agosto 24, 2011

Caminar juntos

“El camino se hace cortito cuando andamos juntos. Y el llegar se hace más pronto. Aunque el trecho sea largo, acompañado, a uno le entran más ganas de seguir andando”.Así nos anima nuestro compañero Alfredo Mires en la introducción del libro Empezó a andar, el tomo 20 de la Serie “Nosotros los Cajamarquinos”, para continuar con nuestra labor como Red de Bibliotecas Rurales.
Desde este entonces han pasado más de diez años, y ahora celebramos 40 años de trabajo de la Red de Bibliotecas. Eso no es poca cosa. Y, obviamente, mucho ha cambiado.
En el campo, muchos de los caminos que recorrieron nuestros coordinadores campesinos antaño, ahora se han hecho trochas por donde pasa movilidad. La comunicación hoy se hace a través de los celulares, y en muchas comunidades campesinas ya hay agua potable, luz eléctrica, televisores y equipos de DVD´s.
Estos cambios llegan de golpe y traen, además de comodidades, también fuertes desventajas. Aunque aparentemente deberíamos tener más tiempo, la sombra de la aceleración, el aislamiento y la soledad también se extiende por los campos.
Estos son desafíos de grandes lanzas. Y aunque no hay pasaje de regreso ni el lujo del desánimo, sí hay infinidad de preguntas que quisiéramos compartir y absolver colectivamente.
¿Cómo seguir forjando “hombres nuevos” en el contexto actual?
¡Bienvenidos sean los ánimos! Que siempre seguirá siendo más fácil caminar acompañados.

Despistajes y paisajes

Nuestros antiguos cuidaron siempre de hacer sus casas en armonía con el paisaje en el que se encontraban. Así, las construcciones no sólo se mimetizaban con el ambiente, sino que se sentían parte de él, sin agredir su belleza ni alterar el equilibrio con su presencia.
Con la colonia, muchos edificios se construyeron sobre los antiguos recintos y otros impusieron los estilos foráneos, pero aún entonces los constructores indígenas cuidaron de incorporar lo propio.
Así, la característica básica que quedó en los pueblos serranos fueron las casas de adobe con los techos de teja.
Muchas capitales de provincia exhiben bellamente –hasta hoy– sus antiguas casonas con balcones y portadas tradicionales. Pero en los últimos años, beneficiando el mal llamado “material noble”, viene cundiendo el desmedro de lo que es el material decente: enormes adefesios se alzan ofendiendo la mirada.
Es como si una ilimitada ansiedad empujara a acercarse a la imagen ideal del mundo occidental, expresada no sólo en la ropa de moda, sino en toda la apariencia de una ciudad; como si una irrefrenable huachafería pugnara por imponerse sobre la naturaleza.
Con razón el escritor español Pío Baroja decía: “El cemento armado es una musa honesta y útil, y quizá en manos de un arquitecto genial sería admirable; pero cuando se desmanda y se siente atrevida, como una cocinera lanzada a cupletista, hace tales horrores, que habría que sujetarla y llevarla a la cárcel”.

Evaluaciones

Este 13 de agosto, el Programa Comunitario de Bibliotecas Rurales realizó un taller sobre la evaluación que se inició a principios de julio.
En este taller hemos conversado sobre los datos y detalles que habían observado las evaluadoras durante sus visitas a nuestros niños, padres y coordinadores al campo, como una medida para encontrar una visión más completa de esta evaluación externa.
Las evaluadoras resaltaron muchos aspectos positivos de nuestro trabajo, como también –juntos– encontramos varias deficiencias que debemos corregir y mejorar.
Un logro grande para nosotros en este taller fue el trabajo que realizaron nuestros coordinadores de base en un trabajo en grupo al día siguiente, solos y por su cuenta. Las evaluadoras les habían encargado trabajar las Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas (FODA) de su propio trabajo, y nos sorprendieron una vez más con su capacidad crítica, sus observaciones acertadas, su análisis y sus reflexiones sobre la situación que ellos viven a diario en las propias comunidades campesinas, donde la realidad va mucho más allá incluso de lo observable.
Agradecemos en este sentido también a la Red de Bibliotecas Rurales por los 40 años de acompañamiento, capacitación y formación de los comuneros que siguen trabajando al lado de los suyos, defendiendo su cultura y sus derechos.

agosto 11, 2011

Caleros y arte rupestre

Hace muchos años que don Miguel Rodríguez brega con franca pasión por la recuperación de la antigua cultura cajabambina. No hay día que descanse en esta tarea, acompañado de su familia y de aquellos que aprecian sus andares.
No sólo ha logrado reunir una extraordinaria colección de evidencias culturales en el Centro “Yachaihuasi”, sino además ejerce su extraordinario talento en los mates y calabazos, inventando y reinventando imágenes.
Hace poco, don Miguel decidió incorporar la iconografía de Cajamarca –publicada por nuestra Red– en el diseño de los caleros, aquel fundamental compañero para el chacchado de la sagrada hoja de la coca.
El resultado ha sido una vistosa exposición y, luego, su retorno al campo, a los “armadores” que muestran con orgullo estos caleros coloridos.
Saludamos a don Miguel, por ese pulso firme, por su generosa amistad y por ese empeño incansable de reivindicar la vigorosa belleza de nuestra propia cultura.

julio 22, 2011

Fecundo Facundo


La madrugada del sábado 9 de julio fue asesinado –en Guatemala– el cantautor argentino Facundo Cabral. Tenía 74 años. Regresaba de cantar.
Su canto era poesía y filosofía, irónicas anécdotas, vivencias estremecidas argamasadas con música.
Cuando empezó a cantar, de muy tierno, se hizo llamar “El indio Gasparino”. Años después, ya con su propio nombre, Facundo se convierte en un cantor de protesta que pone de relieve la capacidad de realzar la vida y la posibilidad de ser mejores.
Debió exilarse durante la dictadura que azotó a su país. Su vida fue llevar un mensaje de bronca y de paz, de justicia y libertad.
El hombre decía: “¡No digas no puedo ni en broma, porque el inconsciente no tiene sentido del humor, lo tomará en serio, y te lo recordará cada vez que lo intentes!”.
O contaba que su madre decía: “Si los malos supieran qué buen negocio es ser bueno, serían buenos aunque sea por negocio”.
Y contaba que, poco antes de morir, su madre le dijo: “Muero contenta porque cada vez te pareces más a lo que cantas.”

Teodoro Alejandría

Hace unas semanas, nuestro compañero Alfredo Mires visitó a Teodoro Alejandría, comunero Coordinador del Sector de la Culluna, al suroeste de la provincia de Cutervo.
Alfredo nos contó después del ánimo ejemplar que muestra Teodoro en sus andares.
Aunque algunas comunidades del área han perdido el interés en continuar con sus bibliotecas, el esfuerzo persiste en lugares como Conday, Chipuluc o la propia Culluna.
Teodoro anima a la lectura en las reuniones de las Rondas Campesinas –una vez al mes– y cada vez que los jóvenes se reúnen a hacer deporte en las canchas de las comunidades.
Han programado con los ronderos lo que están llamando La Hora Cultural: “Ahí damos alcances sobre el valor de la lectura –cuenta Teodoro–, conversamos sobre los libros que hemos leído y damos alguna charla de lo que hemos aprendido”.
Los comuneros están empeñados en empezar con el rescate de sus tradiciones más antiguas, animados por Teodoro y los bibliotecarios rurales: “Queremos que se comprenda, por ejemplo, la tradición de los farbulitos (como se le llama a un niño cuando muere, convertido en angelito); que se respeten sitios como la tacshana (el lugar donde se lava la ropa de los difuntos)”.
Como dijera la escritora nicaragüense Gioconda Belli, “La solidaridad es la ternura de los pueblos”. Empeños como el de Teodoro nos dicen que el camino es largo, pero vale la pena andarlo.

Libros como mariposas

En estos días nos llegó volando un paquete. Al abrir encontramos muchos libros para niños, con dibujos, colores y risas.
Gaby Hidalgo –compañera nuestra que hace años participó como voluntaria en la Red y que nos sigue acompañando a la distancia– había contado a su colega Pedro Marchena sobre la experiencia de nuestras Bibliotecas Rurales de Cajamarca.
La familia Marchena se tomó en serio este asunto y convirtió su interés en solidaridad: han enviado una caja con preciados libros para niños, como donación para nuestras bibliotecas en el campo. Los libros habían sido de su hija Valerie que ya ha crecido y está leyendo otros libros.
Pedro nos escribió diciendo: “Esperamos que así como a Valerie estos libros fueron la entrada a un mundo sin fin, para las personas que los puedan leer también les sean del mismo provecho.”
Ya nos imaginamos el gustazo y las ganas de leer que van a despertar estos libros, generosamente donados, en el corazón de nuestros lectores en el campo, sobre todo de los más pequeños.
A veces, los libros llegan como mariposas, en vuelo colorido y empeñoso.
Un abrazo agradecido –con este ánimo– para todos nuestros amigos y otro especial para Valerie.

julio 19, 2011

Evaluación al Programa Comunitario

Evaluar viene del verbo francés évaluer y significa “estimar, apreciar, calcular el valor de algo”.
Si bien es cierto que nosotros estimamos, apreciamos y amamos lo que hacemos, una vista desde afuera siempre puede aportar nuevas percepciones.
Es por eso que para este año, la organización Kindernothilfe que colabora con el Programa Comunitario desde el año 2004, ha propuesto una evaluación a nuestro quehacer.
Asumimos esta propuesta con gusto y con las ganas de seguir aprendiendo juntos, para mejorar cada vez más el trabajo con y para los niños con capacidades proyectables que acompañamos en el campo.
Y es por ellos que queremos regenerar día a día nuestras convicciones, nuestro compromiso y nuestro cariño. Seguramente, juntos, lo lograremos.
En eso andamos: estimando, apreciando y valorando.

Nuestro blog en inglés

Compartimos con ustedes el lanzamiento de nuestro blog en inglés:
http://bibliotecasruralesingles.blogspot.com/
Esta versión traducida es posible gracias a la iniciativa coordinada de nuestro amigo Paul Maxfield, de Inglaterra.
Ya en el 2009, Paul participó como atleta en el Allerthorpe Classic Triathlon, para solidarizarse con nuestra organización.
Como hemos señalado en anteriores ocasiones, tener esta herramienta informativa del blog –y ahora en lengua inglesa– significa afianzar el proceso de compartir este camino y estos andares.
Y comprendemos el desafío que significa este esfuerzo para Paul como traductor. Como decía José Martí a fines del siglo XIX: “El lenguaje ha de ser matemático, geométrico, escultórico. La idea ha de encajar exactamente en la frase, tan exactamente que no pueda quitarse nada de la frase sin quitar eso mismo de la idea”.
¡Bienvenidos siempre a esta fiesta de la lectura comunitaria!

julio 08, 2011

Juan presente

Tomando una expresión del poeta César Vallejo, en 1975 Juan Medcalf –fundador de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca– publicó “Hombres humanos: la dimensión liberadora en la literatura peruana”.
El libro estaba dedicado a la comunidad de Llaucán, donde había vivido sus primeros años en la sierra cajamarquina y en la que se guardaba el recuerdo de la masacre que sufrieron los campesinos en 1914.
En 1978 apareció la segunda edición del libro: esta vez estaba dedicado “A los Mártires de Huacataz – Masacrados el 28 de diciembre de 1977”. Para entonces, esta comunidad había formado parte de la parroquia de Juan y acompañó a los comuneros desde adentro.
En la introducción, había escrito:
Negamos la opinión de que el arte auténtico existe para los reducidos círculos de intelectuales que residen en las grandes capitales del mundo; adoptamos más bien la postura de que la mayor parte de las obras maestras producidas a lo largo de la civilización humana también han sido destinadas a servir a las grandes masas populares, motivándoles a liberarse de las injusticias y de la servidumbre propias a su lugar y época.
Han pasado muchos años de la publicación de ese libro. Y hoy se cumplen nueve años de la partida de Juan, pero su ánimo sigue presente entre nosotros. Más aún ahora, cuando sobran aquellos que venden su palabra y desprecian a los suyos, en nombre de saqueos que aparentan mecenazgos.
La coherencia es un bien que no sufre de oxidación ni olvido.