se incendia, sino el
ánimo que se trastorna; que no solo es el río que se mancha, sino también el
sueño que se mutila”.
Llamó a emprender el desafío de “revisar los fondos para transmutar la demencia de la destrucción y la
violencia, en la locura de releer el mundo y abrazarlo. En la rareza de los
imposibles y en la capacidad de ponernos en el pellejo del otro”.
Hizo importantes interpelaciones desde distintos flancos, para diversos
públicos: le habló al funcionario público, a quienes dirigen las bibliotecas y
a los que día a día trabajan en ellas; a los que leen y a los que incitan a
hacerlo; preguntó por lo que se valora, por lo que se cree, habló y preguntó a
los desmemoriados y a los colonizados; a los sumisos y acríticos.
Inquirió por “los
principios que evocamos en nuestro quehacer” y preguntó: “¿cuál es el papel que tiene la biblioteca pública con la gente?, ¿con
quién es su obligación: con el edificio o con la comunidad en donde está el
edificio? Dicho de otro modo: ¿su compromiso es con el ámbito del edificio o
con la edificación del ámbito? Y si es así, ¿el bibliotecario conoce a la gente
y las necesidades de su comunidad, o solo somos aduaneros de la información y
el conocimiento?, ¿cuál es su promesa con la cultura propia? En suma, ¿por qué
y para qué se hace lo que se hace?
Sin reservas mencionó las argucias del sistema imperante: “Porque el poder hegemónico también se
encarga de mecernos la cuna de los olvidos y borrarnos las huellas de la
memoria. Prueba de ello puede ser la historia que dispensamos a
través de nuestras bibliotecas: el solo hecho que los sometidos no funjan nunca
de autores, revela la manipulación política del pasado, más aún en nuestro
continente donde, durante más de quinientos años, el coloniaje ha ido forjando
diversas formas de despotismo interior”.
Así mismo, Alfredo no dejó de mencionar a sus sabios maestros, como don
Antonio Vílchez y Mama Santos.
Habló de la
importancia de buscar y restituir los vínculos: “Reconocer y distinguir el tuétano de los pueblos podría despertarnos
los intramuros; y reacoplar los huesos del terruño es vital para empezar a
andar”
Compartió su genial
idea sobre los biblionectarios: “aquel
que hace de los libros y la lectura una fuente tan energética y grata que aroma
y atrae a quienes quieren nutrirse para seguir volando. (…) inspirar a la
pasión de leer los libros para columbrar el mundo. Porque la acción
biblionectaria es polinizante: fecunda tanto al que da como al que recibe. La
biblioteca no es una jaula: es un espacio en el que se reinventa la función
social en una consagración comunitaria”.
Para finalizar su
ponencia, dijo:
“A
la biblioteca podemos ir para aprender mil carreras con independencia de notas,
con emancipada apetencia y con la certeza que la lección es gozosa y solidaria,
al margen de la utilidad pecuniaria.
Por
eso también nos toca erigir nuestros propios escritos. Y con mayor razón
debemos acudir a la estirpe que nos ha mantenido vivos: el saber invisibilizado
y proscrito de nuestros pueblos; la memoria insepulta que no aparece en los
libros; la tradición oral de las bocas enmudecidas; los cuentos insumisos; el
recuerdo perenne; los saberes ninguneados; la obstinada supervivencia de la
letra descalza. Al fin, no es para rescatar el pasado: es para recuperar el
futuro”.
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Red Bibliotecas Rurales
a las
11:20
Lino en el camino
Soy
Lino Gálvez Blanco, de la comunidad El Ahijadero, en el distrito de Bambamarca,
provincia de Hualgayoc.
Tengo
conociendo las Bibliotecas Rurales hace ya como 28 años, aunque no ha sido
continuo; era un tiempo bibliotecario y después he retomado ya como
coordinador.
Para
mi la lectura es aprendizaje, el valor de auto educarse, informarse,
capacitarse y conocer nuestra realidad, lo que vivimos, así como conocer la
literatura.
Tener
libros en la biblioteca o acercarse a la biblioteca es auto quererse, auto
valorarse, formarse. Da energía de un buen comportamiento, para sí mismo. Es
valorar también la literatura y estar juntamente con los libros.
En
la actualidad hay un descuido por la lectura, tanto de mayores como de jóvenes.
Ha cogido bastante la televisión y el celular; eso quita tiempo. Para los
estudiantes en las escuelas y colegios hay libros, pero otra cosa es la
literatura cultural, vivencial o comunal. Lo que viene de libros para tareas solo
significa coger los libros del Estado y con eso solucionar un tema, según
ellos. Pero otra cosa es la vivencia de la literatura andina.
El
desafío sería llegar a las comunidades y también a las instituciones
educativas, tratar con la juventud para que lean lo que es nuestra realidad,
cercano a lo nuestro, a los que escribieron de la naturalidad andina, de
nuestras costumbres, de nuestras comunidades en primer lugar.
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Red Bibliotecas Rurales
a las
11:17
Una grata visita
Maurizio es un niño de cuatro años que nos visitó hace
unas semanas para conocer el local de nuestra Red.
Como parte de las tareas escolares que a temprana edad
debe empezar a realizar, tenía que ir a conocer una biblioteca y ver cómo se
organizan los libros; por ello, su familia se puso en contacto con nosotros y,
esa misma tarde, Maurizio fue recibido en nuestro local central.
Su presencia nos animó mucho, no solo por tratarse de
un niño interesado en conocer más acerca del mundo de los libros, sino por su
interés en aprender cómo se preparan los libros que salen desde nuestro Centro
de Canje hasta las comunidades.
Animado por nuestra compañera Nathalia, Maurizio
revisó los cuentos y hasta colocó sellos en algunos ejemplares. ¡Bien, Maurizio
voluntario!
Esta visita agradable nos anima también a mantener la
esperanza: en nuestro país todos podemos hacer las cosas mejor si a los más
pequeños les inculcamos a leer y a familiarizarse con la lectura lo más
temprano posible.
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Red Bibliotecas Rurales
a las
11:16
Taller en Masintranca
En el mes de agosto volvimos al colegio Cristo Rey de
Masintranca, en la provincia de Chota, donde tuvo lugar una conversación y un
taller sobre educación y lectura que nuestro compañero Alfredo ofreció a
estudiantes y profesores de la institución.
Hubo momento para reflexionar sobre la lectura como
una herramienta que estimula el desarrollo cerebral, la creatividad y el
pensamiento divergente, pero también la importancia que tiene la práctica
permanente de la lectura para lograr bienestar, alegría y por propiciar
encuentros con otras ideas, personas y universos.
Animamos a los estudiantes a seguir con la lectura de
los libros: leer en distintos lugares, leer en solitario, leer en familia,
leerles a sus abuelos y a sus hermanitos.
Siempre leer para comprender el mundo y su realidad.
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Red Bibliotecas Rurales
a las
11:14
Noticias por la vida de los Andes
Del mundo occidental y las muchas regiones colonizadas
por este sistema, llegan voces que hablan de los llamados “territorios de
sacrifico” o espacios convertidos en depósitos de residuos contaminantes en
lugares donde habitan pueblos ancestrales –que por estar retirados de los
barrios y sectores poderosos y por tener una histórica desprotección por las
leyes y el estado–, son víctimas del envenenamiento del agua, la tierra, los
cultivos y la atmósfera. Noticias cargadas de hollín urbano, acumulación de
basuras, especies extintas, árboles talados, frutos y alimentos malogrados por
las lluvias ácidas, derrames de petróleo, fumigación con glifosato, plagas,
sequía; por la inconsciencia y la codicia de los poderosos, por la desidia y la
ceguera de los pueblos…
Estamos claros de que occidente llega hasta el mundo
andino de muchas maneras: empresas extractivas y muchas otras que contaminan el
agua, matan la vida y el vigor de las tierras y de sus habitantes. También, por
la extensión (vía sistema educativo, medios masivos de comunicación y redes
sociales, entre otros) de un modo de vida hecho de maraña modernizante:
depredadora de la tierra, explotadora y portadora del exterminio histórico de
la conexión con la naturaleza.
Por fortuna el mundo andino aún tiene muchas lecciones
planetarias que dar pues:
En el campo
cajamarquino persisten construcciones equilibradas con la naturaleza que
utilizan materiales propios de la región, acordes con las condiciones
ambientales y climáticas.
Muchas de
nuestras comunidades criadoras de los Andes, no entran en el devastador círculo
del consumismo: comprar, usar, botar.
No usan bolsas
plásticas pues tienen sus alforjas, pullos, quipes y guayacas.
En sus chacras
cultivan y hermanan las plantitas que son el alimento diario en sus mesas.
Perviven los ollucos,
las ocas, el camote, el maíz, la papa, la cebada, la quinua, la kiwicha, las
habas, entre muchos otros alimentos andinos.
Crían sus
animalitos.
Cuidan y
veneran sus puquios (ojos de agua)
Reverencian y
leen sus montañas sagradas.
Los Andes suramericanos
saben de la vida y la alegría que tiene el mundo agrícola, sencillo y potente,
capaz de decir y de anunciar que hay muchos caminos para andar y desandar; que
siempre la solidaridad nos da más, que estar juntos será mejor que aclamar la
individualidad, que la premisa es cuidar nuestra tierra, vivir en comunión y en
conexión con todos los seres que habitan todos
los mundos.
Nathalia Quintero
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Red Bibliotecas Rurales
a las
11:11
septiembre 12, 2018
Reconocimiento II
En
el marco de las celebraciones por el 197 aniversario de vida institucional, la
Biblioteca Nacional del Perú otorgó el Reconocimiento “Jorge Basadre Grohmann”
a Alfredo Mires Ortiz, asesor ejecutivo de la Red de Bibliotecas Rurales de
Cajamarca. La ceremonia de reconocimiento a ilustres difusores y difusoras de
la lectura se realizó el pasado 28 de agosto.
La
Ministra de Cultura Patricia Balbuena fue la encargada de hacer entrega del
reconocimiento. Asistí en representación de Alfredo para recibir la placa
recordatoria y la resolución jefatural en las que se materializó esta
distinción.
Alfredo,
nuestro querido Ñaupa, fue reconocido por su contribución a la promoción de las
bibliotecas y por el fomento de la lectura que viene realizando desde hace
muchos años, cuando decidió acompañar la pionera iniciativa del R.P. Juan
Medcalf, y se les fueron sumando cada vez más las campesinas y los campesinos
cajamarquinos, involucrando poco a poco a más comunidades.
Con
lemas tales como: “Sube a leer conmigo
hermano”; “Leer revela y rebela”;
o “Leyendo somos más fuertes”, la Red
de Bibliotecas Rurales fue afirmándose en el campo cajamarquino y se convirtió
en una herramienta de defensa de la identidad cultural y de los derechos
fundamentales.
Las
huellas que Alfredo sigue dejando en su caminar, son huellas que muestran un
compromiso innegociable con las bibliotecas rurales, con el campo, con la cultura
cajamarquina: son huellas que seguirán acompañando a los hombres y mujeres de
Cajamarca.
Felicitaciones,
Alfredo, por este merecido reconocimiento.
Gabriela Hidalgo
Voluntaria de la Red
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Red Bibliotecas Rurales
a las
17:38
Leyendo y sanando
A principios de setiembre, los coordinadores del
Programa Comunitario se reunieron con buen ánimo para la última capacitación de
este año.
La variedad de las temáticas abordadas hizo que no sintiéramos
lo difícil que puede ser el aprendizaje, sobre todo si nuestro quehacer
principal es la chacra. Repasamos toda una mañana técnicas de rehabilitación
física para niños con parálisis cerebral infantil, constatando que lo más
importante es y siempre será nuestro esfuerzo, nuestra creatividad y constancia
en esta tarea.
Compartimos la película El discurso del Rey, que muestra las dificultades de un monarca que
padece de tartamudez y cómo logra superarlas. Juntos aprendimos también a
mejorar la alimentación de los niños con capacidades proyectables, enriqueciendo
las comidas con quinua, maní y verduras de los huertos. Luego gozamos de los
platos preparados juntos durante una rica comida en comunidad.
La ponencia de Alfredo Mires con el tema Leer para los otros nos enseñó el valor
de la lectura como elemento sanador. Ya nos imaginamos a los niños del Programa
escuchando cuentos acogidos en los brazos de sus papás. Estamos convencidos que
esta combinación de sabiduría y ternura nos puede abrir puertas y mundos en el
contexto de la rehabilitación.
Con un círculo de lectura de nuestra propia edición
de El derecho a la esencia, afirmamos
nuestros conocimientos y nuestra posición respecto a la temática de los
Derechos del Niño.
Ojalá aprender pudiera ser siempre una fiesta como
esta, para todos los niños y todos los adultos del mundo.
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Red Bibliotecas Rurales
a las
17:36
Reconocimiento
El
día 28 de agosto de 2018, la Biblioteca Nacional del Perú en su 197
aniversario, hizo un reconocimiento a cinco personas que han fomentado y
fomentan el acceso a las bibliotecas públicas: nuestro compañero Alfredo Mires
Ortiz, cofundador y Asesor Ejecutivo de la Red de Bibliotecas Rurales de
Cajamarca, estuvo entre los homenajeados.
Para
esa fecha, Alfredo ya tenía compromisos en el campo, de modo que no pudo
asistir; nuestra compañera Gabriela Hidalgo, voluntaria de la Red en Lima,
asistió en representación suya.
Sabemos
del importante papel que Alfredo ha tenido y sigue teniendo en estos 47 años de
trayectos y caminares de la Red, no sólo por alimentar las ganas de leer los
libros y la naturaleza, sino a la vez por el incansable rescate de las
tradiciones orales cajamarquinas, la defensa de la tierra y la profundización
de la cultura andina; también por sus esenciales trabajos de investigación y
enseñanza sobre el arte rupestre, la dignificación y el reconocimiento de la
sabiduría campesina.
Infinitas
gracias a Alfredo, quien nos anima y nos reanima a seguir fortaleciendo nuestros
principios.
Él
envió este mensaje:
“Con el mayor afecto, quisiera hacer
llegar mi saludo por los 197 años de la Biblioteca Nacional del Perú.
Acojo vuestro reconocimiento en
memoria del Padre Juan Medcalf y de todos los campesinos que han hecho y hacen
posible este camino.
No puedo estar físicamente presente en
esta ceremonia por los compromisos que ya tenía acordados con las comunidades:
es en el campo de nuestro país donde el despliegue del voluntariado apremia.
Probablemente nunca como ahora ha
urgido tanto leer con hondura nuestra propia historia: un lector crítico más,
es un corrupto menos. Y un lector consecuente más, es un honorable comunero.
Va mi gratitud, en un abrazo de muchos
brazos”.
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Red Bibliotecas Rurales
a las
17:35
'Desbellezando'
Como
voluntario de la Red, en algunas ocasiones acompaño las visitas que se hacen a
las comunidades en el campo.
Hace
unas semanas anduvimos por la provincia cajamarquina de San Miguel y recalamos
en algunos de los pueblos más bellos de la región. Esta belleza radica no solo
en la calidez de su gente y sus ancestrales costumbres, sino que además, por su
ubicación geográfica, en estos lugares se puede ver como el sol se despide
todos los días detrás del mar.
Hay
incluso un punto privilegiado, altísimo, para observar la puesta del sol. Y ahí
estuvimos. Pero hubo algo que nos chocó. Sobre este mismo punto desde el que
puede verse este maravilloso espectáculo, se ha construido una escuela: no hay
una sola ventana hacia el paisaje.
Uno
pensaría que su ubicación es propicia para generar experiencias y aprendizajes
ligados a la identidad profunda en los estudiantes, pero todas las puertas y las
ventanas están orientadas en dirección opuesta.
Este
tipo de construcciones justifican y explican las palabras del célebre escritor
escocés Arthur Conan Doyle: “Cuando uno
trata de elevarse por encima de la naturaleza, se predispone a caer debajo de
ella”.
Rumi
Mires
Posted by
Red Bibliotecas Rurales
a las
17:33
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