septiembre 15, 2015

Enseñar aprendiendo

Desde el año 2014, los jóvenes estudiantes del Instituto Superior Pedagógico –en la provincia de Chota– que se aprestan a concluir este año sus estudios de educación primaria, se incorporaron como participantes del Proyecto Enciclopedia Campesina.
Sus proyectos de tesis están basados en la elaboración de materiales educativos con el conocimiento tradicional andino.
A fines del mes de agosto, el grupo de estudiantes en pleno –con la participación y apoyo de algunos de sus docentes–, tuvieron en la ciudad de Chota un taller con nuestro compañero Alfredo Mires, para abordar el procesamiento de textos desde la tradición oral.
Aunque los estudiantes ya se hallan, paralelamente, realizando sus prácticas en centros educativos rurales, comprueban que no es posible enseñar si a la vez no se sigue aprendiendo.

Susana de los ojos negros

Ojo de poeta, Ojo morado, Ojo de venus, Tunbergia, Anteojo de poeta, Ojitos negros… estos son algunos de los nombres que tiene la Thumbergia alata, a quien nosotros más conocemos como Susana de los ojos negros.
Esta planta trepadora, de la familia de las Acantáceas, es nativa de África sudoriental. Y es preciosa, con sus cinco pétalos de colores encendidos.
Nosotros que sabemos de todos los esfuerzos que se han hecho para construir nuestra casa –la casa de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca–, fruto del afecto mingüero (el trabajo voluntario de la comunidad), tratamos siempre de alujarla con las plantitas. Por eso, con el mayor cariño y gratitud recibimos un par de plantitas de esta querida Susana. Y, a pesar que no les gusta el frío, aquí andan creciendo, una en un rojo aún tímido y otra con un amarillo entusiasta.
¡Celebramos su presencia entre nosotros!

septiembre 14, 2015

13 de septiembre

El día 13 de septiembre es el “Día del Bibliotecario” en Argentina.
En su blog “Libros vivientes”, nuestro amigo Daniel Canosa escribió su saludo tomando como base algunas de las notas publicadas en nuestros “Andares”.
Gracias, Daniel: hacemos llegar también nuestros abrazos. Y la nota:

Lecturas

Una viñeta de Quino.

septiembre 08, 2015

Andares en Yunchaco‏: leer

(Apuntes de Alfredo Mires; visita a la zona de Yunchaco, provincia de Cutervo. Agosto 2015)
Caminando, como conversar, pregunto a Rigoberto –un joven comunero de Yunchaco– cómo fue para él aprender a leer:
– Aprendí nomás –me dice–, pero nunca leí.
Rigoberto no recuerda ningún título ni autor de su paso por la escuela.
– Nos hablaban de algunos escritores, pero era como si fueran de otro país. Y era para el examen… Una vez un profesor nuevo nos dijo que teníamos que comprar una obra: ¡¿de dónde íbamos a comprar ese libro si apenas teníamos para comprar comida, y dónde para comprarlo?! Por eso ni siquiera le agarrábamos cariño a la lectura… En la ciudad debe ser diferente porque aunque sea uno tiene los carteles de propaganda para leer, pero aquí en el campo ¿qué carteles íbamos a leer?
– ¿Y ahora, con la Biblioteca Rural? –le pregunto.
– ¡Eso es otra cosa! Eso es como mi casa. Ahí leo porque quiero y con ganas; ahí nadie me ordena ni me amenaza. Si me equivoco leyendo en voz alta es normal: entre todos nos corregimos y nos alegramos aprendiendo. Y además, con los libros de cuentos (de la Biblioteca Campesina) se me fue quitando el miedo: yo nunca pensé que los libros podían hablar como nosotros. Y cuando ya le agarré camote (confianza o cariño) ya pude leer mejor otros libros.
– ¿Qué has comprendido con eso? –le insisto.
– Que hubiera sido lindazo tener esa posibilidad desde pequeñito.

Aprender enseñando

A fines de agosto, nuestra compañera Rita Mocker dictó un taller de capacitación organizado por el Centro de Recursos de Educación Básica Especial –CREBE– de Cajamarca.
Estos talleres están dirigidos a profesores de Educación Especial, a los profesionales de las escuelas de inclusión y también al público en general.
Pero más que talleres son espacios de inter aprendizaje, donde se parte de algunos temas –en este caso hiperactividad, espina bífida y labio leporino– para contar, preguntar, compartir saberes y experiencias.
Así, todos aprendemos y todos enseñamos.

Nosotros somos nosotros

En el año 1994 tuvimos una conversación con los coordinadores de la Red de Bibliotecas Rurales. Queríamos saber cómo viven los niños con alguna “discapacidad” en las comunidades campesinas, cuáles son sus roles, cuáles sus condiciones de vida y cómo están presentes cada uno en sus familias y comunidades.
Fue un conversatorio muy fructífero y de ahí nació el Programa Comunitario, con un enfoque de rehabilitación basado en la comunidad.
Desde ahí sabemos que nuestro principio fundamental es el acompañamiento, que la responsabilidad de estos niños se queda siempre en manos de la familia y la comunidad, que nuestro trabajo se basa en el respeto mutuo de conocimientos y experiencias y de ahí nació –en muchos de nosotros– el arraigado afecto con los Juanitos.
Ahora, más de 20 años después, tenemos a la mano un documental producido por Francisco Vigo y Omar Ordoñez, que relata y describe el trabajo del Programa Comunitario, de los coordinadores, las familias y los niños.
”Nosotros somos nosotros” comparte un pedazo de la vida de los niños con capacidades proyectables y lo narra desde la perspectiva del campo, de las familias y coordinadores. Explica también cómo venimos y seguimos trabajando.
Esperamos poder colocar pronto este documental en nuestro blog para que pueda ser compartido con todos.

septiembre 02, 2015

Andares en Yunchaco‏: Cuando tomes un café…

(Apuntes de Alfredo Mires; visita a la zona de Yunchaco, provincia de Cutervo. Agosto 2015)
Uno busca la palabra “café” en internet y aparece el grano precioso, la taza excitante, la crema que lo apasiona, el aroma que lo provoca; aparece el fino paladar que lo degusta, la mesa que lo inspira y hasta un afiche que dice “Las penas con café son buenas”.
Pero no aparece la mano que lo trabaja, el sudor del que lo abona, el hambre del que lo cultiva, las carencias del que lo grana.
En Yunchaco, en Cujillo, en Quilucat, en San Pancho, en El Rollo, en Cunuat, el café se cultiva desafiando a la gravedad, prendiéndose de los abismos.
Entre los meses de febrero y junio, muchas comunidades de esta zona permanecieron aisladas. “Teníamos que caminar más de seis horas de ida y otro tanto de vuelta –en medio del aguacero, temiendo que los huaycos nos arrastraran–, para comprar un poco de sal, un poquito de azúcar, aunque sea unos fósforos… y los precios subieron más del triple, ya no podíamos comprar. Nos quedábamos de hambre”.
Por todos lados se ven las manchas inmensas de deslizamientos que aún no cesan. “El derrumbe nos llevó fincas enteras de café, con plátanos, con huabos, con todo…”, me dice don Gilberto.
En este país nuestro que se precia de su gastronomía hay, incluso, un “Día del café peruano”: me pregunto si así como se aprecia el producto también se considera al productor.
Me pregunto si en las ceremonias encopetadas, en las charlas de café cambiadoras de mundos o en los romances de tabaco y poesía, si será posible pensar en aquellos que siembran rompiéndose el lomo y evadiendo las picaduras de los mosquitos lameojos y las mordeduras de las víboras uyuri…
Alguna vez, hace años, anduve con comuneros de la etnia Oromo, cerca de la provincia de Kaffa, en Etiopía. Es en Kaffa donde se originó el café; de ahí su nombre. Pero África es sinónimo del hambre y la desmesurada injusticia que le cernieron en nombre de la “civilización”.
En América Latina, Colombia es el estereotipo del café, pero tampoco se alude al generoso comunero que labra la tierra a pesar de los padeceres.
Hay una historia cuyo recuerdo se evade, cuya lectura se invisibiliza, cuyo adentrarse se evita. Se muestran los índices del café por su sabor y su producción, pero no los de quienes los producen; no aparece el México de Zapata, el Salvador de Romero, la Guatemala de Rabinal…
Si pudiéramos despertar más cuando tomamos un café…

Animándonos

Por la noche del 19 de agosto mi papá César Burga, que es Coordinador de Bibliotecas Rurales en la zona de La Ramada y Yunchaco, había organizado una reunión con la comunidad para que conversáramos con el compañero Alfredo sobre nuestra cultura.
Unos días antes, cuando habíamos entrado a Yunchaco, vimos una quebrada que estaba llena de basura. Por eso Alfredo también tocó ese tema con todos los comuneros.
El salón estaba lleno con niños, jóvenes y mayores, tanto hombres como mujeres.
Tuvimos una buena conversación sobre todo lo que pasa en la comunidad.
Al siguiente día, tempranito por la mañana, vimos que los vecinos que habían estado en la reunión estaban barriendo las calles y juntando la basura.
Un vecino le dijo a mi papá que ojalá le pudiera pegar otra jaladita al compañero Alfredo para seguir animándonos.
Nosotros agradecemos esta visita porque nos ayuda mucho para darnos cuenta de todo lo que podemos hacer en comunidad, y para seguir animándonos a cuidar nuestra tierra.
Nancy Burga Tarrillo

Lecturas

“Un libro hermoso es una victoria ganada en todos los campos de batalla del pensamiento humano”.
Honoré de Balzac