febrero 21, 2018

Esperanza

Esta casa, nuestra casa,
tiene todo lo de aquí:
madera, piedra, agua, tierra
y en minga la construí.

Alfredo Mires Ortiz, “Coplita de los coplares: El cantar de los cantares en coplas campesinas”

El local de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca, fue y sigue siendo construida en minga, en trabajo colectivo y voluntario, con el esfuerzo y la dedicación de muchos de nuestros compañeros bibliotecarios y coordinadores.
Esta construcción lleva mucho tiempo y nunca termina porque crece conforme va creciendo también nuestra familia.
Para los últimos avances hemos contado con el apoyo de Esperanza TM, de Bélgica, organización fraterna formada por amigos nuestros de siempre. Así podemos seguir construyendo y reconstruyendo espacios para albergarnos en los encuentros de decisión y capacitación de la Red.
Esto hace que la casa no solo sea una casa: hace mil quinientos años, San Isidoro de Sevilla decía que casa era una habitación de palos y ramas para juntarse y protegerse del frío.
Esta casa nuestra no deja de juntar, no deja abrigar y de protegernos.

Cuentos que curan

En noviembre, durante el lanzamiento de la serie “… y otros cuentos”, de nuestra Colección Biblioteca Campesina, Ximena y Jairo Quispe Misahuamán, dos niños cajamarquinos, se animaron a leernos cuentos que ellos mismos habían escogido y luego, muy entusiasmados, participaron de la minga que organizamos para preparar los libros que saldrían a las bibliotecas en las comunidades.
Hace unas semanas, Jairo tuvo que ser hospitalizado por una complicación en las vías respiratorias: lo primero que pidió al ser visitado fue que le leyeran cuentos. Y eso lo fue reanimando…
Mientras Ximena esperaba el alta de su hermanito, cuidaba de sus primos más pequeños y también les iba leyendo cuentos.
Nuestros viejos no se equivocaron al forjarnos contando: los cuentos no solo perduran, honduran y procuran, sino que curan, bravuran, conjuran, reciuran y venturan.

Tierra bendita

No vamos a aspirar en grande lo que no hagamos también en pequeño. Por eso cuidamos con esmero el jardín y el huerto de nuestra casa comunal.
Será que la tierrita lo sabe y se alegra: por eso colorean las flores y granan los frutos, se expanden los aromas y amacollan las hierbas, y anidan los pájaros y bullen las abejas…
Por aquí andan los nísperos, las lúcumas, las berenjenas, los tomates y ni qué decir del cedrón, el perejil, el toronjil, el romero, el huacatay y todas estas hermanas plantas que han brotdo por su cuenta o se han dejado enseñar en este rincón de la comunidad, de la familia.
Y ya estamos cosechando las primeras paltas, que no son para exportar porque sí importan.

Libros para nuestra Red

Hace algunas semanas recibimos, desde Lima, una donación de libros que han sido acopiados por Vanesa Becerra quien, hace ya varios años, participó como voluntaria en nuestra Red.
Nosotros estamos muy reconocidos por gestos como este, dado el enorme valor que tienen los libros en la inagotable tarea de aprender y desaprender, de seguir creciendo y caminando.
Estos libros ya están siendo seleccionados y preparados para iniciar su viaje en las alforjas de nuestros coordinadores bibliotecarios.

Derechos del Niño desde el campo de Cajamarca

Desde hace muchos años, el Programa Comunitario de la Red de Bibliotecas Rurales ha venido trabajando el tema de los Derechos del Niño. Desde ese esfuerzo nos planteábamos una Política de Protección Infantil y los responsables del Programa participábamos en diversos talleres y capacitaciones. También compartíamos y debatíamos estos conocimientos con otras personas vinvuladas a nuestra Red: coordinadores, padres de familia, niños y personas interesadas en la temática.
Sin embargo siempre, nos sentíamos insatisfechos porque aún nos faltaba profundizar el concepto propio de los comuneros sobre esta materia. Por eso, desde el 2009 y hace dos años, intensificamos un rescate más hondo con diferentes grupos y equipos de la Red sobre el tema de los Derechos del Niño.
Los resultados fueron y son para quitarse el sombrero: las voces que escuchamos nos han tocado profundamente. Ahora tenemos saberes dignos de afianzar, desde la concepción y costumbre de los más humildes en las comunidades campesinas.
Estamos contentos de anunciar que, para los próximos meses –después de un largo e intenso trabajo de preparación–, tendremos la publicación de un libro sobre esta experiencia.

enero 25, 2018

Salud y medio ambiente

El año pasado, durante las capacitaciones del Programa Comunitario para el acompañamiento de niños con capacidades proyectables, tuvimos la oportunidad de participar en una exposición de nuestro compañero Alfredo Mires acerca de un tema sumamente importante: Salud y medio ambiente.
Alfredo sustentó la importancia de las raíces emocionales, culturales y sociales en la salud de cada persona y nos abrió caminos para vivir más sanos y en un ambiente más saludable.
Compartimos con ustedes algunas de las ideas trabajadas:
Nos hemos acostumbrado a identificar la salud con la medicina y los hospitales, y solemos olvidar que salud y enfermedad son, fundamentalmente, fenómenos ecológicos y sociales.
Hace ya unos 2,450 años, en su libro “La República”, el filósofo Platón afirmaba que: “una ciudad con muchos hospitales es principalmente una ciudad mal gobernada”.
Que se construyan más hospitales no significa que andemos mejor de salud. Esto es como creer que estamos avanzando porque se han construido amplios y confortables cementerios.
Es menester comprender las conexiones de lo que hacemos con todo el universo de experiencias, procesos y perspectivas que conciernen y se entrecruzan entre todas las personas y las culturas.
La ruptura con la naturaleza (que también podría decirse ‘la desnaturalización de los humanos’) ocupa un nivel subjetivo y objetivo implícito en cualquier dolencia.
La angustia vital que produce un mal es un asunto que afecta a toda la comunidad.
Los males también surgen con los cambios socioculturales y ecológicos que afectan la biodiversidad, es decir, cuando se afecta lo que sabemos y podemos digerir. Hoy, con la extensión de la economía de mercado, los hábitos dietéticos suelen ser los más afectados.
La salud está ligada a la sensibilidad. Nuestros procesos internos suelen afectar nuestro comportamiento externo.

Humberto lee

Soy Humberto Huamán Lara, de la comunidad Alto Perú, Liuchucolpa, en el distrito de Bambamarca.
En la Red de Bibliotecas Rurales soy lector desde niño, desde muy pequeño, por muy largo tiempo y hasta hoy. Ya tengo cuarentaicinco años.
La lectura es para mí un momento que nos da mucho aprendizaje, para aprender a leer, a recorrer un libro, para compartir algunas experiencias de lo que viene aconteciendo en los libros.
Las Bibliotecas Rurales para mí han sido una escuela, como para muchos campesinos de diferentes provincias del departamento de Cajamarca. Siempre ha sido un conjunto. Desde allí hemos aprendido a defendernos por nosotros mismos: la gente de poder ya no ha podido aprovecharse de nuestra humildad.
Las muchas experiencias de aquellos nuestros mayores, todo lo que han vivido anteriormente, el esfuerzo por la tradición que se viene haciendo y lo que dice nuestra Biblioteca, es un buen seguimiento que construimos juntamente con todas las comunidades.
Ahorita hay mucho todavía para ver. No debemos caer en lo que nos quiere debilitar. La gente de poder siempre nos quiere discriminar. Nosotros somos campesinos: en nosotros no hay un desánimo; seguimos adelante con nuestros niños y con nuestros mayores, hasta hoy.

Re-visando

Venimos publicando más de 150 títulos, siempre desde, con y para el campo.
Cuando se ve un libro, no siempre se dimensiona el enorme trabajo que significa tener esa joya en las manos. Como nuestros libros se producen en comunidad, el primer paso siempre es decidir juntos el rescate y su realización. Esto implica caminar y tener reuniones con muchas personas con quienes grabamos los testimonios o revisamos los relatos escritos –también por los propios comuneros– de los Cuadernos de Rescate. Para no perder nunca ese tesoro de información, buscamos diversas maneras de guardarla: todo un proceso del ATOC (nuestro Archivo de la Tradición Oral cajamarquina). Luego hay que decidir cuáles de los textos o testimonios formarán parte del libro que queremos publicar. Vienen las transcripciones, el procesamiento de los textos, las correcciones… Agregamos los dibujos y traspasamos a un formato editable. Cada libro es como nuevo un hijo que va naciendo y diciendo.
Así, puede sonar muy fácil, pero son horas, días, meses y años de trabajo minucioso: todos ayudamos –en lo que podemos– a la persona responsable de todo este proceso. Sobre todo en la revisión de cada libro.
Revisar es una tarea delicada, y no es de imaginar cuántas fallas y fallitas se nos escapan. Leer y re-leer, ver con detención cada detalle para que salga un libro limpio y bien presentable, es un reto que nos tomamos muy en serio en nuestra Red.
Esto significa que aprovechamos los ojos generosos y diestros para ayudarnos en cada revisión.
Este enero hemos tenido la enorme ayuda voluntaria de nuestra querida amiga Ana María Rojas Espinoza, de Santiago de Chile, quien había venido a pasar un tiempo con nosotros.
Con mucha dedicación y esmero, Ana María re-visó uno de los libros grandes que está “en bandeja”, o sea, pronto a publicarse: El Inventario Cajamarquino de Arte Rupestre.
Gracias, comuneros. Gracias, comunidad. Gracias, Ana María.

Círculos de lectura

Los círculos de lectura que los coordinadores y bibliotecarios realizan en sus provincias, constituyen uno de esos ricos momentos de encuentro para inspirar la lectura, aprender y enseñar en comunidad. Se trata de una reunión para leer e incitar la reflexión y la crítica de un libro, un fragmento, un artículo, un afiche u otro material que se selecciona de acuerdo con las preguntas e inquietudes de las mismas comunidades. Ya un grupo de tres o cuatro personas conforman un círculo de lectura: pueden ser niños y niñas; jóvenes; adultos, hombres, mujeres o todos juntos; depende de cada zona, de las horas propicias para no interferir en las faenas agrícolas, y del ánimo que cada bibliotecario, coordinador o comunidad inspira. Finalmente, leer es lo que nos agrupa.
Desde Cajabamba, en Condorcucho la compañera Laura Palacios y en el sector de Araqueda, animados por nuestro coordinador Jacinto Aguilar, realizan sus encuentros con la lectura y el pago a la tierrita. En Cajamarca, en el sector de Jesús, Marcial Rumay; Santos Rodríguez, de Cortegana, en Celendín; Donaida Guevara, de Masintranca, y Rigoberto Vásquez, de Chalamarca, en Chota. En Contumazá, Ramiro Yglesias no deja de hacer varios círculos de lectura; en Cutervo, los compañeros Camilo Quiroz, en el sector La Congona; César Eladio Burga, en La Ramada; Jorge Carrasco, en el sector de San Juan, realiza los círculos de lectura con mayores y niños. En Bambamarca, Hualgayoc, nuestros bibliotecarios Lino Gálvez en el sector del Ahijadero; Antero Vásquez, en Pújupe; Víctor Carranza, en el sector Chala. Por el sector de San Isidro, en San Marcos, Antonio Vilchez realiza mensualmente círculos de lectura y siempre con el paguito a la tierra. Y, en Huamachuco, en la provincia de la Libertad, Rocío Altamirano impulsa la lectura compartida con los niños, con personas que han migrado de distintas provincias y con personas que no saben leer: en este caso, los niños son los maestros y alfabetizadores. Allí también se impulsa la lectura con niños que aún no leen pero son lectores oyentes, otra manera de leer en el campo.
Muchos de los libros utilizados en los círculos de lectura son de la colección Los nuestros, ediciones que recogen las tradiciones y la memoria andina de los campesinos cajamarquinos, y que sigue siendo el empeño de nuestra Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca. También son muy leídos los libros escritos por nuestro compañero y cofundador de la Red, Alfredo Mires Ortiz, tal como “Resuellos”, “El hombre que curaba”, “El Duende del Laberinto”, entre muchos otros.
Los bibliotecarios rurales animan y se entregan con entusiasmo a estos encuentros alrededor de la lectura, para recordar que no estamos solos, que aquí seguimos, y que las comunidades de Cajamarca siguen vivas también a través de sus cuentos, su inmensa sabiduría.

diciembre 29, 2017

Almanaque 2018

Con gusto les hacemos llegar el almanaque 2018 de la Red, en versión jpg o pdf. ¡O impreso, si el costo no es muy alto por correo! No dejen de escribirnos.