marzo 01, 2024

La ensoñación del Ñaupa

No sueño los sueños yertos
de paraísos perdidos:
yo sueño lo que los muertos
soñaron para estar vivos.

Alfredo Mires

Dibujo: Adrián H. Vargas

Juntos y con ánimo

Ya estábamos esperando que inicie febrero – no por los carnavales, sino porque ahí se vislumbraba el primer encuentro de capacitación del Programa Comunitario. Nos imaginamos un encuentro especial, algo más “para el alma”, para reubicarnos, mirar hacia adentro y empezar este nuevo año con ánimo.
Como responsables del Programa, también es nuestra tarea y nuestro compromiso cuidar a los cuidadores, es decir a los coordinadores campesinos que acompañan los caminos de los niños con capacidades proyectables, y sus familias, en sus casas y comunidades.
En este sentido, nos cayó de perla la visita de Diana Arroyave y Jaime Roldán, de Medellín, Colombia, quienes en su casa andante viajan por América del Sur. En su proyecto Al son del corazón viajero ofrecen vivencias pedagógicas en movimiento, compartires y aprendizajes alrededor del libro, la lectura, la escritura y del desarrollo del ser a través de la biodanza.
Diana y Jaime nos acompañaron todo un día – un día que se nos hizo corto con lo entretenido y divertido que fue aprender nuevas posibilidades de leer y escribir. Ya estamos ansiosos de llevar todas las novedades a los niños del Programa Comunitario y mejorar, de esta manera, nuestras destrezas al Leer para los otros.
Al final del día, Diana y Jaime nos llevaron al mágico mundo de nuestro interior – bailando, sonriendo y compartiendo desde la música, el movimiento y el silencio.
Gracias, Diana y Jaime, por ser y por estar con nosotros.
Rita Mocker

Las huellas de Alfredo

El 23 de febrero tuvimos una reunión virtual con los profesores de nuestras Bibliotecas Rurales en Instituciones Educativas. No se habían conectado muchas personas, pero el grupo era selecto y la conversación fluía.
En nuestro círculo de lectura -por esas coincidencias que no lo son- nos tocó leer El libro y la madrugada (de: Esa luz de más adentro), la introducción que escribió Alfredo Mires para Los seres del más acá en 1988. Siempre me seguirá sorprendiendo esta “presencia ausente” de Alfredo en nuestras vidas y en nuestros andares.
Casi para terminar la reunión pedimos ayuda a los docentes: que escriban para nuestras redes sociales. Sabemos que ellos, desde sus escuelas, tienen mucho que contar y que compartir.
Entonces, la profesora Clemencia Paredes me envió una foto por WhatsApp, donde celebra el fin del año escolar 2023 con una joijona, costumbre que aprendió en Bibliotecas Rurales. Y me envió este saludo: “Gracias, Rita, por mostrarnos las huellas de Alfredo para seguir la ruta que él ha trazado en vida”.
Hermoso mensaje para recordar el cumpleaños de una maravillosa persona.
Rita Mocker

Somos aún: segunda parte

Parece que el Ñaupa tiene mucho que ver con el felino mítico andino. Así nos cuenta Alfredo Mires:
Los mitos de origen en el mundo andino remarcan la presencia del felino mítico como “principio del linaje”. El rol simbólico del jaguar y el puma resulta fundamental, asociado además al rayo y a la personificación de los “fenómenos naturales” (…)
De cualquier modo, mirando imágenes de pumas o jaguares, no es difícil pensar que el personaje de la iconografía en cuestión coincide con el felino mítico. Aunque siempre serán suposiciones, la coincidencia de ojos, “sonrisa” y orejas pueden dar pie al personaje representado.
Es obvio que, aun siendo el puma, el personaje se halla –por lo general–, humanizado, lo cual ratificaría la filiación y la unidad entre naturaleza, comunidad humana, tiempo y deidades en el basamento religioso-cultural de los andes.
Si siguiéramos la curvatura de una de las callanas podríamos deducir la cantidad de imágenes que habría contenido el plato original: serían 24 personajes que, con sus pares, devendría en 48, el número 'perfecto' de los yach'aq (sabios, maestros o 'brujos'). Al hallar tantas callanas en los espacios rituales, la pregunta es si los platos y cuencos no habrían contenido ofrendas de aplacamiento para los felinos (práctica –que aún hoy se observa en el campo– para evitar la agresión de las especies).
Alfredo Mires en: El Ñaupa

febrero 16, 2024

Renacimientos... después de la tormenta

Como familias campesinas celebramos la llegada de la lluvia porque es sinónimo de vida. Con ella renacen las esperanzas y, por eso, cuando empiezan las primeras lloviznas salimos a saludarlas, les damos la bienvenida –habrá pan en nuestras mesas– decimos.
Nuestros abuelos nos enseñan a cuidar y respetar la naturaleza y a prepararnos para recibir la lluvia y a veces por descuidados ocurren situaciones lamentables. Así pasó que, un buen día, la lluvia se filtró por el techo del espacio donde almacenamos nuestros libros, era cerca de la media noche; así que nos tocó ponerlos a salvo pese al sueño que a esa hora nos invade. Preguntas, inquietudes, dichos, proyectos iban naciendo en medio de las carreras; por momentos nos invadió la tristeza: tantos esfuerzos se habían echado a perder, pero nos animamos entre nosotros –cuando llueve todos se mojan, después de la tormenta llega la calma, no hay mal que por bien no venga– y reflexionamos también –es un llamado a estar mejor preparados, no bajemos la guardia en el cuidado de la casita, los puquios nos llaman a leerlos, el qayaqpuma nos transmite fortaleza, revisemos nuestros cuentos- y así, cada título nos inspiraba.
A media noche la familia conversaba, leía, se mensajeaba, esperábamos confiados la llegada de buenos voluntarios para que nos den una ayudita. Perdimos muchos libros, pero sí, sí que llegó la ayuda y se fortaleció el compromiso por cuidar este gran legado que humildemente nos dejó nuestro gran compañero Alfredo Mires.
Gracias agua bendita, por hacer posibles estos renacimientos.

Así en las flores como en el fuego

La deidad colibrí en amerindia y el dios alado en la mitología universal.
Este es el libro en el que Alfredo Mires muestra su extensa y minuciosa investigación con la que, prácticamente, rinde homenaje a ese personaje fantástico, mítico y real, como es el colibrí.
Bien dice en el prólogo, don Grimaldo Rengifo, que Alfredo ha criado y ha traído al presente, la compañía al legendario Colibrí de Nazca. Y es que Alfredo, en este libro, nos presenta testimonios, cuentos, versos, imágenes e incluso detalles morfológicos, tan variantes, de este ser maravilloso, nos dice dónde encontrarlo y con qué nombres llamarlo, según el lugar donde vive y reina.
En esta investigación, publicada en el año 2004, por Bibliotecas Rurales, podemos descubrir lo que el quindecito, como amorosamente lo llama Alfredo, significa para su propia vida y para la vida de la comunidad, muestra la presencia de la deidad alada, particularmente, la del colibrí, en la mitología americana. Nos presenta mitos y otras referencias en las que aparece el colibrí como principio sagrado, así como su papel en la iconografía contemporánea y el resultado de las observaciones que el mismo Alfredo realizó directamente a los colibríes, en sus contemplaciones diarias, así como en el rescate de las tradiciones: cuentos, mitos, leyendas, poesía e imágenes; de distintos autores y artistas; y, como no, también las propias, porque Alfredo siempre disfrutó dibujando quindecitos, elaborando bosquejos, creando y recreando.
Para conocer más y encantarnos con el colibrí, Alfredo nos dejó una hermosa herencia: Así en las flores como en el fuego.

La lectura nos une

El 16 de diciembre, estudiantes y docentes de la I.E. Sagrado Corazón, de Jaén, nos reunimos con alegría para hacer realidad el segundo paseo lector. Fue grandioso compartir momentos de lectura con estudiantes de primer grado. El sitio elegido rodeado de vegetación alimentó el ánimo y favoreció la concentración. Leímos diferentes números de las Cernidas de Bibliotecas Rurales de Cajamarca: Barro bendito, El pueblo del abuelo, Piedra adentro, Prenda querida, Empezó a andar, El pan nuestro, entre otras Cernidas interesantes y cercanas a nuestras costumbres heredadas de nuestros mayores y que nos hacen vivenciar, recordar y no olvidar la esencia de todo lo que rodea nuestro día a día en la casa, el campo, la escuela, el barrio y la comunidad.
Cada uno de nosotros leyó y luego invitó a leer la Cernida leída, expresando qué leyó y el por qué leer los textos de la Cernida y, con cada compartir, conmemoramos nuestras propias vivencias, reímos de las situaciones que nos parecían graciosas como la del ají, que está en la Cernida 12 y resalta los tipos de ají y uno de ellos con nombre “Pinchoemono" y que pica demasiado y no se puede comer, siendo tan chiquito. Nos pusimos festivos con la copla de la Cernida 14 “Dicen que la trinitaria, es una bonita flor, remedio pa las muchachas, que están muriendo de amor”. También, nos pusimos reflexivos con los mensajes que nos hacían pensar en nuestras propias actitudes y lo que debíamos aprender para ser mejores como en la Cernida 20, con el título “Hagan cuenta que siempre sigo vivo” donde destaca el valor de respetar, saludar, trabajar, decir la verdad, vivir unidos y compartiendo lo que se tiene.
En fin, fue un extraordinario momento también para recordar a Alfredo Mires Ortiz, cofundador de Bibliotecas Rurales, que nos dejó el precioso legado de la lectura, la biblioteca campesina y otros proyectos que nos abren la mente y nos enseñan a vivir en fraternidad y aprendiendo cada día más para ser mejor persona y por ende, mejor ciudadano.
Gracias Alfredo, tu recuerdo está anidado en nuestro corazón.

febrero 03, 2024

El Ñaupa somos nosotros

El abuelo de los abuelos: ese es el ñaupa.
El ñaupa es el antiguo más antiguo. 
El ancestro.  
Es el antepasado muy antiguo.

Ñaupa significa el que fue, pero 
también significa el que será. 
Es del pasado y es del futuro.
Es el pasado. Es el futuro.
Es el que está adelante, como un sueño, 
el que va a ser.

El ñaupa es uno mismo y los otros.
El ñaupa somos nosotros.

Alfredo Mires

Somos aún: primera parte

Desde hace al menos 2000 años, un personaje se reproduce constantemente en la cerámica cajamarquina. Las callanas o trozos desperdigados en las huacas o santuarios de las montañas dan cuenta de esta presencia.
El personaje esboza una sonrisa –unas veces con dientes, otras sin ellos–, tiene la cabeza ovalada y goza de diversas proporciones y formas: con pelo –hacia arriba o hacia abajo– o sin él; con orejas cortas o largas o sin ellas; con ojos de punto, círculo o doble círculo; con volutas o penachos o sin ellos.
En el mundo andino no existe el individuo, la persona aislada: la palabra suq que nomina al uno es la misma que refiere al otro. Uno es otro. Quizá así se explica esta otra característica del personaje: por lo general tiene a otro similar dentro de sí, como si fuera su interior o su centro. Esto se ratifica en el hecho que cuando no está con los brazos en alto, está entrelazado además con otros.
Pero el personaje no sólo está en la cerámica. En el arte rupestre –la manifestación más remota de la cultura– también se halla presente, lo que demostraría su continuidad. En los farallones del Apu Yamalán –cuyas huellas podrían tener no menos de ocho mil años– hemos encontrado una imagen similar, de gran tamaño, pintada en color rojo.
Alfredo Mires
en: El Ñaupa
Queridos lectores,
en los últimos meses, después del fallecimiento de Alfredo Mires, hemos constatado el uso indebido de sus libros, textos, imágenes y recreaciones. Como asociación y familia contamos con el derecho de autor de estas publicaciones y estamos intentando protegerlas de diferentes maneras. Compartir este texto -la introducción de “El Ñaupa”- es una de estas maneras.
Gracias por difundir, por compartir, por aprender y por ayudarnos a proteger la herencia intelectual y artística de Alfredo, así como de los comuneros que participaron en la producción de los libros de la Red.

Asamblea

Cuando escuchamos la palabra “asamblea”, posiblemente viene a nuestra mente, el recuerdo de una larga, tediosa y cansada reunión, como esas que muchas veces tuvimos en la escuela de nuestros hijos… o tenemos, todavía.
Felizmente, en la Red de Bibliotecas Rurales, este concepto es totalmente distinto, pues se trata de una instancia de “gobierno” y toma de decisiones, con representantes de las comunidades donde están las bibliotecas.
Empezamos cada Asamblea pidiendo permiso y la bendición de nuestra tierrita, de los Apus y de nuestros difuntos. A ellos encargamos el éxito de nuestras actividades y el cuidado de nuestras familias que se quedan en casa. Buscamos diferentes maneras de repasar la historia de nuestra Red y los valores que debe mostrar un voluntario, porque de cuando en cuando es necesario recordar nuestros inicios y nuestra razón de ser. También leemos juntos y evaluamos cómo vamos en el ejercicio de leer para comprender lo que leemos, para opinar y discernir.
Participamos en la fiesta del canje de libros. Disfrutamos juntos los momentos de las comidas, reímos con cada ocurrencia y recuerdo. Hacemos la oración recordando a quienes ya se fueron y nos dejaron todo este legado, especialmente nuestro querido Alfredo, a él le pedimos que nos siga guiando por el camino que hace años nos mostró.
Y nos damos un momento para repasar las tareas realizadas y las tareas pendientes. Buscamos juntos la solución a algunas dificultades que nos comprometimos a solucionar en el tiempo que nos vemos porque estamos en nuestras comunidades.
Los días pasan rápido y llega el momento de la despedida. Todos volvemos a nuestras casas y a las comunidades, con nuevos libros y el encargo de insistir en que las personas lean, “porque somos tercos”, como decía Alfredo.
Así es una Asamblea General en la Red de Bibliotecas Rurales.
Este año, nos preparamos ya para lo que ha de venir porque en abril tendremos nuestra primera Asamblea.