enero 14, 2020

Homenaje

Este jueves 16 de enero tendrá lugar, en la sede del Ministerio de Cultura, en Lima, la ceremonia de reconocimiento de Personalidad Meritoria de la Cultura: nuestro compañero Alfredo Mires Ortiz estará entre quienes recibirán este homenaje.
«El mérito, en verdad, es de la comunidad que ha forjado este camino y esta andadura», nos dice Alfredo.
¡Felicitaciones y muchos abrazos!

Esta nuestra Red

La Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca, por cerca ya de 50 años, ha sido ejemplo del trabajo voluntario. Años tras año acoge a quienes, desde el Perú y distintas partes del mundo, llegan a nuestra casa comunal a hacer parte de las labores cotidianas de la Red.
Unos con curiosidad y deseo pleno de conocer la experiencia; otros con altruismo y generosidad sin límites; unos que comparten su saberes y aprenden con entusiasmo; otros en tránsito, otros que desde la distancia siguen con nosotros con compromiso y cariño; otros muchos más, como nuestras familias bibliotecarias y miembros del equipo central, que permanecen: están y siguen persistiendo sin dejar de creer en los principios que guían su alma y corazón voluntario, que nace de la firme decisión de hacer sin esperar recompensa, sembrar y trabajar diariamente para fortalecer los lazos de solidaridad, ayuda mutua y comunitarismo.
El voluntario de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca no merma su alegría, su honda aspiración de compartir y seguir creciendo como la familia, el ayllu, que somos. Como bien dice el inolvidable Víctor Jara: “¡qué cosa más linda es ser voluntario; construyendo parques para el vecindario; levantando puentes, casas y caminos; siguiendo adelante con nuestro destino!”.

Terminando la escuela

Aldana vive en la comunidad de Huarrago, en la provincia de Cutervo. Ella nació con parálisis cerebral infantil. Cuando los responsables del Programa Comunitario la conocimos en el año 2013, Aldana tenía cinco años, pero no podía caminar y no tenía mucha sensibilidad en sus piernitas.
Su madre, doña Ángela, es una mujer con valor, como toda su familia. Apenas le enseñamos los ejercicios para su hija, ella se propuso hacerlos todos los días. Además, buscaba información por otros lados, siempre estaba al tanto de su alimentación y dedicaba muchas horas a la mejoría de su hija.
En estos nueve años, Aldana aprendió a caminar, primero con un andador, luego con bastones y hoy logra movilizarse sola en tramos cortos. Pero ese no es el único logro: Gracias al apoyo de muchos profesores con empeño, Aldana también asistió al Jardín de Infancia de su comunidad y en diciembre 2019 terminó la escuela primaria.
Doña Ángela, en la actualidad, es Coordinadora del Programa Comunitario de la Red y todos aprendemos de su perseverancia, fuerza y decisión.
Para nosotros, la historia de Aldana es un ejemplo a seguir.

diciembre 29, 2019

2019 – 2020

El Desaliento

Este es un cuento que recogió –en las comunidades aledañas al río Marañón– el escritor peruano Ciro Alegría. Nuestro compañero Alfredo Mires realizó una breve adaptación para el nº 2 de nuestro libro “El Domador de Cuentos”:
Dicen que un día el diablo salió a vender males por la tierra. En ese tiempo, dicen, no había tanta variedad de males.
Con su costal al hombro el diablo iba por los caminos, vendiendo.
Los males estaban en polvo y los vendía empaquetaditos.
Había polvos con todos los colores de los males: ahí estaban la miseria y la enfermedad, la avaricia y el odio, la codicia y la opulencia, la ambición –que es muy mala cuando no es debida–, y así, de todos los males había.
Y entre esos paquetes había uno chiquito y con polvo blanco que era el mal del desaliento.
Así era que la gente iba a comprarle al diablo para hacerse el mal entre ellos mismos.
El diablo cobraba buen precio por todos, pero al paquetito con polvo blanco lo miraban nomás y nadie le hacía caso:
— ¿Qué pues es eso? —preguntaban por pura curiosidad. Y el diablo respondía:
— Es el desaliento.
Y la gente decía:
— ¡Ése no es buen mal! —y no lo compraban. Pero sí se llevaban varios paquetes de miseria, de codicia, así.
El diablo estaba molesto porque la gente no entendía lo que valía el mal. Y cuando alguien ya se animaba a comprar y preguntaba:
— ¿Cuánto?
El diablo respondía:
— Tanto —y era pues un precio muy alto, más caro que el de toditos los otros males. Ahí la gente se reía diciendo:
— ¡¿Qué?! ¿por ese paquetito que no es tan gran mal quiere cobrar tantísimo? Este diablo es muy diablo y nos quiere engañar…
Así es que vendió todos los males y el paquetito nadie lo quiso comprar porque era pequeñito y diciendo que el desaliento no era un buen mal. Pero el diablo decía:
— Con éste todos, sin éste ni uno.
¡La gente más se reía pensando que el diablo ya se había vuelto zonzo!
Entonces el diablo, con más cólera todavía y riéndose con mera risa de diablo, dijo:
— ¡Aquí les va! —y echó al viento todo el polvo blanco para que se extendiera por todo el mundo.
Y así fue que todos los males fueron porque ese mal es toditos los males.
Sólo hay que reparar para darse cuenta: si uno es afortunado y poderoso, pero cae desalentado por la vida, nada le vale. Y si es humilde y pobre, el desaliento lo pierde más luego todavía.
Así es como el diablo hizo mal a toda la tierra, pues sin el desaliento ningún mal podía atrapar a ningún hombre.
Y ya está instalado en el mundo, donde algunos más o donde otros menos; pero siempre llega y nadie puede ser bueno de verdad, pues no puede resistir como es debido la lucha fuerte del alma y el cuerpo que es la vida.
Ojalá que el desaliento no empuñe nunca todo nuestro corazón.

Salud

Compartimos aquí unos fragmentos –relacionados con la salud en nuestras comunidades–, escritos por nuestro compañero Alfredo Mires y que están en el libro “Esa luz de más adentro”:
Si la salud es la armonía de todo lo que existe, cuando hay una enfermedad hemos de saber en qué momento se interrumpió esa armonía. No es lo mismo que recetar una aspirina.
Y si un mal o una enfermedad afecta el cuerpo, es absolutamente lógico que también afecte al espíritu o al ánimo. No basta con curar el cuerpo: es necesario sanar a la vez el ánimo.
Nuestra medicina es entonces una forma de entender el mundo, un conjunto inmenso de conocimientos y una forma de percibir y saber de símbolos y señales, de la vida y de la muerte, de las enfermedades y los remedios.
Ignorante y necio es quien diga que estos son métodos vulgares de “indios supersticiosos”. Esta medicina nuestra no pasó, y tal vez nunca como ahora la habíamos necesitado tanto.

Festival de lectura

¡El Equipo docente en la IE “Sagrado Corazón” no para esa marcha prodigiosa de animar a la lectura!
El mes pasado llevaron a cabo un Festival de Lectura que congregó el ánimo por adentrarse en los libros.
¡Vivas y abrazos para los participantes y el genial grupo organizador!

diciembre 01, 2019

Espacio, voz y voto

En noviembre, el Programa Comunitario ha hecho un alto: como todos los años, nos tomamos un tiempo para revisar y evaluar nuestro trabajo.
Es bueno recordar lo que nos falla, celebrar lo que logramos y juntos, planificar los siguientes pasos. Y es mejor aún si lo hacemos en familia.
En esta vez tuvimos la oportunidad de compartir esta experiencia con los Grupos de padres de Huayrasitana, Numbral, Conga Blanca, Rejopampa y varias otras comunidades de Chota.
Y no eran solo los adultos que conversaban: también los niños con capacidades proyectables tuvieron espacio, voz y voto en este proceso. Para eso aplicamos diferentes técnicas y abrimos nuevas formas de participación para afianzar los consensos.
¡Gracias a todos por hacer posible estos encuentros!

Brillan las BRIE

El 28 de noviembre se inauguró formalmente la BRIE (Biblioteca Rural en Institución Educativa) en la IE Ricardo Palma, distrito San José de Lourdes, provincia de San Ignacio.
Asistieron los estudiantes y docentes con un ánimo que ya quisiéramos ver multiplicado en más comunidades.
“Han puesto el corazón y se nota en la sonrisa de la bibliotecaria”, dijo Marleny Olivera, Coordinadora de nuestra Red en la zona.
La bibliotecaria es Deysi Olivia Pintado Camacho: para ella y los suyos, nuestros, va el abrazo de muchos brazos.

Los ñaupas nos ayudan

En el Programa Comunitario tenemos padres cada vez más jóvenes, y sus hijos presentan lo que ‘oficialmente’ es conocido como discapacidad temporal, es decir, dificultades para aprender, hiperactividad o problemas de conducta.
Como estrategia y para hacer recordar a los papás que ellos son los responsables de la vida y la mejoría de sus hijos, hace unos años imprimimos papelotes donde nuestros coordinadores anotan, juntos, las tareas para los padres. “Ayúdame cada día con mis terapias de lenguaje” o “Sácame a pasear tres veces por semana”, se puede leer en estos afiches personalizados.
Gino y Kelvin han mejorado mucho su ánimo con estas responsabilidades resaltadas. Ahora prestan más atención y cumplen aun mejor con las tareas, ayudan en la casa y saben lo bueno que es portarse lindo.
¡Vieran que contenta está la familia!