Hace algunos días, en nuestro país, se dio inicio a un nuevo año escolar.
Las escuelas, en este tiempo y con buena suerte, se embellecen con un poco de pintura, reparaciones de los servicios higiénicos, arreglo de carpetas, entre otros menesteres. Los profesores revisan y elaboran sus planificaciones, programaciones, y todos los lineamientos que necesitan para tener un buen año.
Como bibliotecarios, solo deseamos que también se alimenten las bibliotecas de todas y cada una de las escuelas de nuestro país, y que, ojalá, se reciba a los niños con un libro en la mano, con planes, proyectos y estrategias para mediar y animar a leer para comprender mejor.
En este tiempo, tal como están las cosas en el mundo, más que nunca, necesitamos desarrollar el pensamiento crítico, la capacidad de discernimiento y la creatividad de los niños y jóvenes, a partir de lo que leen.
Sin lectura no podemos lograr esa educación de calidad que tanto deseamos.
Las escuelas, en este tiempo y con buena suerte, se embellecen con un poco de pintura, reparaciones de los servicios higiénicos, arreglo de carpetas, entre otros menesteres. Los profesores revisan y elaboran sus planificaciones, programaciones, y todos los lineamientos que necesitan para tener un buen año.
Como bibliotecarios, solo deseamos que también se alimenten las bibliotecas de todas y cada una de las escuelas de nuestro país, y que, ojalá, se reciba a los niños con un libro en la mano, con planes, proyectos y estrategias para mediar y animar a leer para comprender mejor.
En este tiempo, tal como están las cosas en el mundo, más que nunca, necesitamos desarrollar el pensamiento crítico, la capacidad de discernimiento y la creatividad de los niños y jóvenes, a partir de lo que leen.
Sin lectura no podemos lograr esa educación de calidad que tanto deseamos.

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