febrero 25, 2020

El Ñaupa camina

El año pasado se cumplieron 25 años del Programa Comunitario: ¡con el Ñaupa también seguimos celebrando!

Transcribiendo en el PEC

Leyendo y transcribiendo los Cuadernos de Rescate del Proyecto Enciclopedia Campesina, empiezo a entender más que, anteriormente, las costumbres del campesino eran mucho más unificadoras.
El hecho de querer a la tierra y defenderla es algo gratificante. Ahora estamos cambiando hasta en nuestra forma de expresarnos, de querer, hasta en nuestras fiestas, nuestros bailes, incluso las coplas se están perdiendo y siendo reemplazadas por otras que no nos identifican dentro de nuestra cultura.
Me llamaron mucho la atención los escritos de las compañeras y compañeros de la provincia de Jaén, que pertenecen también a la Red, donde mencionan el siguiente texto:
Todos me dicen que adoro
una flor de mal color:
diga el mundo lo que quiera
que a mí me parece un sol.
Todos tenemos algo que valoramos mucho, que lo queremos y deseamos protegerlo siempre, aunque no tenga alguna importancia para los demás: para nosotros siempre será aquello que nos fortalece y nos llena de alegría.
Una voluntaria.

Ofrenda

Son muchas las enseñanzas que ofrece la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca; entre muchas de ellas se encuentra el proceso de saber, reconocer y sentir el importante significado de los Apus, las montañas sagradas, los cerros tutelares, las alturas de nuestros Andes que dan mensajes de reverencia y fuerza, de religiosidad y respeto.
Solo mentes invasoras, ignorantes, depredadoras y mercantilistas tuvieron y tienen la desfachatez de irrespetar y mancillar a los grandes Apus, llenos de ‘gentiles’ y guardianes, plenos de vientres y resplandores; plantas, puquios, pinturas, corazón y alma. Todo vive y es vivo en el Apu, todo entrega y es fortificador: todo en el Apu nos lleva a la raíz y al cielo, a las profundidades y al misterio.
No en vano la familia bibliotecaria de la Red ofrenda constantemente, a través de la ceremonia All’pata paguikun u ofrenda a la tierra, veneración y afecto a los Apus, a la tierra y a nuestros difuntos.
Porque la vida toda, “el mundo todo es un santuario”.

Tinku de Prehistoria

Hace muchos años que en la Red de Bibliotecas Rurales empezó a gestarse el Grupo de Estudios de la Prehistoria Andina (GEPA), fundado y dirigido por nuestro compañero Alfredo Mires. Gracias a sus esfuerzos se ha recogido, investigado y procesado información extraordinaria de nuestros antepasados, que nos hace sentir orgullosos de lo que somos y afianzarnos en lo que queremos ser.
El entusiasmo y la perseverancia de Alfredo, el interés por buscar nuestras raíces y conocer el legado de nuestros pueblos, ha hecho posible que empiece a germinar la segunda etapa de este proceso, con un equipo de treinta participantes invitados que nos reunimos para desarrollar talleres y estudiar la Prehistoria y Cultura cajamarquina.
Gracias, Alfredo, por compartir tu experiencia, por hacer posible estos espacios de interaprendizaje y de redescubrimiento. Nada está acabado, no todo lo hemos aprendido: tenemos que seguir aprendiendo y desaprendiendo.
¡Felicitaciones a todos por su participación!

“Carrera de verdad”

Con casi 50 años de cuesta, en la Red de Bibliotecas Rurales hemos conocido muchos niños lectores que ahora ya son jóvenes: siguen leyendo, siguen manteniendo contacto, aunque en este momento se están preparando para ingresar en algún centro de formación superior o universidad.
Hace unos días, una de estas jóvenes nos contó esta anécdota:
“En la academia pre universitaria –donde me preparo para el examen de admisión–, hemos tenido clases con un profesor de Razonamiento Verbal. En una clase, el profesor me preguntó qué voy a estudiar y yo le contesté que quiero ser profesora.
Como soy lectora y ando bien en razonamiento, el profesor, encantado con mi participación, de pronto me dijo:
– Hija, tú rindes muy bien. ¿Cómo es eso que quieres ser profesora?: ¿por qué no postulas mejor para una carrera de verdad?
¡Me quedé completamente desconcertada por esa pregunta!... Lamenté no haber sido más rápida para contestarle: “Yo quiero ser profesora para que su hijos y nietos se eduquen bien”.
Parece que leer también nos hace mejores personas…

Alejo en el camino

Alejandro Sánchez colaboró con nuestra Red desde sus inicios en la ciudad de Cajamarca, a principios de los años 80’.
Alejo, aun desde su labor formal como bibliotecario en una entidad del Estado, nunca perdió el vínculo ni el afecto con nosotros.
Hace unas semanas, visitándolo, lo hallamos realizando un círculo de lectura con niños de la ciudad, utilizando los libros de nuestra colección Biblioteca Campesina.
¡Ojalá hubiera más Alejos!

De visita

Lynda Sullivan es nuestra voluntaria en Irlanda, encargada de la traducción de nuestro blog al inglés. En el año 2016 apoyó directamente a la Red como voluntaria en el Proyecto Enciclopedia Campesina: salió al campo, hizo transcripciones, ordenó el archivo y se dedicó a muchos otros quehaceres pero, sobre todo, formó parte de la familia de la Red en Cajamarca.
En el mes de enero, Lynda regresó por unas semanas, de visita. Fue hermoso pasar un tiempo juntos, reírnos y recordar los viejos tiempos.
Ojalá regreses pronto, Lynda: aquí te esperamos.
Céad míle fáilte – cien mil bienvenidas.

Help for friends

Nuestros queridos amigos de Help for Friends conocieron nuestra Red a través de “Libros y nubes”, la película que cuenta de nuestros andares.
Desde entonces, hace años, el contacto no ha cesado: no tienen que cesar los vínculos que nacen de la fuerza que nos anima para seguir andando.
La idea se formó en el año 2004: “En un viaje a Nepal –nos cuenta Claudia– conocimos a un joven portador nepalí que tenía un sueño: abrir una escuela para chicos pobres. Él nos impacto mucho por su inteligencia y sensibilidad. Así decidimos ayudarlo.
El sueño se fortaleció y llegó a realizarse: se abrió la escuela. Para afianzar nuestro apoyo fue que constituimos la asociación”.
¡Esos esfuerzos que no nacen de filantropías adormecedoras ni de consuelos caritativos, son los que hacen de la solidaridad una certeza y una esperanza!

enero 30, 2020

Comunidad meritoria

En los últimos años vemos constantemente, en estados de whatsapp, publicaciones de facebook, instagram y otras redes sociales, imágenes y expresiones donde muchas personas muestran orgullosas los éxitos propios o de algún familiar. Estos “éxitos” van desde arreglar una habitación, ganar un concurso en una fiesta infantil, hasta obtener un título o grado universitario, así como aperturar un negocio o conseguir un trabajo…
Es de imaginarse, entonces, el inmenso orgullo que sentimos todos los miembros de la Red de Bibliotecas Rurales al ver el justo reconocimiento que nuestro compañero Alfredo Mires Ortiz, ha recibido por parte del Ministerio de Cultura, porque, como él mismo dice, es un reconocimiento para todas las comunidades que forman parte de esta organización, de esta familia.
Por ello, para nosotros, estar cerca de alguien reconocido como “Persona Meritoria de la Cultura”, no es solamente un motivo de orgullo, sino también un motivo más para seguir comprometidos con esta lucha constante en la que cada día vamos aprendiendo de nuestro compañero Alfredo y de todo lo que él conoce y nos comparte acerca de la vida, de la sabiduría y de las honduras comunitarias, de nuestra historia y cultura peruana y del mundo entero.
Y este orgullo colectivo se debe también a que Alfredo no solamente es un antropólogo investigador, sino porque es un hermano, un compañero que nos anima a seguir, a avanzar, a leer, a aprender y a desaprender. Nos anima con sus coplitas, con sus cuentos, con su poesía, con sus dibujos… también con sus bromas.
Ahora que los tiempos son difíciles porque con tantas redes sociales y con tanta televisión la gente lee menos y se vicia más, publica y celebra cualquier cosa y no lo que realmente merece celebrar, este reconocimiento para Alfredo es una buena señal para nosotros. Es una esperanza y un ánimo.
Bien dicen algunos compañeros en el tomo 22 de la Enciclopedia Campesina, “El porqué de los cuando”, de nuestra serie “Nosotros los cajamarquinos”:
Cuando escuchas cantar un pajarito, es porque tu día será lindo.
Cuando se juntan muchos quindes es porque va a ser un buen año.
Cuando nos armamos y la coquita nos endulza, nos va bien.
Gracias Alfredo por tu trabajo que nos augura buenos tiempos, gracias por esas buenas señales que nos hacen seguir creyendo.

Flor de libros

Hace poco una amiga nuestra nos preguntó, en nombre de una hermana suya, si podía hacernos llegar algunos libros en donación: le dijimos que sí, con gusto.
Le pedimos su nombre completo para hacerle llegar una carta con nuestra gratitud y en su nombre nos dijo que no era necesario, que el solo saber que los libros iban a ayudar con la animación a la lectura, era suficiente.
Y nos envió los libros desde Lima: dentro de la caja estaba una nota diciendo:
“Lo mejor de los libros es compartirlos…
Ojalá más gente pueda leer.
Flor”.
Gracias, Flor: los libros son como semillas.