diciembre 21, 2025

Renovando el ánimo

El 21 de noviembre nos reunimos con lectores, bibliotecarios y coordinadores de nuestras bibliotecas en la Casa del Maestro de Bambamarca. Nuestros coordinadores Humberto Huamán Lara y Lino Gálvez habían organizado y gestionado este encuentro. La intención era reunir a los responsables de la Red de esta zona para animarlos a revivir nuestras bibliotecas en las comunidades campesinas del lugar.
Empezamos con un rico almuerzo y un paguito a la tierra. Luego, nuestro Coordinador General, Javier Huamán Lara, nos hizo reflexionar sobre el 16 de noviembre, el día de la captura de Atahualpa y la matanza de más de diez mil indios en la Plaza de Armas de Cajamarca, ese mismo día, en el año 1532.
Seguimos la tarde con la presentación de la nueva propuesta de la Red de Bibliotecas en el contexto actual y los bibliotecarios y coordinadores presentes expusieron sus ideas y proyectos para sumarse a este plan a partir del próximo año. Una pequeña lectora nos deleitó leyendo El burro astrónomo, del libro nuestro El shingo enamorao y otros cuentos. Concluimos con un círculo de lectura de Un país, poema escrito por nuestro fundador Alfredo Mires, texto que nos encamina hacia las elecciones del próximo año.
Fue muy bueno encontrarnos y renovar el ánimo de seguir juntos en este propósito comunitario. Gracias a todos los presentes por su esfuerzo y bravura para seguir andando.

Libros, luz, respeto y mucho más

Una dinámica que se cultiva en la Red y que ha ido fortaleciéndose con el paso de los años, gracias a la experiencia de nuestros mayores y a la apertura y prestancia de quienes aún nos falta mucho por aprender; son nuestros Círculos de Lectura.
Juntarnos en estos círculos, es una experiencia única; porque participamos todos niños, jóvenes y adultos; algunos leen y otros solo escuchan; lo importante es juntarnos, acompañarnos, apoyarnos, ir aprendiendo el uno del otro y, cada quien a nuestro ritmo y estilo. Todos somos importantes.
Disfrutamos no solo de la lectura del contenido de un libro, en algunos casos, cuando la situación lo permite y de acuerdo al lugar y tiempo; siguiendo las enseñanzas de nuestros abuelos; leemos el movimiento de las nubes, la puesta del sol, el vuelo de las aves, la dirección del viento; el movimiento de las estrellas, la ubicación de la luna y más. Todo se puede leer.
Los círculos de lectura son espacios con presencia de libros, de luz, respeto, recuerdos y aprendizajes.

Mera emoción

A finales de noviembre tocó reunirnos con los niños y familias del Programa Comunitario para el acompañamiento de niños con capacidades proyectables en El Tambo, en Bambamarca.
Llegar a una comunidad y volver a ver los niños después de varios meses siempre es una gran alegría. Veo cómo han avanzado en su desarrollo, como se socializan más, como han aprendido a jugar con sus compañeros y amigos. Veo que ya pueden levantar su cabeza o que han aprendido a caminar, que ya saben ponerse los zapatos, lavarse las manos o abotonarse su camisa. Es alegría pura y es la muestra de que tiene validez lo que estamos haciendo.
Pero lo que más me emociona y casi me parte el alma es cuando un niño llega y se va corriendo hacia mí para abrazarme. Eso es amor hecho persona. Mi regalo más preciado.
Rita Mocker
Responsable del Programa Comunitario

Nuestra Señora de la Ternura

A propósito de diciembre deseo compartir con ustedes un extracto del cuento Nuestra Señora de la Ternura, que nos habla del amor incondicional, del dolor, de la fe en momentos de adversidad, llevándonos a encontrar la paz, la redención, el verdadero significado y el propósito en nuestra vida.  
… -Le decían la Brava por lo difícil que era dar con ella. Ese monte era su templo. Era la única Virgen que no tenía iglesia, a la que ningún cura le celebraba misa y a la que ningún pirotécnico le reventaba un cohete. Era la única que no tenía fiesta.
Decían que la imagen medía sólo dos centímetros, que había sido labrada en huesos de colibrí, que su corona era de flor de alfalfa, que sus paños eran hojas de queñual tierno y su capa de cáscara de crisálidas. Decían que sus ojos estaban hechos con agua de cerro, que sus manos eran pétalos de clavel y su boca era una astilla de rubí labrada en molleja de una torcaza.
Un milagro de ella era entrañable. Decían que era la más pura. Le llamaban La Brava: ésa era y había sido siempre Nuestra Señora de la Ternura…-
Les invito a leer la historia completa en el libro El hombre que curaba de Alfredo Mires Ortiz. Editado y publicado por la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca.

diciembre 02, 2025

Tierra adentro

(13)

Sin preguntas
y sin embargo
con los siempres
y los jamases
aquí estamos
Tierra nuestra
no pudieron
separarnos.

Alfredo Mires
En: Como acostarse indeciso…

La Feria del Ñaupa

Este año, nos disponemos a celebrar nuestra I feria del Ñaupa, un mercado navideño inspirado en lo tradicional, con verdaderos productos artesanales, hechos a mano, limpios, trabajados con mucho esmero y calidad.
Y es que, para nosotros, no solo se trata de comprar y vender porque eso hace cualquier negocio, nosotros lo hacemos para tener la oportunidad de unir esfuerzos, ofrecer espacios para la creatividad y el emprendimiento honesto, conocernos más que competir y, claro está, ayudarnos solidariamente.
Uniremos nuestras manos. Manos que tejen, que bordan, que endulzan la vida; manos que preparan medicina alternativa… todas esas manos unidas en un solo mercado, so pretexto de la navidad.
No ofrecemos un viernes negro, garantizamos un viernes y un sábado llenos de colores, deliciosos sabores, exquisitos olores y mucha fraternidad.

Chocolate, amor y trabajo

El cacao es uno de los muchos productos de origen americano que los europeos integraron a su cultura gastronómica durante el proceso colonial. Curiosamente, uno de sus derivados más “simples” (el chocolate caliente) era ya una bebida ritual en la época prehispánica, cuya preparación fue perfeccionada por las culturas Olmeca, Maya y Azteca.
Pareciera ser que este “uso ritual” se ha transportado en estos tiempos (y probablemente desde el siglo XIX) a la temporada de Navidad. Todo el mundo disfruta de una rica taza cada 25 de diciembre... y toda América Latina produce el llamado “chocolate para taza”.
Pero, mientras el mercantilismo de las fiestas decembrinas nos insta a comprar la tableta marca Winter’s o Cusco, todos sabemos que el mejor chocolate es el que se prepara con esfuerzo y amor.
En una esquina del Mercado Central en Celendín (capital de la provincia cajamarquina del mismo nombre), en un carrito de madera y latón verde, la señora Margarita Alcántara vende tabletas de chocolate artesanal preparadas con esfuerzo y cariño, y si hace frío, te abriga el alma y el corazón convidándote un vasito.
Realmente, en un mundo tan “globalizado” como este, iniciativas como las de doña Margarita son las que verdaderamente sostienen la economía y la cultura de nuestro país. El chocolate, hecho con amor y trabajo, sabe mejor y calienta mejor que aquel que sale de grandes fábricas y por cuya venta se enriquecen las empresas gigantes.
Rumi Mires

El sueño del abuelo

Recuerdo a don Dionisio Lobato, campesino de la comunidad de Pallán, en Cajamarca, a quien su abuelo le había contado que, hacía mucho, mientras trabajaba en el campo en medio de la lluvia, un rayo cayó cerca de él y le hizo perder el conocimiento.
Luego, el abuelo soñó que Dios le estaba curando la cabeza y que le daba de tomar un poco de agua con pan. En aquella habitación donde Dios lo estaba curando, estaban todos los enfermos de la tierra, pero no solo había humanos, también estaban todas las plantas, estaban todos los animales y estaban todas las piedras.
Allí comprendió que todo tenía vida: el abuelo de don Dionisio vio llegar un grano de trigo ensangrentado, vio unas papas con los ojos lastimados, un maíz que se quejaba de haberse quedado cojo, una hoja de hierba llegó quemada, una golondrina llegó llorando y un árbol también llegó arrastrando su pena.
Eso era lo que el abuelo de don Dionisio recién podía ver en el cielo, pero era lo que pasaba aquí en la tierra.
Entonces Dios le dijo:
—Ahora te curo y te vas por un tiempo.
El abuelo despertó recordando todo lo que había visto en sus sueños. Y entonces aconsejaba a todos que debíamos tratar a la tierra y a todo lo que vive en ella con la mayor delicadeza, y que no debíamos botar los granos o los frutos al camino, porque los atropellan y los revientan y después se van llorando a Dios.
Alfredo Mires Ortiz, en El libro entre los hijos de Atahualpa
Agradecemos a nuestros coordinadores Lino Gálvez, de El Ahijadero, Bambamarca y Silverio Herrera, de Cutaxi, Chota por seguir trabajando la tierra con todo el cariño que se lo merece, usando sus manos y las herramientas tradicionales, en verdadera yunta y con todo el ayllu, porque, como sabemos, en este rincón del mundo “todo es persona”.
Agradecemos también por compartir estas fotos de su dedicada labor como agricultores y campesinos dignos.